Alonso. Le había mandado varios mensajes a Tamara pero no había recibido respuesta de ella, estaba esperando a Diego para usar su teléfono, quizás no quería responderme los mensajes y las llamadas por lo que Javier le estaba obligando a hacer. Pero de todos modos no recibí respuesta. Y Diego no llegaba nunca, había quedado de juntarse con una compañera, a pasar materia, pero solo era una fachada. Voy a la habitación de Tamara, pero nadie abre la puerta. Vuelvo abajo y gracias a dios Diego está entrando. —¡Por fin! —exclamo, Diego me mira sorprendido. —¿Qué sucede? —pregunta. —Necesito tu celular — —¿Para qué? — —Necesito llamar a Tamara —digo, Diego me mira aún más confundido—. Entra — —Dime que sucede —dice Diego, me pasa su celular y yo busco el número de Tamara, marco pero

