POV AZRAEL Despertar es como emerger de un océano n***o, viscoso e interminable. No hay arriba ni abajo, solo un vaivén sofocante que me arrastra y me devuelve una y otra vez al mismo punto. Cuando al fin logro romper la superficie, lo primero que siento es el peso de mi propio cuerpo. Un lastre insoportable, como si cada músculo se hubiera convertido en plomo, y como si la gravedad se hubiese vuelto personal, cruel y decidida a aplastarme. Mi espalda arde con un dolor sordo y profundo, como brasas encendidas debajo de la piel. Mi pierna… mi pierna es otra cosa. No la siento del todo, pero cuando trato de moverla, un crujido interno, como de hueso molido, me advierte de inmediato que no lo intente de nuevo. Es hierro frío y quebradizo, una extremidad prestada, y rota. Abro los ojos y l

