"Todo lo que pasa en el mundo de la oscuridad, lleva su propio tormento y aunque las cosas parezcan infinitas una luz se puede mostrar en el camino logrando que nuestra luz interior reezplandesca y haga que la oscuridad retroceda".
Tayler
Había hablado con Dana, todas las noches por espacios cortos. Me puso al tanto de la salud de Daniel, pero no había mucho avance con respecto a ella, maldije miles de veces al desgraciado ese, a Rodrigo, por ser el culpable de su estado. Mi vida paso de feliz a consternada y la preocupación era mi ahora nuevo estado anímico, mi padre preocupado me llamaba constantemente y mi hermano me receto algo para los ataques de ansiedad que comenzaba a sufrir,la quería cerca de mí, para poder protegerla y evitarle todo ese dolor que él muy desalmado le ha estado sembrando en su corazón.
Hoy estoy algo tranquilo y ya me encuentro en la cama a pesar que apenas son las tres de la tarde, ya que hace nada hable con ella y me conto que el doctor de Dan, le estaba pasando un tratamiento y que la dejaran recluida en el hospital, lo que me alegra, ya que dormirá a puerta cerrada y así descansará de esas noches de vela y de sueños interrumpidos por la zozobra de no saber cuando se querrá acercar el sujeto ese a ella y con cuales intensiones.
Mi padre llamo hace poco y le dije que Lorena, la ayudante de cocina que tiene mamá, me dejo preparada una buena sopa de costilla de res y que luego de haber tomado una buena ducha, me tome dos tazones de caldo y me lance en la cama, una paz de saberla resguarda me invadió momentáneamente y aproveche de hacer lo que en todas estas semanas me había sido imposible realizar en totalidad, dormir con calma, logrando descansar de verdad, ellas llegarían mañana en la noche, y yo tenía pensado esperar su llamada atento.
Tomo mi celular y decido enviarle un mensaje, que aunque pueda que lea solo cuando despierte, me conforta saber que ella lo recibirá.
Amor♥♥♥♥
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Cada vez que cierro mis ojos, así sea en un parpadeo, es tu hermosa mirada la que mira con amor, felicidad y entrega. Esa entrega que nos dimos el día que fuimos uno del otro. Ansío con locura abrazarte y resguardarte en mi, tuyo corazón. Te amo Daniela. Contando las horas para volver a verte. ♥♥♥♥♥
Envío el texto y suspiro, no puedo dejar de sentir este amor que me enloquece y que me hace cautivo de ella, mis pensamientos y acciones van enfocados a ella, siempre en su dirección, el sonido de mi buzón de mensaje me alerta, y rápido leo el mensaje que ha llegado.
Amor ♥♥♥♥
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Tu eres el motivo de esa mirada, Te Amo Tayler Braxton, eres mi seguridad y mi vida… contando las horas para llegar a ti.
Suspiro mientras leo varias veces sus palabras, asegurándome de que es real, ya mañana estará aquí y juntos lograremos superar y resolver todo esto que ha pasado, la defenderé con mi propia vida si es necesario. Con una sonrisa al imaginarme su sonrisa me dejo llevar por el agotamiento y la paz que inunda mi mente en este momento, saberla segura me hace sentir tranquila.
Daniela
Tenía noches sin dormir completamente bien, descanse totalmente sumergida en la paz que me genero el sedante, que el doctor Carbielli me suministro, comimos juntos mientras me contaba de sus guardias en esa semana para luego asegurarme en lo que fue un momento muy incomodo, que podía descansar calmadamente ya que el haría la guardia por ambas y no dejaría sola la habitación, cosa que agradecí muchas veces, pero viendo lo tensa que me hacia el tema, sutilmente lo cambio a cuentos sobre pacientes testarudos y algunos casos locos donde encontraba personas que fingían estar enfermas, solo para que él les chequeará, claro que no me especifico que esas «personas» eran en su totalidad mujeres atraídas por su evidente buen físico, pero yo lo deduje.
Despertamos a eso de las tres de la tarde, donde nos obligaron a tomar una comida tardía, pero deliciosa. Mamá quien más relajada nos acompaño a comer, a pesar de que en su semblante se observaba el paso de las noches en vela de esta semana.
El momento malo vino cuando llego la hora de partir, viajaríamos con el “El Tío” solo Alejandra y yo, y estaríamos a solas con él hasta la tarde de mañana. Por lo que no pude evitar sentir mi cuerpo tenso y alerta a esta parte de estar alejadas y solas con él.
Pero la realidad nos golpea fuerte y lo cierto es que mamá y papá ya tienen suficiente con todo lo que se refiere al estado de salud de Dan y por muy malo que sea lo que está sucediendo en este momento solo podía ceder y tratar de hacer las cosas bien, y así lograr que él se olvide un poco de mi existencia.
***
Nos despedimos de nuestros padres entre lágrimas y esa sensación de dejar algo importante atrás, pero sabiendo que no hay otra solución y con la decisión tomada de ceder por esta vez, delante la situación a la que me veo forzada sobrellevar, nos subimos a la camioneta la cual es precedida por otra, con personal de seguridad.
El viaje se me hace eterno… Y al fin cuando estamos entrando en Caracas le envío un mensaje a Tayler informándole que estamos llegando, no me lo responde al momento, así que deduzco que quizás este dormido. Un par de horas más debido al tráficollegamos a casa, había desarrollado una clase de claustrofobia estando encerrado por alrededor de ocho horas en una espacio tan pequeño con el ser más despreciable del planeta.
Alejandra se había dormido al tener cuatro horas de viaje y aunque por la hora las vías estaban despejadas, era insoportable saberse en tantas horas de trayecto, así que el aburrimiento la sobrepaso y término durmiendo con sus audífonos en volumen alto, no me quedo más que fingirme dormitada, cuando hicimos una parada para llenar gasolina, la caricia repugnante de Rodrigo en mi mejilla casi me hacen traspasar el techo por el salto en señal de repulsión a su toque.
—Estamos colocando gasolina, si desean ir al baño, aprovechen —zanjo con tono fuerte.
—Bien —murmure, su semblante serio y su voz tosca me dejaban en claro que mi reacción no le pareció.
Alejandra no quería nada, pero mi ansiedad mezclada con los nervios me hacían sentir hambrienta y a la vez no, el rico olor de hamburguesas recién cocidas, impregnaba el lugar de la tienda de la gasolinera, toque mis bolsillos y maldije por lo bajo, había dejado mi celular dentro del auto en mi bolso de mano y adicional por recordar que no poseía el suficiente dinero para adquirir dos de las jugosas y apetecibles hamburguesas que salían en cantidades por el mostrador , al ser un punto de carretera muy concurrido la cantidad de hombres en el lugar era respetable la bulla y olores eran algo desconcertante, pero debido al suministro de alimentos constantes en las últimas, horas mi cuerpo me exigía comer, y con mucho dolor en mi alma solo tenía dos opcionesaguantar hasta el día siguiente, ya que en casa no había ningún tipo de alimento, por lo del viaje se dejaron las despensas vacías o decirle a “Él Tío” que comprara hamburguesas. Mientras me debatía entre cual era más segura y beneficiosa para mí, el estomago me rugió dejando ganar la segunda opción aunque fuera la que me gustara menos en este momento.
Me di la vuelta y salí, las camionetas se encontraban estacionada frente la tienda y Rodrigo revisaba su celular frente la trompa del auto, respire profundo y trace una estrategia en mi mente, sabía que debía mostrarme relajada y que no podía alterar su estado de ánimo —voluble— y a la vez mantener la distancia, dejando salir el aire previamente tomado me coloque delante de él, quien al mirarme sonrío ampliamente.
Ninguna mujer que lo desconociera tendría opción alguna en no caer en sus redes de seducción, es que esa sonrisa con dientes perfectos y el brillo en sus ojos eran demoledores, es su interior egoísta, su mente pervertida y sus acciones negativas que lamentablemente yo conozco a la perfección lo que me hacía consciente del monstruo que realmente es. «El perfecto demonio»
—Tío —su sonrisa se borro de inmediato— yo- yo quería…
—Dejemos algo claro, Daniela, cuando estemos solos —dio dos pasos hacia mí, quedando justo el frente y tomando mi barbilla haciendo que levantara un poco mi rostro para verlo, me contuve de dar pasos desesperados alejándome de él —. Tú, me llamaras por mi nombre, si no es así olvídate que escuchare lo que quieras decir y como planeo realmente pasar mucho tiempo a sola contigo, deberías acostumbrarte.
Sin más entró a la tienda ignorándome, dejándome allí odiándolo más y con sentimientos encontrados, subí a la camioneta y vi que Alejandra despertaba.
—¿Dónde estamos?, ¿ya llegamos? —pregunto mientras quitaba sus audífonos.
—No, aun no. Estamos en una estación de servicios, paramos a poner gasolina e ir al baño
—Tengo hambre, Dana, podríamos comprar algo ¿Cierto? — dijo con una mueca en su rostro.
Mordí mi mejilla internamente, sospesando las palabras que hace poco había tenido con “Él Tío”, con Rodrigo.Debería acostumbrarme a llamarlo de esa manera sino quería tener que pasar amargos momentos por ahora.
Resople y trague mi miedo y tomando valor de donde no tenia para el momento, asentí hacia Alejandra, ambas bajamos de la camioneta y dos de los chicos de seguridad nos franquearon, los hombres dueños de camiones de cargas y turistas entraban y salían del lugar cada uno concentrado en su paso, pero suponiendo que siendo una zona poco habitada no deberíamos estar solas en ningún momento nos relajamos ante el hecho de estar custodiadas. Al entrar Alejandra se dirigió hacia el baño y yo con algo de nervios me encamine hacia la mesa donde se encontraba Rodrigo con una bandeja cargada de hamburguesa, papas fritas y bebida. Mi boca se hizo agua y el olor penetraba de nuevo hasta mi pobre hambriento estomago haciendo que doliera.
—Ro-Rodrigo —tartamudeé su nombre—. Mmm. Yo, nosotras queremos comer, podemos comprar hamburguesas —dije con un patético intento de voz segura.
—Siéntate —demando con voz muy firme, mi cuerpo reacciono al instante —. Fernando las traerá — asentí y perdí mi mirada en el lugar era mejor que verlo directamente frente a mí.
»Debes aprender modales Daniela, no creo que tus padres se sientan orgullosos de este comportamiento, cuando se está en la mesa se debe mirar a la personas que están en ella.
Mi mirada va directo a su rostro, sus ojos oscurecidos me miran penetrantes y mi angustia crece esa mirada tan oscura, no me presagia buenas noticias.
—Debes aprender mucho y conmigo lo harás, crees que soy malo —Toma su hamburguesa y dan un gran mordisco y mastica elegantemente «Como puede hacer eso, yo me estaría ahogando» cuando pasa el bocado con su gaseosa, vuelve hablarme:
—Crees, que soy malvado porque tú eres una adolescente y yo un hombre perturbado, perverso y quizás hasta sádico, tú mente lo comprende así. Créeme cuando te digo que mi atracción va más allá que algo enfermo, quiero mostrarte un mundo que es placentero y adecuado cuando se conoce —mi comida llega y no puedo evitar sentir nausea, mi estomago se ha cerrado, veo que en la bandeja solo hay ración para uno lo que me hace pensar «¿Dónde está la niña?» con la mirada comienzo a buscarla.
»Está sentada allá —señala sin quitar en ningún momento su mirada de mí e indicándome justo donde se encuentra, junto a ella uno de los chicos que viaja con nosotros sentado comiendo, ella come animada por las conversaciones, pero no deja de mirar de reojo hacia donde estamos —, está es una conversación entre nosotros. Quiero que entiendas que lo que siento por ti, tú y solo tú decide que rumbo tomará. Come —me ordena y yo miro la comida ahora con preocupación ya no tengo hambre—, es sencillo ya sabes las dos versiones la parte buena y el castigo, hay castigo más dolorosos, quieres pensar que soy lo peor, pues no me molesta que lo hagas —se encoje de hombros restando importancia.
Comienzo a mordisquear la cálida hamburguesa pero el primer bocado raspa mi garganta, así que me voy por lo más seguro, las patatas, trago de mi bebida y trato de concentrarme en lo que sea en mi mente y no dejar que sus palabras me atormenten más. Cuando el termina y yo llevo más de la mitad ya no creo poder obligarme a ingerir mas, así que tomo la bandeja y la alejo.
—Dime, Daniela, ¿aprenderás por las buenas o querrás que sea a la mala?
Impactada por sus palabras trataba de hallar una repuesta que lo complaciera, pero que me alejara y me di cuenta que ninguna me daba posibilidad a mí, si elegía por las buenas el continuaría con sus avances y yo me sentiría la peor basura del mundo porque estaría accediendo a sus actos, y si al contrario me negará que sería aceptar que a las malas, quedaría expuesta igual a su trato violento definido por él como “castigo” y aun con esta negación el avanzaría. De una manera u otra él se acercaría a mí, entendí con mi alma atormentada que sus palabras eran ciertas y que no tenia escapatoria, invoque en contra de mi dignidad el momento en que me mostraba el uso de la fusta, la diferencia del toque en mi cuerpo comparado con el golpe seco de la paleta, el dolor era manejable, cierto, pero el mismo me había aclarado que solo había sido la primera vez y que era un “castigo suave” el desgraciado no dejaba que mi mente lograra tomar las riendas y se encargaba que el miedo y el dolor predominarán en mis decisiones. No tenía una respuesta que me salvara, no tenía ninguna prueba que me apoyara y no tenia en este momento quien me creyera, fuera de mis hermanos y siendo adolescente y sin haber visto más que comentarios no creerían en nuestras palabras, resignada solté lo más cerca a mantener cuerda para lograr acabar con lo que esperaba no fuera en futuro lejano, el abuso de este hombre inescrupuloso que obsesionado conmigo desarrollo.
—Por las buenas —susurré dejando salir el aire retenido y desviando mi mirada al ver el brillo que arrojo la suya, devolvería allí inmediatamente todo lo ingerido si permanecía algún momento más cerca de él.
—Bien, me encantan tú respuesta, solo recuerda que no te haré daño. Lo comprenderás realmente ¡Ah!, princesa —acotó levantando su mano y tomando mi barbilla obligándome a verlo—. No debes olvidar que a solas soy Rodrigo, que no quiero andes de novia con ningún chico, que los castigos igual existen si haces algo incorrecto, no debes desafiarme y lo más importante digas lo que digas yo siempre iré un paso adelante.
Apretó mi quijada y sonrió, hizo un movimiento con los ojos a los hombres que estaban detrás de nosotros, uno de ellos quito las bandejas de nuestra mesa mientras él se levantaba y tendía su mano hacia mí, supe en ese instante, que apenas tomara su mano le estaba dando la bienvenida a interferir en mi vida y lo peor de todo ello es que no solo llegaría a quedarse sino que arrasaría con cualquier atibo de vida en ella.
Tome su mano resistiendo el impulso de llorar y correr lejos y así a su lado tomados de la mano salimos de ese lugar para continuar con el recorrido.
Salgo de mis pensamientos justo en el momento en que frena la camioneta y miro a mi alrededor, estamos frente de casa, mi casa. Ese lugar que adoro y que estaba segura se volvería la precisa cárcel para mí, segura que desde el instante que entrara mi vida cambiaría de completo, respire buscando valor para salir.