»Es fácil deshidratarse con una temperatura correcta, tengo calefacción aquí — su mano deja mi rostro y con un giro de su muñeca señala toda la tenue habitación — manejo tus sentidos Daniela, esta es tu lección, veras cuando te digo que no puedes escapar de mi es cierto cada letra de cada maldita palabra —resopla y su aliento cálido golpea mi húmedo rostro provocando un poco de alivio a sofoco.
»Tus cuerpo a perdido entre cuatro a cinco por ciento de hidratación, no lo has repuesto y el hecho de tenerte así firme delante de mí lo coloca en tensión, quieres gritar —afirma— tu cabeza pesa, sientes mareos inicialmente leves pero luego has cedido a ellos, sabes lo que seguirá —no sé si es una pregunta o solo me lo dice a modo de información— comenzaran los espasmo y las nauseas, pero eso lo sobre llevaras perfectamente, lo que no soportaras es la inmensa ganas de beber agua
El solo hecho de mencionar el agua reciente mi adolorida lengua que ya cansada no intenta llenar mi boca con saliva en un intento de mantenerme fresca, mis labios tiran y el dolor me hace dar un respingo, mis mojos se inunda entre lagrimas y sudor que cada vez corre mucho más rápido y un deseo de caer al piso y desprender de mi ropa se me hace vital, un quejido bajo pero doloroso sale de mis labios.
Rodrigo se mueve al ver mis manos ceder y me toma en sus brazos quiero protestar pero solo puedo gruñir desde mi garganta y la acción solo me deja más angustiada y adolorida en ese punto.
Me jala hacia él y el toque de su piel con la mía me hace quejarme, pero él solo sonríe de manera oscura, un olor a manzanilla impregna mi olfato y un frio recorre todos mis conductos nasales, sorprendentemente me alivia el ardor interno en mi garganta.
—Memoriza lo que te diré, Daniela, siempre que vayas yo habré ido y venido antes que tú — coloca su boca sobre mi oído y su susurro erizan mi piel, en cada poro siento como si una aguara picara sobre cada uno —No podrás escapar de mí.
Mi respiración lenta hace dolor mi pecho y mi mente viaja una y otra vez desde el momento que entré, él estaba preparado, su vestimenta o mejor dicho su escasa vestimenta lo mantienen menos afectado que yo, mis ojos lentamente se mueven de un lado a otro quiero hablar pero las palabras no salen unas lagrimas recorren mi piel haciéndola arder con desesperación y el calor de su cuerpo solo aumenta el sofoco en el mío.
Suavemente me mueve y me estira colocando mi cabeza en un cojín, el mismo que minutos antes estaba debajo de mis rodillas… creo enloqueceré sino encuentro fresco, mi cabeza palpita y mis manos hormiguean, me quejo mientras me mueve « ¿Cómo carajo llegue a estar así tan rápido?, ¿Ocho horas, ocho horas expuesta así a él?»
Su rostro aparece frente mi nublada vista, no sé si por el calor o por las lagrimas y el sudor. Mis pensamientos retumban en mi mente, necesito salir de aquí «Agua, quiero agua» la sed me invade desesperada intento moverme lo que hace que nuestras frente se unan haciéndome estremecer por el contacto caliente de nuestras sudorosas piel.
— ¡Shhh!, tranquila pronto acabara esta etapa del castigo — Se recuesta a mi lado y mete algo en su boca coloca sus manos en su pecho y su mirada se clava en mí —te enseñare cómo comportarte cuando estemos juntos y cómo cuando estemos solos —resopla dejando que aire mentolado toque mi rostro.
«Maldito» me hace anhelar estar comiendo el caramelo que mueve entre su lengua y boca.
—La sumisión es perfecta, lo mejor es entregarle a una persona el control de todo, no hay que pensar, no hay preocupación, no hay angustias solo dejar que otro resuelva todo por ti, física, económica y emocionalmente. Es un alivio Dani, lo anhelaras estar en ese estado de saber que alguien sostiene tu mundo que no debes sino aprender cómo hacerlo bien y mantener a tu guía, tu señor contento y satisfecho, hay muchas formas de hacerlo ¡Eh! Que no solo será placer s****l, también esta el placer de complacerlo en comportamiento y muchas cosas…
Él habla y dice cientos de cosas, comportamiento, recompensas, castigos, satisdación y placer s****l, pero mi mente comienza ausentarse de la realidad ahora mi espalda esta entumecida y cientos de corrientes las recorren mis manos pesan tanto que no puedo levantarlas y me siento tan empapada que no logro sentirme cómoda con ninguna parte de mi cuerpo. La oscuridad se hace más presente y me dejo llevar por ella, quizás si me desmayo reaccionara y terminara pronto esta horrible noche.
Trato de tragar y duele, duele tanto que me quejo y lloro, seca totalmente seca y árida mi boca y garganta se queman mis ojos se abren y mi sudor insoportable a la sensación de humedad me invade la vista, trato de levanta mis manos pero no logro encontrar la fuerza suficiente, cuando enfoco la mirada Rodrigo ya no esta a mi lado, lo veo caminar desde una puerta en n***o donde la luz se apaga al cerrar la misma.
Deliberadamente se acerca el frescor de su cuerpo impacta a mi cuerpo se acerca lentamente a mis labios y los humedece con sus labios, jadeo queriendo evitar el contacto, pero su aliento refrescante envía alivio a mis tirantes labios, lucho entre mi necesidad y mi realidad y es que esto es una agonía y realmente me destrozo cuando al alejarse mi reflejo de supervivencia busca de acercarse a él, sonríe y nuevamente me besa, mientas mis ojos se llenan de lagrimas y siento que mi alma pierde un nuevo pedazo de luz, cayendo en su juego viéndome débil delante de su tortura, su beso fresco y dulce con olor a menta refrescan mi boca y su humedad lengua me da alivio en mi boca, contrariada entre el odiar necesitar su contacto y pedir desesperada que no pare, lloro.
—¡Shhh! — separa su boca y mi cabeza se mueve en su dirección, mis ojos cerrados se aprietan entre impotencia y humillación por ceder— tranquila no te dejare fallecer, esto es solo una muestra — su fría mano toma mi barbilla y suspiro por el fresco contacto que inmediatamente alivia mi hirviente piel— mientras este conmigo todo será fácil, cuando te alejes padecerás lo que has vivido durante estas doce horas en cada segundo de tu existencia ¿Comprendes? —dice mientras me mira fijamente.
—P-pe- perdón—Un sollozo sale de mi interior y tan contrariada como estoy, me dejo caer en sus manos.
Un frescor invade mi cuerpo, un suspiro de alivio me invade desde mis pies y recorriendo hasta el último de mis cabellos. Agua fresca me cubre y puedo sentirme revivir mi piel se relaja y mi mente reacciona, la necesidad de mojar mis labios me hace consciente y con movimientos torpes trato de sostener el delicioso liquido para acercarlo a mi boca, con el esfuerzo aun siendo adolorido mi cuerpo aúnasí logro llevar hasta mis labios la anhelada agua, mi lengua sale en su búsqueda por reflejo y cuando estoy a punto de cumplir mi cometido algo retiene mi mano, trato de insistir pero no puedo moverla más, mientras el sonido del agua volviendo al pozo me hace lloriquear de añoranza por el liquido perdido.
—Tranquila, ven abre la boca — su voz cerca de mi oído me estremece, la conciencia vuelve esta vez más rápida y percibo su cuerpo pegado a mi espalda. Controlando las ganas de alejarme corriendo de él, obedezco pues aun siento los efectos de lo que sea que me haya hecho anteriormente.
El liquido dulce recorre mi resentida boca y garganta y siento su recorrido completo hasta perderse en mi estomago, cuando termino de beber separa el vaso de mis labios, un suspiro de saciedad surge desde mi interior y me quedo en calma, tratando de alejar el pensamiento de que estoy recostada de él, comienzo a ver donde estoy y me percato que estamos dentro de una bañera, llena con agua tibia que refresca mi lastimada piel, cierros los ojos y trago el nudo por las lágrimas contenidas al percatarme que me encuentro solo con mi tanga, y en un escape del temor de mis pensamientos agradezco que sea una muy recatada, de las tipo short, aunque mis pechos no corrieron con la misma suerte no puedo evitar sentirme en parte aliviada de mantener la parte baja cubierta.