Alondra Seguíamos esperando a los chicos, nos habían regalado todo lo del merchandising, camisetas, bandanas, pines, gorras, realmente de todo. Veía a Mire y seguía desbordando felicidad absoluta. —¿Cómo me veo? —me dijo arreglándose el cabello. —Estas hermosa Mire. —Recuerda la advertencia que te di eh, nada de ojitos a Noah. —Rodé los ojos. —De hecho, el chico de la gasolinera, se llamaba Noah. —Entonces cada una con su Noah, ¿trato? —me extendió la mano. —No quiero ni a uno, ni al otro. Tendré un descanso de los hombres. Será la temporada de Alondra contra el mundo, sin ningún imbécil alrededor. —No tienes que amarrarte a ningún imbécil, puedes simplemente disfrutar de tu soltería… —¡¿Están listos para el mejor concierto de la temporada?! —anunció un hombre por el micrófono,

