Capítulo 5

1007 Palabras
Lewi. Me pone de mal humor que sea la última persona en saber que una de las mujeres en la que le he tendido la mano me traiciona, no espere que todo lo que dijo Louka fuese cierto. Tuve que salir de ahí porque no quería reventar con uno de ellos, ya que Elliana quería salir de ahí y matarla ella misma, pero no puede porque a la única persona que le corresponde es a mí. Salí de ahí como alma que me llevaba el diablo porque esto lo tengo que solucionar, ella me tiene que decir que todo esto es una maldita mentira, que mi amigo se equivocó de persona. —Amor… Mi reina, no esperaba que me llamaras después de tu reencuentro con tus… —‌guarda silencio al hacerle seña con mi dedo índice, después que las puertas se cierran no hay quien las abra. La chica se asombra al dar un paso dentro del salón, se deleita de los lujos que hay alrededor.  —¿Te apetece un trago? —le ofrezco y ella asiente. Me hierve pensar que la chica que pensaba tener a mi lado es más ni menos que una sapa, una maldita sapa que pasa información por dinero. ¿Cómo comprobarlo? Puedo ver su vestimenta, está usando la misma marca de ropa que usa la víbora de Elliana. —Sí —asiente tras perder su mirada, deleitándose de cada cosa que hay dentro del salón, me levanto del sillón… Contengo mi respiración, no quiero que ella sospeche, tengo que acercarme a ella para que me lleve donde están las ratas. Me acerco a ella y la invito a sentarse mientras nos ponemos cómodos. Me mira fijamente y puedo ver el brillo en esos ojos negros. La observo mientras desplaza la mirada en mi boca.  Eso me dice que no quiere una plática y menos tomar algo, pero tiene que hacerlo, ya que necesito que tome un solo trago. Insisto nuevamente que se ponga cómoda, ella tímidamente asiente y mientras ella se dirige al sillón que está frente a la chimenea yo voy a la isla donde está el bar…  Agarro una de las botellas de vino tinto, esta será la magia que me hará el deseo que tanto quiero. Servido el vino en la copa me quedo un momento ahí disimulando prepararme uno, pero en realidad estoy sacando uno de los polvos que hacen que la persona esté inconsciente por mucho tiempo, con un solo trago bastará. —‌Fui al club, pero estaba aburrido sin que tú me recibieras antes —‌buena táctica, llevo en mi mano derecha la copa de vino y en mi otra mano el whisky—‌, es el mejor vino mi amor, no me des un desaire—‌me detengo al llegar donde esta ella—‌, no acepto un no o solamente que estés visitando una religión que deba respetar—‌cuestiono entrecerrando mis ojos y no fue mucho cuando ella lo acepta. Ella se toma el vino de un solo trago para luego saborearse los labios de una forma sensual. Se levanta del sillón, alzando sus manos para enterrar los dedos en mi pelo y su pequeña boquita se une con la mía. La atraigo con fuerza hacia mí, apoyando una mano en su cintura mientras recorro con la otra sus curvas. ¡Mmm...! Desperdicio de mujer, tiene una cintura pequeña y los pechos grandes y firmes.  Con rabia dejo caer mi vaso de whisky para deslizar mi mano por su espalda y besarla con fuerza. Está ardiente. Empieza a desabrocharme la camisa. Me quedo inmóvil mientras la desliza por los hombros y la deja caer al suelo.  La empujo con brusquedad para luego susurrarle que me siguiera. Atravesando la sala de estar con la intención de llevarla al dormitorio de visitas porque jamás la llevaría a mi habitación a una perra traidora como esta. *** —Date la vuelta —ella hace lo que le digo.  Me acerco a ella, mis labios van directo a su delicado cuello, la beso, saboreando su piel suave y fragante con la lengua.  Le bajo la cremallera del corto vestido y se lo deslizo por los hombros, deteniéndome cuando dejó al descubierto unos voluptuosos pechos. Oh, esto me prende, ella no traía ningún sostén, pero no puedo caer. Paso el pulgar y le acaricio los pezones, provocando la excitación y un profundo suspiro de ella y cada vez más erecto, mientras las manos de ellas buscaban el botón de mi bragueta con desespero.  La libero para luego dar un paso hacia atrás y ver como su vestido se desliza por su cuerpo hasta caer en el suelo, a sus pies. Una tanga dorada revela su hermoso y redondo culo.  —Puedo verte, mi rey —jadea.  —Sí —mascullo con voz ronca y ella gustosa dio media vuelta.  Tienes sus pechos absolutamente magníficos. Sonrío al ver esos ojos adormecidos y eso me dice que la bebida está haciendo efecto… Ella muerde su labio inferior, provocando que mi m*****o se ponga duro, pero mi subconsciente lucha con ello.  Extiende los brazos, moviendo sensualmente sus caderas se acerca a mí, agarra la cintura de mis vaqueros y tira de ellos con fuerza, de manera que sus maravillosas tetas se topan con mi pecho.  Le sujeto la cabeza, hundiendo los dedos en su pelo, y la beso, con más ferocidad esta vez. Responde agarrándome mechones enteros de pelo mientras nuestras lenguas no pierden el tiempo. El ritmo se hace aún más fuerte.  Encuentra el botón superior de mis vaqueros con dedos ágiles y tira de él. Riéndome, agarro sus manos y la empujo con suavidad de manera que queda tumbada sobre la cama y en un dos por tres ella queda inconsciente. Ahora es mía, de aquí ella va directo a un doctor donde se le incrustará un chip donde me diga siempre donde está... Quiero que ella me lleve al nido de ratas, ¡tengo que exterminar desde la raíz!
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