Tayler
Derrotado, así como me siento en este momento camino sin algún rumbo, mi mente esta agobiada y no encuentro ningún punto y aparte para seguir, realmente no veo la salida, mis lágrimas de frustración bañan mi rostro y mi cuerpo duele de impotencia, siento mis dientes quejarse por la presión que ejerzo sobre ellos.
Sin darme cuenta llego a mi casa «nuestra casa» la que siempre soñé para ella, para mí, para el nosotros del futuro. No sé que pasará más tarde o mañana, quizás mucho o tal vez poco, pero en este momento mis sueños de ser feliz a su lado han ido perdiéndose en la oscuridad que este hombre a comenzado a esparcir sobre nuestras vidas, me siento acabado y me hunde la impotencia de no poder rescatarla.
El clicde la puerta me trae de nuevo a la realidad, me adentro apenas dos pasos cuando mi padre me aborda con cara de preocupación detrás de él mi hermano secunda la cara de mi padre.
Suelto el aire que inhale en busca de calma y termino de entrar, en seguida la lluvia de preguntas caen una tras otra, pero las ignoro olímpicamente y me dirijo al sofá, cuando me siento mi cuerpo se resiente y un gruñido sale sin control de mi ser… «Diablos, me duela hasta el alma» «Maldito Rodrigo» mi hermano se acerca y ahora si presto atención a sus palabras, gracias a que el dolor de mi cuerpo me devuelve a la realidad.
—¿Qué te ha pasado? ¿Cómo es que saliste sin darnos cuenta? Y es más, ¿por qué estás así de golpeado Tayler?
Sus caras son un total poema de preocupación y mi padre esta respirando un poco más rápido de lo necesario lo que me deja en claro que está muy, muy molesto y lo que empeorará en lo que sepa las respuestas. Me lleno de valor y me decido a responder:
—Yo- yo he ido a ver a Daniela —mi hermano jadea por sorpresa y mi padre gruñe— .Necesitaba verla y cuando llegue el imbécil ese la tenia sometida contra su auto y… y cuando escuche que pedía, le suplicaba que la soltará no pude mantenerme al margen
—Así que decidiste ser el héroe y no solo colocarte en riesgo y terminar así —dice mi padre señalándome de pies a cabeza—, sino que exponerla a ella —resoplo, se que tiene razón — dime qué pensabas para acercarte y hacer esa idiotez, no has entendido el peligro que es ese hombre, no lo ves aun cuando te lo hemos explicado en detalle.
—lo-lo siento papá, pero no pude contenerme cuando la vi tan asustada, indefensa y sin escapatoria —mis hombros se hunden y mi ojos gotean con las lágrimas de frustración, odio sentirme así.
—Está bien, bueno. Vamos a revisarte y cuéntanos que pasó para que terminaras como trapo arrugado —interviene mi hermano y yo aunque quisiera reír solo me quejo del dolor en mis costillas mientras le voy relatando todo en detalle.
—¿Quién coño es sorpresita? — cuestiona mi papá al escuchar que Rodrigo se lo menciona y prosigo aclararle todo sobre el pajarito que tenia Dani y como tuvo que alejarlo de ella.
—Es un maldito enfermo ese hombre —declara con ira.
—Estoy preocupado por Daniela y su vida, y solo me sé la mitad de la historia —comenta mi hermano.
—Imagina cómo me siento yo, que la amo.
—Bueno no debe estar siendo fácil, lo que si hermanito— me dice mientras termina de apretar la vendas en mi adoloridas costillas, que por suerte no están rotas —pero algo si debes sabe, la única que está sufriendo mucho más que ninguno es Daniela, y que te quede al presente que lo que más la hundirá será el daño psicológico que este desgraciado logre en ella.
»Una mente manipulada con terror y asimilación de daños es una mente perdida, él puede manejarla a la perfección si encuentra como coaccionarla y me has dejado claro por lo poco que hemos hablado que sí que sabe cómo hacerlo.
—Tengo miedo que ella se pierda en esta locura y termine cometiendo un grave error en medio de la desesperación.
—Pues tenemos que hallar la manera de ayudarla, por lo que me has contado ya ella se está echando la culpa de lo de Daniel, y si en realidad está así de mal, si llegase a morir, a Daniela no la salva de nadie del abismo de la depresión —concluye mi hermano con mucho pesar.
Y ese miedo que mi hermano declara en su punto de vista es el mismo que cada día crece más en mi interior, temo que Daniela se dañe en busca de una salida cuando se sienta acorralada.
Mi hermano Gabriel se va y yo me quedo con mi padre, tomo una ducha y me quedo tirado en la cama pensando que nunca hubiera pensado que podría vivir esto en mi vida algún día, mi padre entra y me da una bandeja con un sándwich y sumo de piña, lo como despacio y obligado para luego terminar quedándome rendido gracias a él relajante que mi hermano me suministró antes de irse.
Mi último pensamiento antes que la bruma oscura me absorba es que mi Daniela se encuentre bien y que pueda verla pronto, sino moriré de desolación.