El día ha sido de locos, de ir y venir, partimos puntuales a las ocho de la mañana y hemos ido en busca de los uniformes, para los tres, también al supermercado y a la librería, un montón de bolsas con las compras viajan en la maleta de la camioneta donde vamos con Rodrigo de chofer.
Al llegar a la casa, Rodrigo pide comida China, y nosotras arreglamos las compras, las de útiles escolares, uniformes y todo lo que necesitaremos para el nuevo año escolar van a parar hasta nuestras habitaciones y los vivieres al mesón de la cocina, me dispongo acomodar todo como nos ha enseñado mamá y en el lugar que a ella le gusta. Dejo todo organizado y para cuando la comida llega, ya son las dos de la tarde, un desfile de personas para el puesto de chef y las dos asistentes de servicios esperan para ser entrevistados por Rodrigo y nosotras como espectadoras de las entrevistas.
A una de las chicas más joven casi se le sale los senos cuando se inclina para responder cualquiera de las preguntas que él le hace y con la excusa de indicar la repuesta en las planillas que previamente, mientras nosotros comíamos, ellos llenaron.
Sin poder evitarlo evalúo la situación y mis pensamientos van en analizar que Rodrigo muy bien puede aprovecharse de esta chica fácil y tenerla a la mano, realizar todas sus locas prácticas, pero no. Él la ve como si no existiera y sigue su ronda de preguntas sin ninguna muestra de estar afectado por el claro coqueteo y ofrecimiento de ella. Para cuando la chica se retira, Alejandra va al baño antes de que el próximo aspirante entre. Me quedo de piedra en lo que Rodrigo me dice:
—No me gustan las mujeres que se ofrecen como carne a un hombre, es tan fácil lograr que uno se interese en ellas solo comportándose de manera seria y demostrando que valen mucho para si quiera coquetear con la mirada —bufa y levanta su vista de los papeles en su mano y la fija en mí— Seguro te preguntaras por qué no me aprovecho de ella, que claramente se insinuó en toda la entrevista, pues mi querida Daniela, me gustan las mujeres que se valoran a sí mismas.
Trato de analizar sus palabras y de aclarar en mi mente que él sólo está jugando conmigo y con mi mente, ya que me dice que es hombre que valora la mujer, que la respeta, pero me tiene a mí en una situación mucho más desagradable que seguir la corriente en un simple coqueteo, o el hecho de aprovecharse de una situación claramente propiciada por ella misma. «Me quiere enloquecer» «Juegas con mi mente Rodrigo, quieres hacer que te vea como un hombre bueno, pero yo sé que no es así»
—Por eso Dani, es que te elegí a ti, porque cuando te forme como una mujer que se valora así mismas, tendrás a muchos hombres a tus pies, incluso el excluinque ese de Braxton se arrastrará por ti, una mujer con las armas y el conocimiento del poder que puede ejercer sobre los hombres, es una mujer con el mundo a sus pies…
—Yo… yo no quiero el mundo a mis pies —digo sin meditarlo, una sonrisa ladeada surge en sus labios y sus ojos brillan de una manera atrayente.
—Pues ya mi mundo está a tus pies… me tienes rendido a ti —culmina su declaración y yo me quedo aún más confundida que nunca… —Sigamos, Joss, el siguiente.
Aun aturdida veo al hombre joven y guapo que entra en la cocina, lleva una camisa negra con botones y las mangas recogidas hasta los codos, tiene brazos músculos y su rubio cabello peinado como de medio lado entre arreglado y desordenado «carajo, este hombre es bello» no logro apartar mi mirada de él y sigo escaneándolo, un Jean cubre sus piernas y zapatos de cuero marrón sus pies, trae un pequeño maletín de cuero marrón entre sus manos y sus ojos son casi grises, una maravilla rubia, un respingo me saca de mi evaluación y es Alejandra que al verlo no logra controlar lo mismo que he pensado yo, de hecho ella va más allá que yo, y lo dice claro y alto, pero justo cuando sus palabras salen mi cuerpo se congela, si Rodrigo la escucha pensará y sabrá que yo puedo verlo igual y realmente he aprendido de muy mala manera que la posesividad de este hombre conmigo no es nada sana ni segura para mí.
—Vaya, por fin algo bueno, realmente espero que cocines tan bien como te ves —el momento se llena de un silencio tenso y yo no queriendo mirar a Rodrigo, mantengo mi mirada fija en los ojos del sujeto que se encuentre enfrente de los tres.
—Bueno, ya que, Alejandra, tiene una opinión tan clara de tu primera impresión, háblanos de ti… mmm, Patrick Stone —dice Rodrigo con tono muy serio y mordaz.
—Bueno, ya ha dicho mi nombre —«Santos» pienso al escuchar esa voz sensual, ronca, gruesa y muy, muy varonil.
—Continúa, háblanos de tú experiencia laboral.
—Estudié en la escuela Chef Acadamy of London, luego de allí trabajé en Tadyer House por dos años y por oferta del dueño de Castle Ávila ubicado en el pueblo de Castle Comb, mi gran amigo Collin Tanner, que por cierto su esposa es venezolana y el nombre de su restaurante es en honor a la hermosa montaña que poseen aquí, además de ser el apellido de la reconocida Chef —mientras va respondiendo su voz segura y firme además con el tono grueso perfecto demuestran lo profesional y seguro que es de sí mismo— Ellos realizaron un viaje hacia acá y bueno necesitaban un suplente y allí entre yo. Hace un año que me vine a Venezuela por sugerencias de mis amigos y he estado instalándome en el país, he trabajado en dos restaurantes sencillos nada de renombre, pero si con buena clientela y muy satisfecha.
—¿Por qué busca el puesto de Chef interno? Tienes la suficiente experiencia para lograr un puesto en un prestigioso restaurante o hasta poner el tuyo propio —le interroga Rodrigo con voz calma y mirada fija.
—Necesito obtener experiencia aquí en el país y además me acabo de instalar en mi nuevo apartamento, por lo que ahora no dispongo del capital necesario para comenzar un proyecto tan serio, no me gusta empezar algo que no pueda concluir satisfactoriamente.
—Bien, ¿tu familia?
—Soy originario de Londres, pero mis padres se separaron cuando yo era pequeño… así que me crie en unos buenos internados. Y muy poco veo a mis padres, tengo una hermana y un hermano a los que visito por general en vacaciones y pareja no tengo, acabo de terminar con una relación de seis años y no en los mejores términos.
—Entonces no será problema tu horario… necesitaríamos que tu horario fuera de veinticuatro por siete, pero podemos hacer espacios para tus asuntos, siempre y cuando dejes todos los horarios de comida cubiertos, ¿te incomodaría trabajar así?
—No, por lo momentos me proyecto solo con trabajo, por supuesto que de necesitar tiempo para cualquier diligencia le avisaría con antelación.
—Me parece bien, ahora quiero que nos hagas una muestra de una comida completa, somos de un solo platillo, pero deberás incluir ensaladas con las comidas…
—Bien me parece perfecto.
Me quedo atenta a Patrick quien se mueve con habilidad a pesar de su gran cuerpo en la cocina, mientras prepara su plato ágilmente, no demuestra ni un poco de nervios. Me sorprende que Rodrigo le pidiera cocinar un platillo, los quince Chef anteriores solo fueron entrevistados, creo que Rodrigo ha demostrado ser objetivo en los negocios.
Para cuando Patrick termina de preparar el platillo, que al final son tres, mi estomago ruge por los maravillosos olores en la cocina. Nos presenta en la barra la ensalada y luego medallones de solomo con una salsa blanca y puré de papas. Muero figurativamente cuando pruebo el delicioso medallón y la ensalada tan fresca que no logro evitar pedir más, Rodrigo y Patrick sonríen y por un momento me siento apenada, pero realmente el comer con tensión no me lograr satisfacer en el momento de las comidas, así que hoy aparte de todo me sientocon mucha hambre y más relajada, con una persona extraña presente, aturdidoramente me da tranquilidad.
Cuando terminamos de comer y relamer nuestros labios, el ambiente es ameno y podría vivir así todo el resto de mi vida. Sólo faltarían mis padres, me siento relajada, vuelvo a la realidad en lo que Rodrigo invita a sentarse a Patrick para culminar la entrevista.
—¿Para cuantas personas puedes cocinar?
—¿Para cuantas necesita?
—Bien, el tema es el siguiente en la casa ahora somos tres, pero necesitamos enviar dos porciones, por lo momentos, a la clínica. El personal de seguridad son quince al momento, pero a partir de mañana seremos alrededor de veinte o veinticuatro, también estarán el personal de mantenimiento que serán dos, tu persona y no sé si requieres de un ayudante, que imagino que sí, para el apoyo del servicio. Además deberás tener siempre listo platillos de fácil preparación, tantos para las chicas como para mi personal de seguridad.
—Pues, sí necesitaré dos ayudantes, una sola me quedaría corto, evidenciando que el personal debe comer antes que ustedes y que la comida que saldrá hacia la clínica deberá partir a buena hora —informa con seriedad— además me gustaría manejar algunos postres y panadería, para que así las jóvenes puedan tener de picar entre las horas o las tareas.
—Me parece perfecto, me encanta tu profesionalismo, pues entonces pasemos al despacho para que hablemos de números y veas cuando puedes empezar, para mí sería ideal que a partir de mañana inicies, por lo que tendrías, de aceptar, que venirte esta noche y elegir de las personas que están allá afuera tus dos asistentes…
—Bien me parece muy bien, entonces hablemos de negocios —responde Patrick mientras Rodrigo se levanta de su puesto y se encamina hacia el despacho.
—Nos vemos en la cena, Alejandras —nos dice, nosotras sólo asentimos con la cabeza. Y luego que ellos se retiran nos levantamos y subimos a las habitaciones.
Llamo a mamá y me cuenta sobre los resultados de Dan, su cerebro está bien, pero no reacciona aún, lo que más preocupa es que mientras más tiempo pase en coma, mas alto son las consecuencias de esta, y sin saber cómo puede afectarle es una carrera contra el tiempo, aun así el doctor da muchas buenas probabilidades de que sean mínimas las secuelas.
El resto de la tarde, pasa volando y ni siquiera he tenido tiempo de aprovechar de escribirle a Tayler, siendo ya hoy viernes, necesito hablar con él para poder coordinar todo el plan sin ningún problema.
Para cuando llega la noche nos encontramos todos en el comedor aguardando la comida, cenamos deliciosamente y en silencio aunque mi apetito ha desmejorado con la tensión de saber lo que debo hacer esta noche, se me escuecen los ojos, el corazón me late con más fuerza y el ya tan familiar frio que recorre mi cuerpo inundándolo de terror se hace presente.
Al terminar la cena, cada uno se despide y va a sus habitaciones, pero yo sé que a las once de la noche, mi dirección cambiará y caminare de manera automática hacia la última puerta del segundo pasillo de mi casa, mi hogar, el que debería ser mi refugio, pero que ahora siento como mi cárcel, trato de darme animo así que entro a tomar una ducha una vez que estoy en mi habitación y mientras me visto una hora después, repaso mi plan y mi meta…
«Céntrate Daniela, el fin justifica los medios»
«Es solo un mal momento»
«Es un parpadeo un abrir y cerrar de ojos»
Sin darme cuenta estoy parada delante de la puerta de Rodrigo, que justo en ese momento se abre lentamente enviando a mi cuerpo un escalofrío de dolor y temor, si hubiese chillado en su movimiento yo lo hubiese hecho llena de miedo.
Dudo por unos segundos, pero repito mi mantra, las tres frases que he repito mientras me preparaba para venir hacia aquí. La habitación sigue en penumbra como la última vez, sólo unas lámparas entre la pared y el techo dan la iluminación exacta, mis piernas tiemblan y mis manos se hielan, mi pulso es rápido y mi miedos ya están presentes luchando en contra de mi determinación y cuestionando mi motivo para mantenerme aferrada a la cordura, cuestiona el porqué de aceptar esta situación, y es que muy pocas personas entenderán un día, porque he decido callar y proteger lo que más amo con hasta mi propia vida, no me siento cómoda aquí parada viendo como un hombre enfermo que me vio crecer desde niña, al que muchas veces llame tío y del que recibí miles de abrazos hasta solo hace dos años atrás, ahora me mira con deseo en cada expresión de su cuerpo.