Mientras Ugalde, interrogaba a Tina, en el pasillo del piso donde estaba oficina que ocupaban ellos, Gabriel, hablaba con la mujer que lo tenía completamente enamorado, y por la que era capaz de todo, Sonia Domínguez. —En cuanto oí el reporte que una agente solicitaba apoyo ya que otra mujer había sido víctima del asesino de la rosa, tuve un miedo tremendo de que esa agente hubieras sido tú —dijo él con preocupación —Qué más hubiera querido… a mí no se me habría escapado ese infeliz… no sólo corro más rápido que Tina, sino que además estoy acostumbrada a hacerlo con tacones y, sobre todo, puedo disparar mientras corro… seguramente le hubiera metido una bala en las patas, para detenerlo —respondió ella orgullosa. Gabriel, hubiera querido decirle tantas cosas sobre el miedo que sentía de

