El nuevo empleado.

1499 Palabras
Desde niño nunca he trabajado, no porque no quisiera, era porque no podía, cuando asesinaron a mis padres, me volví un ladrón, no sabía que era trabajar y nadie me lo ofreció, lo primero que hice fue robar comida para sobrevivir, esa fue la única forma que descubrí para alimentarme y sobrevivir, tras largos años robando comida, joyas y ropa, entendí que no quería trabajar, era un buen ladrón, ¿para qué trabajar? Emilia me ofreció un empleo como uno de sus sirvientes, yo no quería trabajar como un simple empleado más, pero, ella me dio una buena oportunidad, una oportunidad de empezar una buena vida en el reino del Noroeste, si trabajaba durante tres meses en la mansión Blanca, Emilia me firmaría una carta de recomendación y un certificado, que me permitiría tener una residencia legal y laboral en el reino de Fhorax, no necesitaría ser un ladrón y podría estar seguro en ese lugar, pues el reino del Noroeste era el más severo con aquellos que querían pasarse de listo, criminales, asesinos, ladrones, estafadores, violadores y todo tipo de crímenes, desde el más pequeño hasta el más grande, era castigado con la muerte, los Vonma no me encontrarían ahí, así que desde ahora, yo era “El mayordomo Félix”. Eran las cinco de la mañana, yo estaba durmiendo en mi cómoda, pero estrecha cama, dentro de mi estrecha habitación, la habitación era pequeña y rústica, solo tenía una cama, un pequeño escritorio, dos avales para guardar mis cosas, un baño y una pequeña tina de madera, la habitación no era elegante, era para empleados, no era para nada lujosa, no me gustaba, pero no podía exigir nada, yo ya no era un invitado, era un sirviente. Lo único que podría rescatar de esta habitación, era la cama, era muy cómodo y cálida, esa noche dormí como un bebe, quería dormir todo el día en esta cómoda almohada, pero, esa felicidad sería erradicada, cuando Gofred entra a mi habitación pateando la puerta junto con otros dos mayordomos de la mansión, ellos literalmente levantan mi cama y yo caigo al suelo aun abrazando la almohada. ― ¡Ay! Estaba durmiendo ― Reclame molesto. ― En esta mansión, trabajamos, no dormimos, desnúdenlo… Los empleados empiezan a desnudarme, yo no pude evitarlo, cuando me desvistieron, me obligaron a bañarme en la tina, el agua era fría y molesta, incómoda y punzante, cuando me bañaron, un barbero llega y me rasura la cara, me corta el cabello y me perfila las cejas, mi hermosa cabellera larga y enredada fue cortada y cambiada por un peinado elegante que no me gustaba, mi barba desapareció al igual que los pelos de mi nariz. Gofred luego me entrega una horrible pasta de carbón y sal, yo estaba desnudo y no sabía que era esa cosa tan apestosa ― ¿Qué es esto? ― dije. ― Es una mezcla especial para las manchas y caries. ― Gofred me obliga a meterme esa horrible pasta en la boca, su sabor era horrible, los sirvientes comenzaron a cepillarme los diente con un cepillo especial echó completamente de fibras de aluminio. Sentí tanto dolo en mis ansias, mis dientes gritaban de dolor, parecía una tortura en mi boca y cuando termino, tenía una hermosa sonrisa, mis dientes amarillentos desaparecieron por hermosas perlas, pero saben el dolor no desaparecía, mis ansias estaban sangrando. ― es hora de ponerles el uniforme ― Menciona Gofred a sus colegas. Los sirvientes me ponen la ropa, incluso la ropa interior, el uniforme era como el de los demás, pantalones negros, medias largas, zapatos recién lustrados, camisa blanca, corbata negra, unos guantes finos de seda negra y una gabardina oscura que hacía juego con la corbata. Yo ya estaba afeitado, peinado, bañado, limpiado, aseado, cambiado y preparado, yo ahora en serio me veía como un auténtico mayordomo, ni yo me podía reconocer en el espejo, no había ni un rastro de mugre en mí y era extraño, aun así yo no paraba de reclamarle a Gofred por la intromisión tan dolorosa y humillante. ― ¡Ey Gofred! ¿Qué demonios crees que haces? Entrar así con todos esos hombres, desnudarme, bañarme, limpiarme y cambiarme de esa forma… ¡Me siento violado! Gofred me da una abofeteada en la cara interrumpiéndome. ― Nueva regla Félix, no digas blasfemias, eres un sirviente de la casa Ixia, no un vil y sucio vagabundo, a partir de ahora, si no te levantas a tiempo y te preparas, nosotros lo haremos, así que te recomiendo levantarte temprano, nos reuniremos en la cocina después del desayuno, no faltes. Gofred sale de mi habitación y yo solo quería quitarme este estúpido uniforme y largarme, pero no podía, no debía rendirme tal rápido, me dirijo al comedor para empleados, pensaba que iba a ser un lugar elegante, como el comedor en donde suele desainar Emilia, pero, en realidad, las mesas eran de madera y los cubiertos también lo era. El comedor para empleados era pequeño y feo. ― ¿aquí desayunamos? ― susurré decepcionado. La comida ya estaba servida, era café con pan y una sopa con verduras, un desayuno lamentable, pero almenas estaban rica, tristemente no pude disfrutarla porque todos los demás sirvientes me miraban y murmuraba a mis espaldas. ― Oye, ese es el ladrón… ― ¿Qué hace aquí? ― Oí que la señorita Emilia lo contrato. ― no durará mucho, no tiene la clase ni el carisma para ser un buen mayordomo. ― esperemos que no nos robe… ― Mantengámoslo vigilado. Siempre me he sentido rechazado, pero esta vez, las miradas de todos al verme eran suficientes para arrepentirme de haber llegado a este lugar, como sea, una campana comienza a sonar y todos los empleados se levantan para irse a trabajar, yo fui el último en levantarme, pues ni siquiera había terminado el desayuno, no habían pasado ni cinco minutos y ya todos habían terminado. ― Mierda… ― Me tomé la sopa de un sorbo y me dirigía la cocina donde estaría Gofred esperándome. La cocina era enorme, había hornos encendidos, carne a por monto, verduras, frutas, las cocineras estaba preparando los más lujosos platillos para Emilia, Gofred estaba supervisando el desayuno, él era el cocinero en jefe de la mansión y cuando me vio, me regaño… ― Llegas tarde, Félix. ― Gofred me entrega una pequeña navaja y un delantal. ― espera ¿Qué quieres que haga? El viejo no me dijo que cuál era mi primera tarea del día, solo me llevo a un cuarto pequeño, lleno de barriles repletos de verduras y patatas, Gofred me dijo que hacer ahí ― Quiero que peles cada verdura antes de la cena y hazlo bien. Gofred cierra la puerta del almacén, dejándome con más de cincuenta barriles llenos de verduras que debía pelar con una muy pequeña navaja. ― No inventes… El primer día, fue muy duro, Gofred me regaño por no pelar las verduras a tiempo, es más, un barril me costaba como tres horas, por lo que no pude ni terminar la mitad en todo el día, me acosté muy tarde, estaba cansado y mis manos estaban adoloridas, los días siguientes fueron igual de malos, antes de que saliera el sol, mis compañeros entraban a mi habitación y me obligaban a bañarme y cambiarme, Gofred era muy duro conmigo, me daba trabajos que no podía ni terminar en todo un día y para empeorar yo aún debía emprender a ser un buen mayordomo. ― Aún tienes que aprender los modales y códigos más importantes, eres un desastre Félix, ¿no sabes nada de la higiene siquiera? ― Me regaña Gofred al ver mi uniforme completamente manchado por todo el trabajo horrible que me había otorgado ― ¿Qué esperas que haga, no puedo completar ninguna de tus horribles tareas? ― Reclame al viejo. Gofred me estaba dando trabajos horribles, pero eso no sería nada comparado con mi muestra ― Un mayordomo ejemplar no solo es un buen empleado, también un hombre educado, limpio, ordenado, inteligente, estudioso y claramente, respetuoso, no basta con que trabajes, debes ser el empleado perfecto para la familia perfecta. ― Gofred me lleva ante Beatriz, la encargada de que yo sea el mejor mayordomo. ― ¿qué hace ella aquí? ― Dije al ver la imponente presencia de esa chica de cabello rojo y ojos que deseaban verme muerto. ― Beatriz, será la encargada de instruirte como un hombre de la alta sociedad, te enseñara las calidades de un verdadero caballero, todo sobre la limpieza, lenguaje, cuidados, educación, estudios, arte y por supuesto respeto. Las palabras de Gofred me hacían querer saltar por la ventana, Beatriz era una desgraciada y la detestaba, me daba igual quién me enseñaba a como ser un mayordomo, no quería que ella fuera mi maestra. ― Pero la odio, Gofred. ― No es mi decisión, te recomiendo hacer todo lo que Beatriz te diga, ella es mucho más implacable de lo que yo podría ser.
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