Manejé con desespero. Mis piernas temblaban y el pánico era evidente. Una vez allí, busqué lugar y ambos bajamos.—Todo estará bien.—Repetía ella pidiendo mi calma. Solo crucé los dedos sin más y tomé su mano. Pasos hacia la clínica que nublaban mi vista con cada segundo que pasaba. Una vez dentro, aquella recepcionista nos atendió de manera alegre. —Buenos días, soy Ashley. ¿En qué puedo ayudarles?—Preguntó. Samantha le sonrió y habló.—Consulta médica con el ginecólogo, por favor.—Avisó. —Perfecto, tiene dos pacientes antes de usted. Puede tomar asiento y en breve iré para tomar sus datos.—Dijo buscando unos papeles. Samantha hizo caso omiso y tomamos asiento. Mis piernas temblaban y ella finalmente lo notaba. —¿Qué pasará si estoy embarazada?—Preguntó con miedo. La miré y vi

