¡Es hora de enfrentar a mi familia! He sido llamada por mi padre y me espera en su casa en una hora. Antes de salir reviso de nuevo el maquillaje. El moretón ya casi no se ve, pero conociendo a mamá, siempre tan pendiente de mis arrugas y de cualquier línea que se me dibuje, se dará cuenta si no soy minuciosa. Apenas llego, me doy cuenta de que Alisha está aquí. Es una emboscada. Mis hijas se van con sus primos, por suerte. Intercepto a Aaron cerca del pasillo y entra conmigo. Él parece relajado. Yo siento el incesante golpeteo de un corazón aterrado. —Papá, mamá, hermana —los saludo desde la puerta con un ligero movimiento de cabeza. Nos encontramos en la oficina de mi padre. Dentro huele a madera; un intenso aroma que ahora mismo me provoca náuseas. —Siéntate —me invita papá. T

