La luz del sol filtrada entre las cortinas acariciaba los cuerpos enredados sobre la cama, como si el universo quisiera despertarlos con delicadeza… pero aún no era momento. Hana se movió primero. Despacio, apenas un suspiro. Travis estaba recostado boca arriba, con uno de sus brazos extendido, y ella… completamente pegada a su costado. Desnudos, cubiertos por la sábana hasta la cintura, con las piernas entrelazadas como si no pudieran separarse ni dormidos. Ella lo observó, embelesada. Tenía el cabello revuelto, una expresión tan serena que le apretó el pecho. No era ese chico arrogante que caminaba por la universidad como si todo le perteneciera. Era Travis. Solo Travis. El que la había amado con los ojos, con las manos, con el alma. Se incorporó ligeramente, dejando que su cabello ca

