La Pequeña hechicera
Dentro del hospital su primer truco fue atraer su chupete, pero luego comenzó a rellenar su biberón antes de finalizarlo.
Las enfermeras no notaban lo que Kaleia hacía, pero su bisabuela sí notó que ella comenzaba a demostrar que tenía algunos poderes, vio cuando rellenó su biberón y cómo durmió a un niño que no paraba de llorar y al parecer le molestaba, ella giró su cabeza hacia el niño y él se durmió rápidamente.
Ella sabe que debe entrenarla para que domine sus poderes, aunque con lo que demuestra ya vino sabiendo utilizarlos.
—Creo que mejor debo adiestrar a la familia para que cuiden de ella, eso será lo más urgente —repitió la bisabuela sonriendo.
Ya se imaginaba el caos dentro de la familia cuando descubren a Kaleia y sus dones.
O lo que es peor, que ella los domine a ellos siendo una bebé, una carcajada fuerte salió de ella y negaba con su cabeza al imaginar el caos en la casa, lentamente va caminando a casa de su hija para visitar a Kaleia.
En el reino de los vampiros, un brujo corre ante el rey.
—¡Amo, amo! Tengo una mala noticia para contarle que me informaron los astros.
—¡Qué modales son estos! Que no golpeas mi puerta antes de entrar, yo te tengo mucho aprecio, pero no olvides quién soy.
¡Que esto no vuelva a suceder! Ahora dime qué sucede, qué te trae tan agitado.
—Mi rey, acaba de nacer una muy poderosa hechicera en la manada de los lobos.
—No, eso no puede ser, búsquenla, traigan a esa hechicera aquí, mata a todos si es necesario, pero quiero a esa pequeña bruja aquí ahora mismo.
Preparen el ejército y vayan por ella —el rey grita feliz, en su cara, en sus ojos se veía la felicidad ya saboreaba la victoria con esa pequeña.
—¡Oíste! Una poderosa hechicera, eso será genial, podremos apoderarnos del mundo, debemos tenerla con nosotros y entrenarla para que nos ayude en las guerras y con sus poderes podemos adueñarnos del mundo.
Ven, mi amor, brindemos —el rey corre a buscar dos copas, las llena de licor y brindan junto a su reina.
—Hace mucho no te veía tan feliz ¿Y si eso es mentira y no existe esa tal hechicera? —la reina no cree en el brujo del reino y la cara de indiferencia, de desinterés lo demuestra.
—¡Amor! Verás cuando me traigan a esa niña y comience con sus trucos, que es verdad.
Voy a ponerla en el mejor cuarto, debemos cuidarla como nuestra, así luego nos obedece y cumple todos mis pedidos —el rey está feliz, ya disfruta de la victoria y la felicidad de tener todo el poder del mundo.
Unos días más tarde
En la noche, mientras la hechicera caminaba despacio por el bosque para llegar a su casa, percibió un grupo de hombres que susurraban, ella, alerta, escuchó todo su plan sin que ellos la notaran.
—Recuerden, es una bebé que nació en estos días, ustedes con su olfato la van a reconocer fácilmente, es una pequeña hechicera, el rey la quiere sin un rasguño.
Solo tienen permitido matar si es necesario a su familia, si no, no.
Recuerden, quiere a la bebé sin un rasguño —todo el grupo de vampiros se distribuye por el bosque en búsqueda de Kaleia, pero la hechicera logró hacer una burbuja a su alrededor y no fue vista por ellos.
Cuando el grupo desaparece de su visión desesperada, corre a la casa de Taiel, entra sin golpear.
—Taiel, Eliseo, debo hablar urgente con ustedes. Yo aún no quería contarles, pero surgió un problema grave.
—¿Qué sucede, abuela habla? —ya se comienzan a inquietar; Taiel y Eliseo se miran preocupados.
La hechicera toma a Kaleia en brazos y hace una gran burbuja que la cubre a ambas. Despacio les explica lo que sucede.
—Mientras ella esté bajo esta protección no podrán encontrarla de ninguna manera; mañana a primera hora iré a hablar con el alfa para reforzar la seguridad de la manada.
Todavía no entiendo cómo se enteraron del nacimiento de Kaleia si ni ustedes saben de sus poderes.
—¿Cómo lo supieron ellos? —Eliseo se comienza a preocupar por su hija y piensa en cómo protegerla.
—No salgan de casa, ni siquiera para ir de tus padres; mañana hablo con él y hacemos un pasillo interno.
Yo me quedo a proteger a mi familia —Eliseo está muy preocupado.
Mientras ellos hablaban, un par de vampiros olfatearon algo; hasta Kaleia en brazos de su bisabuela se inquietó al oírlos cerca.
—Tranquila, pequeña, que aquí estamos para protegerte, pero no era necesario; ella derribó una gran rama y al caer sobre ellos, los dos perdieron sus vidas.
Luego, poco a poco, junto a su bisabuela, fueron derribando a todos los vampiros, mientras le sonreía a su familia.
Existía una conexión mental entre ellas.
Esta era la primera vez que juntas hacían brujería y fue muy divertido para la hechicera ver los poderes de Kaleia y junto a su ayuda eliminaron a los vampiros.
Al día siguiente
—Necesito ir a hablar con el alfa, es un asunto muy delicado, debemos alertar que van a perseguir a los bebés, anoche los logramos derribar, pero vendrán más hasta dar con ella.
Me voy, pero tú, Eliseo, cuida de ellas. Taiel, tú quédate dentro de esta burbuja para protegerla a Kaleia mira que es la única forma de que no puedan dar con ella, así que no salgas de ella hasta que yo vuelva.
—Sí abuela, ve tranquila que de aquí no nos movemos.
—Aparte estoy yo para protegerlas —Eliseo se sentía orgullosa de cuidar a su familia, pero lo que él ignoraba era que con los vampiros no tenía oportunidad de defenderse; ellos tienen más fuerza y resistencia que un lobo y cuando atacan tienen plata y eso es mortal para los lobos.
—Vengo a hablar con el Alfa, soy la hechicera, dile que es algo urgente —la hechicera está erguida, firme, observando todo.
Mientras la secretaria del Alfa la mira con desconfianza.
—Señor, lo busca la hechicera, dicen que es un asunto urgente.
—Que pase.
—Alfa, disculpe molestarlo así, pero es urgente. Anoche intentaron robar un niño de nuestra manada; tuvo que intervenir y frenarlos.
—Hechicera, generaste un conflicto mayor —el Alfa se enfurece y comienza a molestarse con ella.