Despues de regresar de la comisión en la ciudad donde tuve ese extraño accidente con Teresa, no he vuelto a verla. Acordamos la última vez hacer una pausa hasta en nuestra amistad. Aunque la tentación es grande no voy a exponer mi matrimonio por un deseo. Amo demasiado a mi esposa, el solo pensar que puedo perderla por una estupidez mía, me aterra. Creí que Teresa había entendido, pero, no deja de buscarme fuera y dentro del batallón. He tenido que negarme, decirle que en este momento no puedo salir. Otras veces, me excuso con que tengo un compromiso. Ya su insistencia me desagrada, lo que antes era grato, en pocos días se han convertido en una molestia. Hoy hay Yincana en el batallón y cómo cada año participamos en algunos juegos. Temprano nos anotamos Fernando y yo para participar en

