Decido ir a buscar mi celular antes de seguir divagando, pero las palabras de Rodrigo y lo que pasó con sorpresita, me llenan de angustia nuevamente, sus amenazas en doble sentido hacia Tayler y el terror de pensarlo cerca o que pueda hacerle algo, realmente quiero correr lejos, pero pensando en el amor que le tengo a Tayler y que sé, que aun siendo jóvenes él es el amor de mi vida, él único hombre por él que sentiría esto que me llena de amor, alegría y dulzura cada vez que lo tengo cerca, no lo haré.
Con temor me encamino a la puerta de la habitación de Alejandra, quiero ubicar mi móvil antes de ir al infierno de Rodrigo, pero no llamaré a Tayler, he decidido que pase lo que pase no le contaré nada, él no merece ese dolor, yo tampoco lo merezco, pero la vida te presenta situaciones donde debes levantarte y enfrentarlas.
Giro la manilla de la puerta y el clic de la puerta hace que un vacío se instale en mi estomago y que genere un dolor en mi corazón, siento mis orejas calientes junto al latir rápido de mi pulso. El temor de lo que podría pasar me embarga, pero me mentalizo en las personas que esto salvará y no me importa ceder algo de mi tranquilidad por la vida de mi familia.
Cierro despacio la puerta y rápido camino hacia mi cuarto, todo sigue igual de desordenado, así que revuelvo entre las cosas y cerca del closet se encuentra en el piso mi teléfono, lo tomo y trato de encenderlo, por un momento pienso que se daño, pero recuerdo que se quedo sin batería, me acerco a la mesa de noche y coloco a cargar antes de irme. Sin mucha ceremonia salgo del cuarto y me quedo paralizada, allí a mitad del pasillo se encuentra Rodrigo, bañado y con ropa casual, trago el nudo de mi garganta y aprieto mis manos en puños evitando que vea el temblor de las mismas.
—Daniela —me nombra en tono bajo, un escalofrío recorre mi cuerpo— ven, no temas —me tiende la mano, pero dudo en tocarlo, no quiero acercarme — tranquila, ven no hagas que me enfade más, hasta cierto punto puedo ser condescendiente.
Tomo su mano y su calor me provoca alejarme, camina firme hacia su habitación mientras yo respiro hondo varias veces buscando valor, trago el nudo de mi garganta una vez pasamos a su habitación, unos de los espacios más grande de la casa son este cuarto y el de mi padres, unas luces tenues hacen que sea escalofriante, además que la sombras de los objetos en ella hacen juego en mi vista, enviado señales a mi cerebro de que son más que simples sombras inertes.
—Esta habitación es especial, esta dotada y construida para el placer — hala de mi mano y me deja en la mitad de la habitación.
Una alfombra inmensa cubre la mitad de la estancia y en la pared varios espejos cubren toda su superficie, detrás de donde estamos parados una cama muy grande con dorset vestida con sabanas azul marinoy varias almohadas y cojines en tonos tierra, del otro lado una puerta negra que deduzco es el baño privado, cortinas y decoración a juego, en realidad es un lugar al vacio, además de sombrío.
—Bienvenida — me susurra al oído y no puedo evitar un respingo —Te contaré que es cada una de las cosas que tenemos aquí y sobre todo porque estás aquí Daniela.
»Yo no quiero hacerte daño, pero tengo un problema cuando algo me gusta, no puedo dejar de pensarlo hasta tenerlo —dice mientras se mantiene a mi espalda y me habla al oído en el espejo del frente podemos vernos completamente en nuestra posición— Míranos, en algunos años más, los cuales estoy dispuesto a esperar, nos veremos perfectos.
Su mirada intensa se puede ver claramente por medio del espejo, por unos instantes, parece pensarse algo y luego sonríe, se encamina hasta los espejos y los abre son armarios los que hay detrás, saca varias cajas y una varita, con los nervios no puedo dejar de pensar que hará con todas esas cosas.
—Esto estará perfecto, primero te pondrás como quiero y luego seguiremos hablando — dice estando delante de mí con una caja grande color negra, el terror invade cada centímetro de mi piel — desvístete y solo deja tu ropa interior mi Dani — me susurra cerca de mi boca y mi fortaleza se dispersa como el diente de león al pasar la fuerte brisa.
—Por favor — suplico con lágrimas en mis ojos y el llanto contenido en mi garganta.
—Shhh. —me indica colocando su dedo en mis labios — no temas no te hare nada, pero necesito que entiendas Dani, que es lo que sucederá si no me obedeces.
—Yo-yo — un sollozo sale de mi garganta — no quiero — digo bajo, manteniendo la suplica de que no me haga nada.
—Tranquila, yo te ayudaré ya verás cómo es solo los nervios— dice mientras sus manos se dirigen a mi jeans, mis manos resguardan la prenda sujetándola en un intento desesperado de evitar llegue a tocarme —No, no, no — dice mientras niega con su cabeza, el tono dulce que usa hacen que las nauseas se hagan presente, pero las resisto estoicamente no quiero darles motivo a que se enoje y pierda el control. — Negarte a obedecerme, desaprobado Daniela, tendrás otro castigo.
Camina hacia la torre de cajas y trae una de las pequeñas, llega hasta mí y me mira expectante, saca de ellas un especie de pulsera en cuero que se unen por una tiras más finas y tienen algunas argollas en el medio, por inercia doy un paso atrás.
—Dame las manos, Dani — con movimientos lentos toma mis manos y las levanta, mantengo mis manos en puño mi sollozos se hacen presente para entonces —Estas son unas esposas de cuero, no te lastimaran, pero te enseñaran a mantener las manos quieta cuando yo esté cerca, no quiero que tus manos me nieguen nada.
Coloca las esposas en mis manos, realmente no me lastiman, pero el miedo es tal que siento que me cortan la circulación, tampoco son pesadas como las siento en estos momentos. Termina de cerrar las mismas y se estira hacia el techo, por natural curiosidad dirijo mi mirada borrosa hacia arriba y veo como baja algunas cadenas doradas que se frenan en cierto punto del aire. Levanta mis manos y engancha las argollas en la punta de la cadena, pero esta al estar tan alta hacen que mis brazos se estiren y duelan por el esfuerzo de levantarlos para llegar a ellos, al darse cuenta mi vuelve a descolgar y me deja de nuevo en mi lugar.
—Lo siento —dice apresurado « ¿A que juega este tipo? » pienso un momento más desconcertada — aun eres muy baja — y sin más me despoja de mi pantalón y zapatos, luego toma mi camisa y la remanga en mis muñecas cubriendo las esposas, seguido se agacha y abre la primera caja negra y saca unos zapatos dorados altísimos, escarchados o por lo menos muy, muy brillantes. Me calza y luego se levanta dando un paso atrás intento mover mis brazos para taparme de su vista, pero lo advierte y en un movimiento rápido sube mis brazos y los engancha, a pesar de que quedo muchos más alta aun así quedo con los brazos totalmente estirados.
—Hermosa — dice da una vuelta a mi alrededor y yo dejo salir unas lágrimas de mi ojos inundados— serás el deseo de cualquier hombre cuando seas más mujer, pero no serás de ninguno de ellos, sino solo mía.
Toma la varita que tiene varias tiras en la punta y se coloca en mi espalda, mi cuerpo tiembla levemente y el mirándome desde atrás con la vista fija en espejo me habla.
—Mírame Dani, mírate — cierro mis ojos fuertemente, entonces siento cuando pasa la vara por mi espalda y trato de esquivarme, estoy tan perturbada que solo cuando habla me doy cuenta que él me ha azotado por desobediencia — No me vuelvas a desobedecer, levanta la vista y mira, esto es una fusta trenzada y sirve para azotar, no con dolor sino con placer.
Se queda en silencio unos minutos y luego cuando lo miro sonríe, vuelve a recorrer mi espalda con la ahora conocida fusta y quiero gritar, hacia que un quejido de dolor interno sale de mi boca bajo. *** Nota de Autor: Capítulo sin Editar, disculpen los errores... lo editaré pronto.
—No te preocupes — se acerca a mi oído — no temas, no te forsaré si crees que eso haré, te enseñare lo que es dolor y lo que es placer, y te aseguro mi Dani, que disfrutaras el placer —culmina sus palabras con otro azote y mi cuerpo reacciona a su acción tratando de esquivar los siguientes, pero solo logro hacer que aumenten los aun no dolorosos azotes…