—Tienes que pisar el árbol, si no, no se va a poder.
—No tiene caso, misión fallida. Aborta misión —comencé a bajar cuidadosamente todo lo que había logrado subir.
—Nono ya sé, impúlsate y cógete de mi mano.
—Me voy a caer Noah —dije levantando la vista y viendo lo lejos que me quedaba la mano de él.
—Confía en mí —acercó su mano lo más que pudo.
Me puse de puntitas para lograr cogerla —Espero que seas bueno en el gym.
—Créeme que si
Noah tiró de mi mano tan brusco que sentí que volaba por los aires, mi cadera se golpeó contra mi ventana y caí al duro piso de mi habitación. Pero ¡lo habíamos logrado!
—Vaya pijamada no ni… —lo miré levantando una ceja —digo Alon, lo siento me había acostumbrado —rio mientras se ponía de pie y comenzaba a observar toda mi habitación; era la primera vez que un chico entraba. Gracias a Dios mamá me había hecho ordenar, si no se hubiera ganado con todo mi desorden, en especial con mi ropa interior regada por el piso.
—Uff solo me falta mi helado, pero con esto me conformo —me tiré a mi cama, mi preciada cama. —Al fin en casa —sonreí recibiendo una extraña mueca por su parte.
—Buenas noches Alon, una vez más, siento lo de la Coca Cola…
—Gracias Noah, de una manera u otra, mejoraste un poquitín mi noche —le sonreí.