Escogí unos pantalones negros acampanados preciosos, un brallete n***o y una especie de blusa transparentosa. Me miré al espejo, se veía realmente bien. Maldito Nicolás Parker, de lo que te perdiste. Suspiré. ¿Quién me manda a jugar a cambiar a un mujeriego?
Iba a comenzar con el maquillaje cuando el claxonazo de Mire comenzó sin parar. Vaya que si se dio prisa. Corrí hacia la ventana de mamá para gritarle antes de recibir quejas de los vecinos.
—¡Ya bajo!
Cogí el maquillaje y salí corriendo hacia la camioneta de mi amiga. Ya me maquillaría en el camino.
—¡Pero que chula! —me halagó ella mientras tomaba asiento. —Solo te advierto que el vocalista es mío, no le vayas a hacer ojitos.
Reí —Como si nos fueran a ver entra tanta gente.
—¡Ay pero que pesimista! Uno nunca sabe, y por si las moscas, advertida estás.
—Está bien, está bien. Todo tuyo. Podía jurar que tu crush era el baterista.
—Eso era antes, pero tienes que ver al vocalista ahora, está… ¡Dios! Babeo por él.
—Pobre Zayn, lo cambiaste.
—Es Zack tonta. Bueno tampoco es que Zack no me guste, pero puedo compartirlo.