Me quería despedir de Emilia, a pesar de que nuestros encuentros han sido desastrosos, he querido reunirme con esa hermosa chica de cabello plateado y ojos verdosos, por última vez, cuando nos reunimos en su estudio, ella estaba muy feliz de verme sano y salvo, nuestra charla fu breve, pero ya era tiempo de irme, aunque ella no lo deseara.
― Espera Félix, si te vas, te perderás de una oportunidad única en tu vida. ― Sus ojos, su cara, eran suficientes para no querer irme, pero muy peligroso si no embarcaba el primer barco de ida.
― Emilia, no puedo quedarme mucho tiempo, me tengo que ir.
Emilia no era tonta, ella comprendía bien, mi afán y mi preocupación, ella ya conocía de ante mano, el peligro de ser cazada ― Los tipos de anoche, ¿quieren matarte verdad? ― menciona ella con una expresión muy seria.
― Los tipos que me engañaron, eran los hermanos Vonma, cuatro ladrones mercenarios que conocí desde chico, pensé que solo querían robar tus joyas, no matarte.
Emilia me lanza una pregunta al escuchar mi explicación, ― ¿Por qué querías protegerme?
Esa pregunta era fácil de responder, no pretendía hacerme el héroe en ese momento, he acabado con muchas vidas a lo largo de mi carrera como ladrón, pero a diferencia de muchos, aquellos que he asesinado han sido personas muy malas, escorias que solo envenenaban el entorno con su presencia, Emilia, no era una mala persona, solo era una chica rica con muchos problemas, pero lo que me motivo a protegerla en realidad era.
― Porque somos muy parecidos. ― le dije.
― No entiendo…
Era la primera vez que me iba a abrir ante una noble, contarle mi vida, mi pasado a ella, era extraño, pero de todas formas le dije. ― Cuando era muy pequeño, mis padres fueron asesinados, unos mercenarios les quitaron la vida frente a mí, yo estaba tan pequeño que no podía siquiera reaccionar ante la pérdida de mis padres, pero aun así, recuerda la mirada fría de mi madre cuando me pidió escapar, después de eso, comencé a robar comida para sobrevivir, no tenía a nadie más de mis padres y por esa razón quería protegerte, pues eres la última descendiente de la familia Ixia, no tienes a nadie y conoces muy bien el dolor de la soledad…
Emilia me abraza con todas sus fuerzas, ella se sentó tan identificada y dolida por mí que no pudo aguantar las lágrimas, a pesar de ser diferentes, Emilia y yo perdimos a nuestros padres desde muy pequeños y ese dolor, solo se puede reconocer entre huérfanos ― Félix, en verdad lamento mucho lo que te hicieron, un pobre niño que ve a sus padres morir, sé muy bien lo que ese dolor.
Yo alejé a Emilia de mí, ella quería consolarme, pero no quería su lástima, solo le dije mis motivos. ― No te preocupes, no te dije esto por consuelo, solo quería explicarte mis motivos, no quería que una huérfana fuera asesinada, eso es todo…
Emilia se seca las lágrimas y me ofrece quedarme en las manos durante unos meses, para resguardarme de los hermanos Vonma, pero yo lo rechacé.
― Perdón, princesa, pero esta mansión es igual de segura que un bar para asesinos… ― Rechace la oferta inmediatamente, agradecía su oferta, pero yo era realista, este lugar era una caja mortal.
Emilia, algo preocupada, me pregunta que era lo que pensaba hacer, a lo que yo simplemente le conté mi pequeño plan para evitar que los hermanos me hallaran. ― Pues, tomaré un barco hasta las playas de Fhorax, el reino del Noreste, los hermanos Vonma odian ese reino, así que creo que estaré bien.
Emilia no estaba muy segura de ese plan, aparte el reino de Fhorax es uno de los reinos más crueles para los maleantes y vándalos, pues un tipo como yo sería decapitado ante el más pequeño robo. ― Es un plan muy desesperado, Félix, sabes bien que ese reino posee la policía militar más cruel de todas, la realeza odia a los ladrones y los castiga con el peor de los castigos, si te ven robando o usando esas prendas, te ejecutarán.
Yo ya sabía de los riesgos de ir a ese reino, se dice que la reina consorte perdió a su esposo por culpa de un simple ladrón que pretendía robarles y desde que el rey murió por culpa de un simple ladrón, la reina ha creado diferentes divisiones militares encargadas de cazar ratas como yo, pero, ese era el único lugar en donde podría estar a salvo. ― Puede ser, pero no conozco un lugar mejor, si los Vonma pisan esas tierras, estarán muertos antes de encontrarme. ― Dije confiado de que nada malo podría ocurrirme.
― ¿Pero qué hay de ti? Solo los verdaderos residentes de ahí, pueden trabajar de forma honesta, y tú no eres de ahí. ― Me explica la duquesa con mucha angustia.
Emilia conocía muy bien las políticas del reino del Noroeste, pues eran muy rigurosas, los extranjeros no eran bien recibidos y a menos de que yo fuera un extranjero con documentación de residente, yo no podría trabajar de forma legal ahí. Pero eso no me importaba mucho. ― Seguiré robando si no encuentro un lugar donde trabajar.
― ¿Estás hablando en serio Félix? ― Emilia se molesta ante mí despreocupada actitud, ir a robar a un reino donde los ladrones no sobreviven es una estupidez, y eso la noble me quería hacer entender. ― Félix, te van a matar, la guardia del Noroeste no es ninguna broma, son despiadados con aquellos que no respetan las reglas.
― Tranquila, soy muy escurridizo, no me atraparán, eso creo, aparte no tengo dinero, tendré que buscarme la comida como sea, ¿verdad?
Emilia se tapa la frente con su mano y muy preocupada, le grita a su mayordomo que entrara.
― ¿me solicitaba, señorita Emilia? ― dice Gofred al entrar en la habitación.
― Por los dioses, Gofred entrégale a Félix el contrato…
El viejo mayordomo me entrega un contrato enrollado con un lazo rojo, un contrato de empleado.
― ¿Qué es esto?...
― Eso es un contrato de empleado, quiero que trabajes en mi mansión, como mayordomo… ―Explica Emilia al mirarme con mucha seriedad.
Yo no deje de reírme, todo esto era muy ridículo, ¿yo un sirviente? Claro que no, odiaba a los nobles, jamás trabajaría como un sirviente en una mansión, era ridículo, pero Emilia no pretendía hacerme solo un sirviente más de la mansión blanca, ella trataba de ayudarme.
― Hahaha… ¿Pretendes hacerme uno de tus sirvientes? Lo lamento, pero no me gusta trabajar, y mucho menos para una noble. ― Deje el contrato sobre la mesa, literalmente, y esa acción, causo la ira de Emilia, ella no quería simplemente darme un trabajo, sino ofrecerme la oportunidad de viajar al reino de Fhorax y asegurar un futuro ahí.
― ¿Puedes dejar tu orgullo como ladrón? Félix, si trabajas aquí por tres meses, yo como dueña de la mansión, podre firmar una carta de recomendación y pedir un certificado como empleado de la casa Ixia, con eso podrás ir al reino de Fhorax y conseguir un buen trabajo, sin robar…
Un certificado y una carta de recomendación, con esas dos cosas, podrían solicitar un trabajo en Fhorax y vivir ahí tranquilamente, cuando entendí lo que quería hacer Emilia, tome el contrato y me prepare para firmarlo, pero, algo me hacía dudar. ― Es una gran ayuda, pero, ¿Qué hay del dinero? Necesitaré mucho dinero para solicitar la residencia y vivir ahí. ― dije, pero Emilia simplemente me respondió.
― Tranquilo, con lo que ganaras podrás comprarte una casa, quienes trabajan aquí obtienen un buen sueldo. ― Con esa respuesta, Emilia ya me había convencido, pero, tenía otra duda.
― ¿y qué pasa si los hermanos Vonma, deciden volver, para matarme? Pudimos entrar a esta mansión sin problemas, no sé si podre estar seguro en este lugar.
Pero Emilia invoca en su palma una esfera de energía rodeada de una llamarada color verdoso, una bola mágica con el poder de matar de un solo golpe. ― Si alguien quiere atacarte, yo personalmente lo destruiré con mi magia, ninguno de mis sirvientes estará en peligro en mi propia casa.
Los ojos de Emilia comenzaban a emitir una aterradora mirada, una mirada que me hizo sentir diminuto ante él inmuto poder de esa chica, así que, sin más, firme el contrato donde oficialmente me convertí en el nuevo mayordomo de la casa Ixia.
― Bienvenido, mayordomo Félix, espero muchas cosas de ti. ― Emilia estrecha mi mano y Gofred me lleva hasta mi nueva habitación, donde sobre la cama estaba mi uniforme y un pequeño directorio sobre mis deberes como mayordomo.
― Empiezas mañana a primera hora de la mañana, no importa si aun estás dormido, te despertaremos a golpes si es necesario… ― Gofred ya no era tan amable, era un superior en mi nuevo trabajo.
― ¿no crees que es una bienvenida muy ruda?... ― Le dije a mi jefe.
― ¡No!
Gofred cierra la puerta de mi habitación y me encierra en ella, yo solo podía descansar en mi pequeña cama, en mi pequeña habitación, una habitación para empleados y comparada con las demás habitaciones de lujo que había solo pude decir.
― esta habitación es una mierda.