Con los días, todo fue volviendo a la normalidad. Las miradas curiosas se disiparon poco a poco. Los rumores se desinflaron como un globo pinchado. Hana volvió a sus entrenamientos, fuerte y decidida como siempre. Las chicas de su equipo la recibieron como una reina, y no tardaron en ponerse al día con las prácticas, risas y estrategias. Travis, por su parte, retomó su vida con la misma energía de siempre, aunque ahora con una diferencia crucial: Hana era parte constante de su mundo. Caminaban juntos por el campus, discutían sobre sus tareas, se lanzaban comentarios sarcásticos en clase y, claro, compartían más de una escapada para besarse a escondidas entre partidos, entrenamientos y exámenes. El club de fans de Travis... bueno, seguía existiendo, pero después del escándalo, se volvió

