Acto 36

967 Palabras
  Cuando se levanta me tenso y me quedo inmóvil, él recorre con un dedo mi mejilla y un pequeño temblor invade mi cuerpo entero, una sensación de devolver la ya pasada cena me urge y mi mente me tortura recordando la sensaciones que tuve la ultimas vez que él se acercó a mí, la última vez cuando por solo una gota de agua que aliviara ese ardor desbordante en mi interior y me mantuviera un en la tierra y no en el infierno que vivía en ese justo momento. Mis ojos se cierran fuertemente mientras me repito las palabras de aliento que he establecido para mí, una imagen de los ojos de Tayler mientras me hacía el amor en la azotea de la clínica inunda mis sentidos, puedo sentir sus manos sostenerme, sus labios sobre mi pechos y su dulce sabor en mi boca, y cuando Rodrigo comienza hablar y mi cuerpo reacciona es que me he doy cuenta que he encontrado una manera para eludir estos momentos…        Y será, creando recuerdos con Tay, para rememorarlos en cada sesión que Rodrigo decida impartirme.        —Bien, Daniela, es hora de aprender algunas técnicas de sumisión… empezaremos con la mordaza y el antifaz…        Siento sus manos rosar mi cabello mientras coloca la suave tela por sobre mi cabeza dejándome en total oscuridad, pero aun así cuando comienza atar este en la parte trasera, no puedo evitar sonreír, sonreír desde mi interior ya que a pesar de que mi cuerpo físicamente se encuentre en la penumbra, mi alma destella de luz y esa luz se llama Tayler Braxton, el amor de mi vida. TAYLER        Las semanas han pasado muy rápido, hace dos semanas que me vi con mi Dana, pero para mí parecen años, ya ella ha comenzado clases desde hace una semana y yo llevo dos en la universidad, la carrera que escogí es Derecho y esta  tiene un pensum comprendido de ciento ochenta y dos créditos, desglosados en cinco años con las siguientes asignaturas en clases presenciales, para este mi primer año veré: Derecho Civil I, Derecho Constitucional, Introducción al Derecho, Derecho Romano I, Sociología Jurídica y Economía Política. Así que deberé concentrarme muy bien en todas ellas más        los seminarios de extensión, es todo una locura desde Octubre hasta Junio considerando que debo esforzarme muchísimo para no tener que ir a reparaciones y aprobar todos los exámenes finales… trato de concentrarme en lo que ahora dice la profesora y en que ya me queda poco para salir y por fin llegar a casa y dedicarme a adelantar todo lo que debo para la próxima semana, estoy leyendo los fines de semanas los próximos contenidos de clases y así cuando los vea lograr llevar el ritmo y lo que no entienda yo solo aclararlo con el profesor en el aula, es una técnica que me sugirió mi Dana cuando conversamos el tercer día de haber iniciado, es muy inteligente y siempre analiza las cosas muy bien,resoplo algo melancólico porque no hemos hablado mucho esta semana y aunque todo se ha mantenido estable con la situación del desgraciado de Rodrigo, no dejo de temer que ella este cerca con él.        También me ha contado que el Chef es un amor y que disfruta mucho de su compañía en las tardes, mientras ella a pesar de los dos ayudantes que tiene ,les presta ayuda en la preparación de la cena, lo que si no logra mejorar es el estado de Daniel, está estable y su contusión cerebral a evolucionado positivamente, pero sigue sin reaccionar, ya han reducido algunas dosis de medicamentos por lo que el médico dice que pronto podrá venir a casa como desean sus padres, adaptaran una habitación con todo lo que necesite hasta que despierte.        Cuando suena el timbre de salida vuelvo a la realidad y me siento más cansando que nunca, decido irme directo a la casa y ya luego compraré el libro que nos ha indicado el profesor.        Camino Rápido hasta el estacionamiento donde tengo mi camioneta y subo apenas el control remoto me da acceso apenas me siento la puerta del copiloto se abre de golpe y mi corazón palpita fuertemente del susto.        —¿Qué mierda? —grito antes de fijarme bien en el cuerpo que entra, un suéter grueso oscuro con capucha cubre al sujeto en cuestión y cuando me dispongo a tomarlo por el cuello, su voz me deja helado en mi asiento.        —¡Arranca, rápido! Vamos, vamos… muévete —me ordena con voz azorada. Mientras me le quedo mirando algo incrédulo— Arranca, Braxton.        Es cuando golpea mi hombro que reacciono arrancando rápidamente la camioneta y cerrando la puerta mientras avanzo, coloco mi cinturón y volteo a ver de nuevo el asiento del copiloto y mi pasajero sorpresa e impuesto ya tiene el suyo colocado aunque deja que el asiento se recline hacia abajo, quedando totalmente acostado, a pesar de que las ventanas son polarizadas así asegura que nadie me vea acompañado.        Manejo tratando de pensar que sigue ahora, pero no logro poner coherencia a mis pensamientos, así que decido preguntar que espera que haga.        —¿A dónde? —Le pregunto sin girar la cara siento que si volteo estaré haciendo algo incorrecto. Y mi cuerpo se mantiene rígido ya que mis músculos están en tensión.        —A tu casa.        Es lo único que dice y entonces yo me dedico a conducir tratando de callar todas esas preguntas que me llenan la mente y en controlar todos esos sentimientos que me invaden, al llegar entro en el estacionamiento del edificio y coloco la camioneta en el puesto asignado del pen house, ambos abordamos el ascensor en silencio  y cuando llegamos a mi piso, paso delante algo abrumado aún, sigo preguntándome «¿Ahora qué? » me parece ilógico.
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