Quiero salir de aquí y ocultarme pero su agarre en mi cintura me lo impide y realmente no tengo ahora la disposición de contradecir a este hombre que ya me ha dejado más que claro que está totalmente loco.
—Quiero que entiendas que realmente te quiero Daniela, quizás no entiendas ahora nada de lo que hago —dice con voz baja y dulce, tanto que me sorprendo del cariño que brota de esta — pero lo harás, y sabrás que lo que te digo ahora es cierto, que me gustas y te quiero, te quiero solo para mí…
Trago fuerte y trato de mantener la calma, cuando se mueve y me lleva con él hasta sentarnos aun dentro de la bañera un leve mareo me agobia, soltando una de sus manos de mi cintura mueve mi cabello húmedo ahora por el agua y lo acumula todo a mi espalda, mientras estoy alerta mi mente comienza a entrar en pánico y necesito una salida, salir de aquí, alejarme de él y su toque… un beso en mi hombro derecho me devuelve a la realidad y escucho lo que continua diciéndome, mientras mis lágrimas silenciosas se mezclan con la tibia agua que nos rodea.
—Debes obedecerme y así todo estará bien, puedes hacer lo que desees siempre y cuando no vaya contra las reglas que te he indicado no quiero que hagas nada que me desobedezca así todos estaremos felices y en un futuro verás que todo este mal momento ni lo recordaras…
»Yo te enseñare un mundo donde serás feliz, podrás tener lo que quieras y conmigo nunca te faltara nada ni si quiera sentirás temor. Te haré fuerte y poderosa en el mundo — su mano que momentos antes acomodada mí cabello ahora sostiene mi barbilla y me hace girar para mirarlo.
Inclinado hacia un lado su rostro se nivela con el mío y sus ojos oscuros me producen escalofríos, su voz se hace ronca manteniéndola suave con cada palabra que dice, para que suplicara que haga lo que me dice.
—No dañes con tu actitud de niña malcriada, todo lo que te estoy ofreciendo, puedo ser el hombre más paciente y cariñoso del mundo y te lo demostraré — besa mis labios aun adoloridos y aunque no le respondo el beso me siento atrapada bajo sus manos y su beso poco agresivo— eres mi deseo más grande en este mundo y no dejare que te alejes de mi nunca — reposa su frente con la mía y suelta un suspiro— No puedo dejarte elegir porque me da miedo que me rechaces y eso es peligroso.
Estoy impacta aun más con sus palabras y es aquí donde me doy totalmente cuenta que este hombre esta loco y no solo ello sino que su obsesión por mí es una muy, muy peligrosa y sus palabras me lo confirma en cada letra.
—Hazlo por mí, Daniela, acepta que ya eres mía y que no hay opción —con un movimiento rápido me coloca sobre su cintura de frente a él nuestros pechos desnudos chocan y ahogo un grito de desesperación convencida de que no debo demostrarle ningún tipo de rechazo, si no deseo que esto empeore, toma mi rostro con ambas manos y mirándome a los ojos me declara lo que será de ahora en adelante mi total devastación:
—Cualquiera que se atreva a interponerse en nuestro camino o intente alejarte de mí, sabrá en carne propia lo que es estar en el infierno, porque ni muriendo me alejare de ti. Eres mía, mi Daniela. Y no nada en el mundo que lo cambie.
Me abraza a él fuerte, mis brazos caen a mis costados y cierro mis manos en puño por la impotencia de no poder negarme a nada de lo que dice Rodrigo.
—Mataré a cualquiera que se atreva a acercársete, solo conmigo podrás vivir libre, sino yo mismo te mantendré aislada del mundo hasta que te sientas segura de ello ¿Lo entiendes Daniela?, ¿sabes que solo estando conmigo puedes vivir?
—S-Si, señor — las palabras salen automáticas de mi boca y mi mente no registra nada más que el temor y anhelo de que me deje ir, una sonrisa escalofriante se forma en sus labios y mi mundo se quiebra cuando comienza a besarme partiendo desde mi rostro quedándose perdido en mi boca, mientras gruñe en el proceso.