Acto 20

1256 Palabras
Tayler                                                                   Un fuerte olor me despierta, trato de levantarme, pero no logro hacerlo —Quédate allí, tu hermano viene en camino. Esa herida es profunda y necesitaras sutura. Mi padre quien me detiene con su mano en mi pecho, me habla y me obliga a quedarme en la cama, pero de repente vuelve a mi mente la voz asustada de Dani y siento el deseo inmenso de correr hasta ella y salvarla de ese maldito degenerado. »Cuéntame, ¿que sucedió, para que mi hijo más controlado se vuelva una maquina demoledora y haya dejado su salón de esa manera? —Mierda. Papá lo siento —mi voz sale baja y mi garganta arde como el infierno— pero me lleva la impotencia, lo que te voy a contar no te va a gustar, debes prometer que no se los dirás a ninguna persona más de la que se requiera para ayudarla ¿Esta bien? —Bien. Imagine que es muy serio, soy todo oído. Cuéntame. Le doy todos los detalles de la situación de los chicos, cuando llegamos a la parte donde Daniel tiene el accidente y donde sabemos que él desgraciado del tío es el culpable, maldice en alto, para cuando le cuento todo lo que el hombre le ha dicho a Daniela, mi padre da un puñetazo a la pared tan fuerte que deja un hueco en la pared, suerte para él que es de yeso. Lo veo resoplar y pasar sus manos varias veces por su rostro. —Ese es un jodido hijo de puta. —Ni que me lo digas papá, ahora no sé cómo ayudar a Daniela. Si la llega a tocar yo- yo  ¡Aggg! —grito de frustración— no puedo quedarme aquí tan tranquilo mientras ella vive toda esa mierda y sus padres no hacen nada. Deben decírselo. —Hay que pensar en frio Tay, no se puede asegurar un delito como es el de hostigamiento, acoso s****l y violación —cierro los ojos y aprieto mis manos aun con el dolor que me produce la herida, al escuchar las palabras de mi padre, presiento que no me gustaran— sin pruebas firmes e irrefutables. —Maldito, desgraciado. —Claro, lo imaginé, no es ningún tonto para dejar evidencias de sus acciones, pero igual debemos intentar encontrarle alguna caída, se equivocara en algo y de allí lo destruiremos —Mi padre solo me dice lo que realmente yo he analizado todos estos días desde que ella se ha ido —así que por lo pronto es saber que ha sucedido en el resto del día de hoy y cuando vuelven. Asiento aunque el vacío en mi estómago aumenta, pensar en que ha pasado desde que ella salió del escondite y de haber hablado me hace temblar de ira y sobre todo miedo, miedo a verla dañada, a perderla desde ese momento, solo dios sabe que le podría hacer ese degenerado psicópata, realmente no quiero dejar volar mi imaginación y que mis pensamientos se asienten en mí y me hagan cometer una locura y solo logre que la dañe más. —Tay…Tayler, ¿me escuchas? Hijo vuelve —el llamado de mi padre me saca de mis torturadores y amargos pensamientos y lo veo que está levantando un poco el desastre que he hecho. —Lo siento papá esta situación me sobrepasa… En verdad la amo, ella es mi vida y con solo pensar que le pueden hacer daño yo- yo —mi padre me mira fijamente y no se inmuta con la declaración que le estoy dando, siempre le he contado todo, amo a mi padre y es mi mejor amigo— yo siento que puedo hasta matar ¿Eso me hace un mal hombre? —No. — Afirma con tono firme. — ¿Te parece una locura que piense así? —Eres un hombre enamorado Tayler, no puedo juzgarte por pensar en proteger a la mujer que amas, mucho menos cuando he sido yo quien te ha inculcado esos valores y pensamientos, no he sido, ni seré un hipócrita criticando tú pensar, cuando yo haría lo mismo. Nos miramos fijos por unos instantes sin decirnos nada, confirmando los pensamientos que tenemos el uno por el otro, la confianza y el amor entre padre e hijo que siempre nos hemos brindado y demostrado. » Yo quemaría el mismo infierno con sus propias llamas, para proteger a tu madre o alguno de ustedes. Sus palabras respaldan la confianza que he mantenido desde que me enteré de toda esta situación, de que soy capaz de protegerla de lo que sea y de quien sea que venga, a partir de ahora y que no importa lo que pase, yo Tayler Braxton no permitiré que le hagan infeliz. —Yo le daré su ¡Felices por Siempre! —Eso lo sé hijo y cuentas con todo el apoyo de tu familia, que también es la de ella, desde el momento que te acepto a ti. —Sabes, me dijo antes de partir que me amaba y sellamos nuestro amor entregándonos uno al otro —Le comento con toda la confianza que siento hacia él— ella presentía que algo intentaría —Mi voz se quiebra por el dolor que siente mi corazón, tan solo de imaginar que ese hombre se aproveche de ella— ese infeliz. —Pues me alegro que se hayan brindado la oportunidad de descubrir lo hermoso de pertenecer y entregarse a la persona que se ama, y mucho más delante de una situación así. Solo debes estar atento a usar protección, hijo, un bebe en esta situación y en la edad de usted es algo que puede llegar a sobrepasar los límites de la responsabilidad. »No olvides que ella aun es menor de edad y tú ya estás en edad adulta, y aunque sea con consentimiento la Ley dice que si sus padres deciden denunciarte, puedes ser enjuiciado por violación,sabemos que ella no lo haría, pero no debemos confiarnos del Tío. Ese hombre es peligroso y nunca, recuérdalo Tayler, nunca subestimes a tu enemigo. —Si papá. Ahora no sé que hacer con todo esto que se nos viene encima. Mi padre se acerca más a mí y me abraza, luego de unos instantes golpea mi espalda y me mira a los ojos, su mirada de angustia, dolor y hasta rabia me dejan claro que está totalmente de acuerdo con cualquier cosa que yo quiera o vaya hacer. Mi celular suena al mismo tiempo que el timbre del portero, mi padre asiente hacia mi teléfono y sale a verificar quien ha llamado, bajo mi vista al celular que sigue sonando y veo su imagen titilar en la pantalla sin evitar sentir el vacio en mi estomago, atiendo con el mayor miedo que he sentido en lo que llevo de vida. —Alo —  mi voz suena débil y un poco temerosa. —Tayler — un sollozo se escucha proveniente de ella mientras se escucha el sonido del agua cayendo, un regadera, podría ser, entonces termino de comprender que me destruirá todo lo que me diga, pero nada como escuchar llorar desgarrada por la tristeza y el miedo. — Lo siento yo-yo, no pude evitarlo, él- él — su llanto sale con fuerza y yo me termino de romperme acompañándola con el propio. Parece que vivimos en una película de horror, quiero que esto cambie y que seamos los mismos de antes, quiero gritar un fuerte ¡CORTEN! y pasara a la ¡SIGUIENTE TOMA! una mucho más feliz.                      
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