—No quiero hablar del tema ahora, solo puedo decir que tenías ra… —mi amiga me interrumpió al abrir la puerta rápidamente y vomitar, abrí los ojos de par en par. Era la primera vez que la veía así. Le tomé el cabello para que no se embarre, la ayudé a limpiarse y la hice recostarse en los asientos de atrás.
—Alon te juro que no sé qué pasó, tú sabes que nunca… —me dijo preocupada, se le veía fatal.
—Yo sé Mire, debes haber mezclado mucho.
—Dame 5 minutos de descanso y nos vamos.
—¿Estás loca? —abrí los ojos de par en par —No vas a manejar así. Solo duerme, yo lo soluciono.
Me pasé al asiento del conductor, ¿Qué iba a hacer? Solo había manejado un par de veces en el auto de Nicolás, porque me estaba enseñando, pero jamás había ido por la carretera y para llegar a casa de Mire, necesitábamos ir por carretera.
El teléfono de Mire comenzó a vibrar, lo agarré. Número desconocido. ¿Contesto o no contesto? Mierda, ¿si le pasó algo a Mati?
—¿Bueno?
—Mirella, pásame con Alon, soy Nicolás. —Y nuevamente las ganas de llorar regresaron. Me pareció raro que no me haya llamado a mí. Toqué mis bolsillos en busca de mi móvil, Mierda. No estaba. —¿Está ahí?