Capítulo 5 (5/7)

274 Palabras
—¿Te vas? —pregunté extrañada. —Voy por la camioneta, pediré un taxi. ¿En qué gasolinera la dejaste? ¿La de la pérgola? —asentí. —Bien, no me tardo, te bañas y te cambias o te sacó como estés. En pijama, en ropa interior, como estes. Dejo de llamarme Mirella si es que no llegamos a tiempo a ese concierto. —¡Sí señor! —puse mi mano en la frente como saludo militar. —¡No olvides echar gasolina! —le grité antes de que se vaya corriendo. Y bien, manos a la obra. Me bañé al estilo flash, para dedicarle más tiempo a elegir mi ropa. No tenía idea de que me pondría. Como ya les había dicho, no era fan de Vibing y si por mi fuera realmente no iría, pero lo hacía por Mire; sabía lo especial que sería este día para ella, y verla emocionada lo era todo para mí. Y como dice el dicho, hoy por ti, mañana por mí. Así que no sería egoísta, guardaría mi día de consolación y mis problemas para mañana, una vez culminado el concierto. Camino a San Diego le diría que Nicolás había tomado de más y que se había quedado dormido en su fiesta. Y que por ese motivo nos habíamos regresado temprano y no nos había llevado él a casa. También comentaría que no traíamos dinero y un chico nos dio el aventón a casa después de habernos quedado sin dinero ni gasolina. Obvio no le diría que se había quedado a dormir, ni que había subido por mi ventana, omitiría todo eso, solo hasta mañana.
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