semifinal de playoffs, estadio a reventar El marcador está parejo, faltan segundos y Travis tiene el balón. Desde la tribuna, Hana está con Zack en brazos, ambos con camisetas del equipo. Zack, que hasta ahora solo decía sílabas sueltas, de pronto se inclina hacia adelante, señala a Travis en la cancha y grita con todas sus fuerzas: —¡Papá! El sonido se pierde entre el rugido del estadio, pero Travis lo escucha. Sus ojos se abren de sorpresa, y por una fracción de segundo, el mundo se detiene para él. Ve a su hijo, con esa pequeña manita agitada, y siente un calor en el pecho que le explota en pura determinación. En el último segundo, encesta con una jugada perfecta. El público estalla. Hana, emocionada, besa la frente de Zack mientras este sonríe como si supiera que acababa de hacer

