Acto 22

4772 Palabras
Tomo otra ducha «A este paso me desharé en el agua» un poco más centrada ahora en mi hermano, no dejo de sentir angustia y las palabras de “El Tío” sobre su accidente carcomen mi cerebro. Cuando estoy lista para salir, tocan la puerta no puedo evitar tensarme al escuchar el toque, lo cierto es que me he mentalizado que ya hay más personas en casa y que las posibilidades de que lo de anoche se repita son menores, pero mi reacción es espontanea. Con cuidado abro y mi corazón salta, es él, está allí viéndome fijo, siento ganas de correr, pero me detengo haciendo un gran esfuerzo y también el dolor en mis nalgas me recuerda que no quiero otra sesión de castigo por él. —Buenos Días — dice dando un paso hacia mí, pero no me muevo lo menos que quiero es dejarlo entrar y quedar a sola con él— que bueno que estás lista, venía a decirte que nos vamos ya al hospital, dentro de unas horas los doctores darán el informe médico de tu hermanito. Siento ira al escuchar que nombra a mi hermano, cuando fuer el responsable de su accidente, espero que Dan esté bien y que solo haya sido una caída sin mayor importancia que un par de buenos golpes. De pronto su tacto en mi mano, mientras la toma entre las suyas me devuelve de golpe a la realidad. El impulso de alejarme me hace dar un respingo, pero inmediatamente me quedo quieta, el terror se apodera de mi ser y la sensación del día anterior hacen que me controle, desvío mi mirada en un intento de que desista de verme o hablarme, pero es en vano ya que me empuja hacia atrás adentrándonos en la habitación. — ¿Cómo amaneciste? — pregunta con voz dulce, cualquier mujer estaría extasiada de ese forma de preguntar, pero yo no, estoy es asqueada de su toque con sus manos que ahora una de ellas pasea por mejilla en una caricia suave, pero repulsiva para mí. —Daniela, recuerda lo que hablamos ayer. «Si lo que me hiciste repetir asqueroso» «Debo obedecer y callar, al recibir una orden de usted ».Pienso rápidamente y el malestar de la noche me envuelve en la conciencia de que no debo desatar su ira, ¿Tengo miedo? Si, le tengo y tengo miedo. Por lo que solo me queda por ahora obedecer en lo que más pueda controlar. —Bi-bien — sale de mi boca un susurro —Déjame ver — instintivamente doy un paso atrás, pero reacciona tomándome con su mano por mi rostro, ya que la mantenía aun sobre mi mejilla —No hagas esto difícil — sentencia  con voz firme. Control el temblor en mi cuerpo cuando levanta mi vestido y observa mi trasero, esta mañana vi que algunas partes estaban colocándose moradas y por eso solo tocarme me dolía aun. Lo oigo resoplar y soltar mi vestido para luego dirigirse a la puerta y antes de salir se voltea con su dedo índice derecho en alto, señalándome en un gesto de advertencia. —Espera aquí, no tardo y mas te vale que no te muevas —dice y sale raudo de la habitación Quieta, casi que sin respirar me quedo justo en el sitio donde me deja, pero mis pensamientos van y viene debatiéndose entre el miedo  y el obedecerle hasta el saber que esta situación está mal en todos los sentidos, pero muy consciente que por lo momentos no puedo hacer nada, la única esperanza es volver pronto a caracas y retomar la rutina de nuestras vidas, ya que así él se mantendrá alejado de mi por largo tiempo y que cumpla su palabra de no tocarme hasta la mayoría de edad, lo que me da el suficiente tiempo de salir de este infierno. A los pocos minutos entra rápido cerrando detrás de él, con un pequeño estuche. Lo abre sobre el mueble y saca envase pequeño y otro más grande. —Te daré esta pastilla, te ayudara con el dolor y esta crema — me muestra ambos envases — te aliviara y adormecerá la piel y musculo, el viaje al pueblo es largo y no te hará mucha gracia las vibraciones por la carretera. Asiento y con miedo dejo que me de la pastilla, cierro fuertemente mis ojos al sentir como se cola a mi espalda, levanta mi vestido y segundos después unta la fría crema sobre mis nalgas, retengo las ganas de gritar y de huir de su tacto y termina en menos de lo que me imaginaba, sin ninguna acotación vuelve a colocar todo en el estuche. —Vamos, busca a Alejandra que ya estaba lista antes de que yo viniera para acá, las espero en la camioneta— y acto seguido desaparece dejándome en medio de un aturdimiento total. «Realmente es un psicópata, está loco, loco» ***** Vamos saliendo de las casas ya subidas en la camioneta, ambas en el asiento trasero, cada una distraída en la vista de afuera “El Tío” concentrado en el camino no ha dicho una sola palabra luego de que nos subiéramos a parte de: «cinturones» El camino a pesar de distractor por los múltiples animales pastando que hay alrededor del camino se hace eterno, para cuando estamos cerca el teléfono de Rodrigo suena, haciendo maniobra logra sacarlo de su bolsillo delantero y atender. —Alo —hace una pausa, por lo que deduzco está escuchando. —Sí, tranquilo hermano, estamos a diez minutos, espérame —silencio— todo saldrá bien. Llegamos en menos de diez minutos y estacionamos cerca de la entrada del hospital, no es muy lujoso pero se ve decente, en la sala de emergencia hay varias personas con diferentes dolencias o urgencias. Al subir por las escaleras, ya que no hay sino un ascensor que es para uso del personal, camino hacia el área de quirófanos y cuidados intensivos, lo que realmente nos preocupa es que luego bajamos nuevamente hacia la parte interna de emergencia, hasta que vemos a mis padres abrazados, mi madre se sujeta de papá fuerte y sus rostros cansados dejan claro lo mal que la están pasando. Caminamos rápido y llegamos a ellos mamá se suelta de papá y nos abraza mientras ahogamos el llanto debido a que por las puerta internas que rezan “UCI” PROHIBIDO EL PASO solo personal autorizado, sale un hombre con vestimenta medica y de unos treinta y cinco o cuarenta y tantos, con un cuerpo bien conservado que se ve jovial de actitud, atractivo, rubio y un rostro muy rígido. Cuando nos percatamos que está acercándose a papá que habla con “El Tío” nos unimos a ellos. — ¿Familiares de Daniel Suarez? — pregunta hacia el grupo de ahora cinco personas que tiene delante. —Sí, somos sus padres — responde papá. —Bien, síganme iremos a mi consultorio — y emprende el viaje por el pasillo que se encuentra a su derecha. Caminamos unos cuantos minutos y nos ubicamos en un consultorio amplio, con una camilla detrás de una media pared, dos sillas de lo que parece fibra de vidriose encuentran frente a un escritorio de hierro en color gris con algunos instrumentos y papeles sobre uno de sus extremos del otro lado una silla algo más amplia en lo que parece cuero marrón acolchada recibe al Doctor con un rechinido. —Bien, tomen asiento— dice hacia mi padres quienes dudosos se sientan — mi nombre es Luis Carbielli, hemos tardado en dar el informe médico del joven Daniel, por motivos de complicaciones. Mi madre ahoga un grito de asombro y mi padre la abraza por sobre sus hombros nosotras que nos quedamos cerca de la puerta nos tomamos de las manos y Rodrigo se acerca a mis padres y coloca sus manos sobre los hombros de ambos, siento repulsión de este hombre que se dice  “amigo”, “hermano” y “familia” de mi padre y es el único responsable de lo que ahora le está pasando a nuestra familia. Daniel hospitalizado y por la cara del Doctor no creo vaya a darnos un buen diagnostico, y yo. Yo entre la espada y la pared siendo tan joven no creo que me crean que este hombre me ha acosado, si tengo las muestras en mis nalgas y pudieran ir a la hacienda y verificar que todo lo que he visto sigue allí, esas serían las pruebas, pero también debo pensar en la situación de mi hermano, cuando sepamos que su estado de salud, buscaré el momento de hablar primero con mamá. Salgo de mi análisis mental cuando escucho al Doctor Carbielli carraspear y la mano de Alejandra se tensa entre la mía. »Entonces, en términos coloquiales y muy claros, para que logren comprender lo delicado de la situación les leo el informe de: Daniel Suarez de catorce años de edad, quien ingreso inconsciente con contusiones en varias partes del cuerpo y cabeza, siendo esta última la más afectada se realizaron estudios pertinentes, como una TAC y Rx (Radiografías) generales en los otros miembros y órganos. Para verificar el estado del cerebro y demás partes del cuerpo, sobre todo la parte más afectada, la cabeza, ya que allí se ubica el mayor golpe. En la Tac (Tomografía Axial Computarizada) realizada encontramos que el cerebro presenta inflamación en partes importantes y decisivas por ello hemos realizado la colocación de un Catéter Interventricular que nos sirve para monitorear la presión intracraneal, la finalidad de este procedimiento es ayudar a desinflamar de manera rápida las partes del cerebro que han sido afectadas en el golpe y que nos evite la cirugía —Temo preguntar —interviene mi padre — ¿Cuáles serian los beneficios de la cirugía y cuales las consecuencias? —Entiendo que su cabeza está afectada doctor, pero ¿Este Catéter que le han colocado, podría solucionar lo de la inflamación definitivamente? Y de ser así que seguiría. —Comprendo su confusión, verán, en palabras sencillas. Daniel tiene hematomas en el cerebro debía al impacto contra su cabeza, lo que le ha generado la inflamación o hasta el derrame de Líquido Cefalorraquídeo (LCR) , este catéter nos ayuda que en caso de existir este derrame o de ocasionarse pueda liberar el liquido y disminuir la presión craneal —dejar el aire que evidentemente contenía. »Es importante que en estas horas se mantenga así como va, y que la inflamación siga cediendo, en el caso de que esta no baje como esperamos, deberemos hacer la cirugía y remover los vasos sanguíneos dañados o la acumulación de sangre, lo que se llama coágulos, no hemos notado a primera instancia la presencia de estos fuera de lo que ya presenta. —Eso sería bueno ¿Cierto? Digo que solo sea la inflamación —pregunta mi madre. —Si, efectivamente es el mejor diagnostico que esperamos en estas doce horas restantes, sea el arrojado, pero deben saber que aun así la Lesión Cerebral Traumáticale traerá consecuencias que no podemos definir hasta pasar este estado de alerta y reevaluar las secuelas que le dejara. —¿Cuáles serian los panoramas que tendríamos? — cuestiona mi padre, y por el gesto del doctor sé que no serán mejores noticias. —En un panaroma sencillo y bueno presentara luego de despertar  dolores de cabeza persistente, vómito o nauseas repetidas, cambios de humor repentinos, fatiga y lentitud para identificar bien sea su estado actual como situaciones en futuro — ¿Y en el peor de los casos? — pregunta mi madre con más que evidente dolor en su voz y mirada. —Podemos encontrarnos con convulsiones o ataques, limitación para hablar fluido, debilidad o entumecimiento de los brazos y/ o piernas en ambas o alternadas, perdida de coordinación y cognición… —¿Y? —dice mi padre viendo que él se queda cayado, como sopesando si decirlo o no. —Esto es solo caso hipotético, dependerá de su evolución, hay daños más permanentes considerando que se mantenga en estado inconsciente como coma avanzado a estado vegetativo o muerte cerebral. Mi madre ahoga un grito tapándose la boca con su mano, mi padre la jala hacia sí y la abraza tratando de consolarla y en la habitación solo se escucha el llanto ahogado de mamá la situación me sobrepasa, las lagrimas corren por mi rostro sin percatarme, un sentimiento de odio con ira mezclado me inundan y solo quiero matar con mis propias manos al desgraciado de Rodrigo, es un maldito, él le hizo eso a mi hermano, él es el único culpable y él debería estar en ese estado no mi querido hermano, un dolor en el pecho me invade y unas ansias por verlo y saber que no es cierto que mi hermano pueda morir hacen que salga corriendo desconcertada por todo la información sobre su salud, que solo escucho a mi padre llamarme luego de haber dicho que salía. —Necesito verlo, no es cierto— sale de mi boca sin ser consciente de estas palabras. —¡Daniela! —grita mi padre al verme salir corriendo como loca, mi respiración se hace escasa y las palabras del doctor se repiten miles de veces en mi mente haciendo crecer la angustia y el dolor. Busco con la mirada empañada por las lágrimas el lugar de UCI, pero no logro ubicarme camino de un lado a otro, desesperada, hasta que logro dar con el pasillo y corro en dirección de la puerta, cuando estoy cerca de pasarlas, siento como soy jala por mi cintura y llevada a un lado, me resisto y retuerzo sin lograr zafarme del agarre que cada segundo se hace más fuerte, aun así no desisto de mi anhelo de ver a mi hermano por sobre todos y todo, es solo hasta que oigo su voz que me inmuto de inmediato. —Quieta Daniela — ruge cerca de mi oído, su voz me congela — ¿Qué carajo crees que haces? Lo medito por unos minutos, su voz me hace recordar lo vivido ayer por la noche y mi repulsión se hace presente, quiero que me suelte, al sentir que sus brazos se aflojan me aparto de golpe de su contacto girándome hacia él. — ¡No me toques! Eres un desgraciado —le grito y camino hacia él sin ningún temor de lo que pueda pasar, en este momento mi odio y rencor es más alto que cualquier situación en un futuro, su mirada desencajada me indica lo sorprendido que está por mi reacción. —Tú, eres un loco ¿Qué te hicimos? ¿Por qué nos odia? Solo somos unos niños maldición, eres un monstruo escondido bajo esa piel de corderito de tío bueno — jadeo por la falta de aire, estoy tensa y todo estas sensaciones acumuladas en mi me hacen explotar. —Contrólate y cuidada tus palabras, no soy una persona paciente eso ya tu lo sabes y deberías recordarlo porque no permitiré… —lo interrumpo antes de que termine, me enfurece aunmas que me recuerde su asqueroso y enfermizo juego. —Jodete “Tío” — le escupo con rencor y entre dientes, me giro para volver con mis padres con paso firme. El golpe de mi cara chocando contra la pared de la sala de espera donde momentos antes discutía con Rodrigo me aturde, luego de unos segundos me doy cuenta que es él quien me ha tomado y pegado contra la pared, quedando detrás de mí y dejando su cuerpo totalmente pegado al mío. Un quejido de dolor sale de mi ser en el momento que se aplasta contra mí haciendo que mío rostro se restriegue aunmas contra la pared. —Creo que no has entendido quien es el que manda aquí —me dice dejando un beso sobre mi oreja y bajando a mi cuello, mi cuerpo se alerta y tensa, realmente quiero que se aleje de mi. Su mano se adentra por mi vestido subiendo desde mi rodilla posándose en mi cintura apretándola un poco fuerte, vuelvo a quejarme pero no le importa. —Estoy decidido a que tú serás mía Daniela, no me importa un carajo quien se interponga, pero así será, pero como te quiero mucho esperaré a que tengas la suficiente edad para decidir por tus propios medios obedecer y acercarte a mí. »No te hagas la valiente, porque si bien no puedo hacerte peor cosa que darte un escarmiento, a ellos si puedo, no me importa quién sea si te resiste, ellos serán lo que paguen a cualquier costo tu rebeldía —sigue hablándome al oído su tono es fuerte y severo, no titubea y su aliento caliente recorre desde mi oreja hasta mi mejilla expuesta, ya que la otra sigue pegada a la pared.  —No vuelvas a desobedecerme, mucho menos gritarme o querer culparme de lo de tu hermano, él no entendió que debía dejar pasar el tema contigo y mira como termino, si quieres mantener un hermano en esta vida ¡Obedéceme! ¿Entendiste? —S-Si — muevo un poco mi cabeza de manera afirmativa mientras mi voz entrecortada la pronuncian —Bien — me da un sonoro beso en la mejilla — porque esto —golpe mi trasero con su mano y aun es cierto que la sensación de dolor se redujo el hecho que él me nalguee lo hace presente de nuevo, ahogando un quejido muevo frenéticamente mi cabeza mientras muerdos mis labio reteniendo mis lágrimas. Cuando me suelta y me gira, vemos al doctor Carbielli mirando con los puños apretados y fijamente a Rodrigo, este pasa su brazo sobre mis hombros y me pega a él, yo solo bajo la mirada, no sé que tanto ha escuchado, pero por la manera  que lo ve, podría decirse que lo suficiente para querer partirle la cara, pero yo simplemente soy una niña desconocida para él no tendría porque defenderme, es seguro que ni me defienda. —¿Todo bien Daniela? — pregunta con tono firme y sin titubear como lo hago yo al responderle. —Bi-Bien Gra-Gracias— Rodrigo me aprieta más el hombro donde reposa su mano. —Todo bien doctor, ¿por qué no debería estarlo? —inquiere con arrogancia. —Daniela, me gustaría hablar unos minutos contigo — me tenso no quiero molestar a este hombre y no después de sus palabras y amenazas. —Bien, los dejo a sola. Por suerte, ya Daniela está más tranquila y ha entendido el estado de salud de su hermano y todos haremos lo necesario para que él se recupere ¿Cierto Dani? —Si —Te espero con tus padres, ¿por cierto doctor, dónde se encuentran? —Están aun en mi oficina, le suministramos un calmante a la señora De Suarez para que lograra descansar algo. —Perfecto, veo que es muy eficiente en su trabajo, estoy seguro que mi sobrino esta en buenas manos. — ¿Ah, usted es tío de ellos? —pregunta sorprendido —Sí, mi hermano es su padre y su hermosa esposa mi mejor amiga y adorada cuñada ¿Algún problema? —No —acota rápido ante la pregunta— es importante en estos casos tener todo el apoyo necesario de parte de la familia, pues la recuperación del paciente es muy larga y llena de carga física. Muchas familias sufren roturas por la carga emocional y de responsabilidad al cuidar al paciente en la recuperación. —En este caso no será necesario doctor mi sobrino cuenta con una muy buena familia que lo ama sobre toda las cosas, ¿verdad Daniela que amamos a Daniel por sobre nosotros mismos? —Me mira fijo y yo quedo muda, entiendo claramente sus palabras— haremos lo correcto y lo necesario con permiso, no tardes Daniela. —Sí. Lo veo alejarse con su porte de seguridad por el pasillo, algunas enfermeras suspiran al verlo pasar, claro a simple vista es un hombre impecable en presencia y muy atractivo, solo que por dentro esta totalmente podrido. Mira al doctor Carbielli y me esta evaluando, parece darse cuenta que lo observo y me regala una cálida sonrisa, es hermosos y sus ojos lleno de brillo lo hacen sexy, suspiro y me preparo para lo que sea que quiera hablar conmigo, debo negar todo lo que él crea que oyó, mejor dicho todo lo que él haya oído. — ¿Desde cuando? —Quedo desconcertada con su pregunta, el se percata y da dos pasos cauteloso hacia mí, por lo que me pongo alerta—, ¿desde cuando te manipula de esa manera? —No puedo decir nada— le susurro con miedo que me escuchen o que me escuche. —Sabes que no estás sola y que podemos denunciarlo —levanto mi vista esperanzada, ¿me ayudaría? —¿Cómo? —Pues debes decirle a tus padres —No me creerán, no tengo pruebas — respondo desconsolada, la lagrimas salen si mi permiso y mi pecho se estremece. —Entonces yo te ayudo, testificare lo que escuche y diré         que los vi en una situación donde el te lastimaba y amenazaba —No, si digo algo él, los lastimará y yo no quiero que suceda de nuevo. Se acerca toma mis temblorosas manos, sube mi rosto por el mentón para que lo vea, ladea mi cara y revisa el golpe que ahora empieza a doler, niega con su cabeza y resopla. —Esto no debes permitir ni ahora ni nunca tienes que tratar de hacer algo, tus hermanos o tus padres te apoyaran. —Mire como termino el primero que me apoyo — niego con mi cabeza frenéticamente mientras mi voz desesperada sale a punto de suplicarle, al escucharme da un respingo y da un paso atrás decido que ya no quiero saber más de esto solo quiero aislarme y perderme. Necesito ver a Tayler y que me transmita todo ese amor, paz y seguridad que me da cada vez que me abraza. —Tienes que luchar, entonces lo diré yo —me suplica mientras me sostiene por mi brazo antes de irme —Negaré todo, lo siento. Debe ser así, créame lo intentamos y fue muy doloroso —El dolor desaparece, Daniela, todo se puede resolver. No dejes que tu alma no luche esta batalla— levanto mi mirada y lo veo fijamente a sus hermosos ojos claros que demuestran la desesperación que siente. —Créame doctor, el dolor del alma rota nunca desaparece, y la mía ya perdió esta guerra. Él supo como infiltrarse y colocar a todos de su lado y el que no, mire cómo termina. Lo siento no soy tan valiente para ver a mi familia sufrir “accidentes” o morir solo para mantener viva mi alma, ella murió el mismo día que él se fijo en mi. Camino rauda en dirección al consultorio mientras limpio mi rostro y respiro varias veces, tratando de pasar el nudo en mi garganta, he perdido la oportunidad de quitarme este infierno, pero mi hermano es más importante en este momento. Antes de alejarme mucho más oigo lo último que me dice. —Eres más valiente de lo que crees… *** Los días en el hospital son lentos, miramos como Dan mejora lo que nos alegra por una parte, pero por la otra no tenemos la oportunidad de dejar la angustia de que despierte, lo que debió haber hecho hace cinco días atrás cuando gracias a dios lo exámenes arrojaron la desinflamación completa del cerebro, ahora lo que nos hace temer es las consecuencias de este “accidente”. “El Tío” ha ido y venido al hospital con nosotras y se ha mantenido alejado de mí por lo menos en esta semana y realmente deseo que se extienda mas, la tensión de tenerlo cerca y de Tayler tratando de no preguntar si el demonio este ha hecho algún avance me lleva por un camino sin fin de estrés. El Doctor, nos facilitó una cama medica en una de las salas desocupadas cerca de la UCI,  con el fin de que por turnos para descansar un poco nos recostáramos, lo cierto es que era la excusa perfecta llevándome a descansar de primera y tratar de averiguar más de la situación que había presenciado hace poco, me había realizado un chequeo y me encontró algo anémica , realmente no estaba comiendo casi nada y dormir era un chiste, cuando volvimos la noche del siguiente día al que llegamos al hospital, me prohibió cerrar con llave la puerta, esa noche no dormí solo llore esperando que la puerta se abriera y gracias a dios no sucedió, igual ya había pasado la noche en vela y no pude pasar bocado en muchas de las comidas. Así que me encontraba aquítendida en la cama con un tratamiento por vía, suero y un sedante suave que el doctor me indico.La puerta estaba cerrada con llave desde adentro y él estaba sentado revisando un montón de historial médico que debía verificar, indicar y firmar. Hacia su trabajo mientras me cuidaba, eso lo entendí aunque él nunca me lo dijo textualmente. Mientras una suave melodía se esparcía en la habitación y el frío cómodo llenaba la misma, mis ojos se fueron perdieron en la oscuridad que comenzaba a invadir mi cuerpo, una cálida negrura que me permitiría reponer mucho de lo que había perdido. Unas voces lejanas me atraían hacia ellas, sentía que flotaba y estaba tan cómoda que no quería volver me rehusaba, pero las palabras fueron llegando más nítidas, hasta que reconocí una de ellas «Rodrigo»me quede inmóvil tratando de identificar las palabras pronunciadas con mucho énfasis y en murmullos bajos. —Estas mintiendo — dijo Rodrigo —Claro que no ¿Qué ganaría yo? ¿Qué interés puedo tener? —No me toques las bolas, doctorcito, es solo una excusa para dejarla aquí —inquirió rabioso —Basta, Rodrigo. El doctor, está haciendo su trabajo, Daniela y Alejandra, están bajo mucha presión, seguro eso le afecto en la salud y no nos hemos percatado antes — intervino mi padre, dejando salir el aire al final de sus palabras. —Mañana nos vamos, ¿cómo haremos entonces? —Ellas podrán viajar mañana, señor Suarez, pero le recomiendo que deje que descanse y les obliguemos a comer en condiciones, lo ideal seríamás de un día, pero en vista que ya tienen todo el traslado organizado no le pondremos objeción para que ellas pueden irse también. —No eres quien para objetar— lo interrumpió “El tío”  —Soy su médico y puedo, si su vida siendo menor de edad está en peligro —con algo de temor entreabrí mis ojos  y me percate que él único de frente a mi era el doctor, por lo que disimuladamente seguí presenciado la discusión. —Cálmate, Rodrigo, lo siento doctor, me disculpo por él — le dijo papá —No lo hagas, no es necesario dar disculpas a este. —Rodrigo… — negando con la cabeza mi padre continuo— se irán mañana igual, dejaremos, a las niñas, aquí con el doctor y cerca del medio día partirán, nosotros nos iremos al día siguiente como hemos organizado.   Escuchar de mi padre que viajaremos a Caracas devuelta con ese hombre me hizo reaccionar en alerta, no quiero irme con este hombre, no quiero tener que estar a solas con él en casa, allí no teníamos servicio, y muchos menos gente a nuestro alrededor que nos permitiera una efímera protección. Un sollozo bajo de aprensión salió de mi garganta lo que llamo la atención de los tres hombres en la habitación, el primero en llegar fue mi padre. —Mi pequeña Dana— me dijo con dolor en su voz — ¿Cómo te sientes? —Lo siento — fue lo único que mi mente grito, no sé porque me disculpo, lo cierto es que la urgencia por hacerlo se desbordo desde mi interior y entre sollozos acepte su abrazo ese que hace mucho tiempo no me daba, ese que nos bridaba seguridad, esa seguridad que justo ahora necesito. —¡Shhh! No llores,mi niña, todo estará bien, ¿sí? Apenas lleguemos a casa y ubiquemos a Dan en la clínica nos organizaremos nos las dejaremos solas, todo saldrá bien, todos estaremos bien ¡Te amo, los amo! Me abraza con fuerza dándome esa seguridad que justo necesito y que en gritos silenciosos pido desde lo más adentro de mi rota alma, mezclándose con los típicos y desesperados ¡CORTEN! ¡SIGUIENTE TOMA!      
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR