NARRACIÓN EXTERNA
Teníamos la sospecha de que no había sido un simple accidente, y que todo aquello había sido ocasionado. Tenían las intenciones de herir a los Vitale, tanto que aquel corte de frenos había terminado no solo con sus vidas, si no con la de 2 personas más.
Pero, ¿cómo advertirle a la pequeña e inocente Ashley que aquel accidente que había terminado en el fallecimiento de sus padres, había sido ocasionado? Lo más probable es que perdiera la cabeza y buscara por cielo y tierra el asesino de sus padres. Pero sabíamos que era aún más peligroso dejar aquella responsabilidad sobre sus manos.
Fue así que comenzó el campo de investigación sobre la muerte de los Vitale.
En busca de lo que sería; un asesino.
NARRA ASHLEY VITALE
El camino fue silencioso, finalmente llegué al instituto y las clases ya llevaban horas que habían comenzado.
Estacioné el automóvil y me dispuse a bajar. Tomando mi mochila y revisando mi celular. Sin mensajes de él. Sin mensajes de John.
Y texteé.—"No sé si lo sabes, o si al menos te importa, pero mis padres han fallecido el día de ayer."—Y envié.
Entré al instituto y me acerqué a lo que sería el aula donde me tocaba clases.
Toqué dos veces y pasé. Volviendome el foco de atención.
—Señorita Ashley Vitale. Debería estar en casa.—Fue lo primero que dijo la profesora mientras se acercaba con cuidado hacia mi.
Los murmullos se hacían presentes en cada rincón de la habitación.
Alice me miró y señaló un lugar junto a ella. Mi lugar.
—Estoy mejor aquí, profesora.—Y haciéndome a un lado, caminé en silencio hacia Alice.
Sentándome a su lado, tomó mi mano firme y preguntó.—¿Estás bien? ¿Segura que estás bien aquí?—Suspiró preocupada.
—No estoy bien, pero estar sola en casa, creeme que es peor. ¿Cuando terminemos ésta clase podemos salir? ¿Quieres salir conmigo?—Pregunté a Alice. Quien sonrió de lado y soltó mi mano.
—Sí, Ashley. Claro que sí, eres mi amiga y me necesitas más que nunca. Inclusive si quieres puedes dormir hoy en mi casa.—Sugirió.
Ocasionando una sonrisa de mi parte y tomando su mano.
La clase siguió y en menos de lo que pensaba, ya había terminado.
Tomé mis cosas y salí, todos nos veían.
—...Lo siento...—Era la palabra más oída del día. Y estaba harta, nadie lo sentía. Nadie estaba en mi lugar sintiendo que todo se cae a pedazos.
—¿Es cierto?—Preguntó Alice sacándome de mis pensamientos.—¿Tomarás la empresa?
Y reí.—Ciudad de mierda que todo corre en cuestión de segundos.
—El tema está en boca de todos, Ashley. Debes tener cuidado.—Insistió. Y una vez subiendo al automóvil, respondí.
—Sí, es cierto. Y no, no tengo ni idea de cómo lo haré. Pero sé que puedo.—Respondí encendiendo el automóvil y pasando nuestras mochilas hasta el puesto de atrás.
—Sabes lo peligroso que es eso. Y eres mujer, todos te caerán encima creyendo que no puedes.—Confesó.
—Sí, pero le demostraré al mundo entero que una mujer puede tener el control.—Y arranqué. —Vamos por un poco de comida rápida.—Sugerí dirgiendome al puesto más cercano.
—¿Quieres pregunté?—Mirando a Alice.
—No... No tengo dinero, Ashley.—Confesó.
—No te pregunté si tenías dinero, Alice. Yo invito, ¿quieres?—Sonrió de lado y asintió.
Una vez allí, hice el pedido.—Buenos días. Por favor voy a querer dos hamburguesas dobles, una sin pepinillos. Dos refrescos grandes y una caja grande de papitas.
Segundos más tarde—Buenos días, su pedido ha sido anotado de manera exitosa. Tiene un monto de 15$.¿Cancelará con tarjeta o efectivo?—Y revisé mi mochila.
—Tarjeta.—Dije entregando.
Segundos más tarde llegaron las palabras de la confusión.—Señorita, lo lamento mucho, su tarjeta dice rechazada. Está bloqueada por ahora.
Alice me miró confundida, al igual que yo lo estaba. —¿Bloqueada?
—Sí chica, debe comunicarse con su banco y aclarar la situación. ¿Va a querer igual el pedido?
—Sí, asentí. Buscando en mi mochila un par de billetes que iban lanzando.
Contando billetes, y de manera exacto tenía la cantidad. Recibí mi tarjeta y entregué el efectivo.
—Perfecto chica, adelante su paso y en la ventanilla próxima le darán sus pedido. Que lo disfrute, feliz día.—Respondió amable entregando el ticket.
Adelanté el paso y Alice preguntó.—¿Qué sucede con tu tarjeta?
Y respiré.—No lo sé, nunca me había pasado algo similar.—Y recibimos el pedido.
—Feliz día. Ésta es sin pepinillos.—Dijo entregandome una de las hamburguesas, la cual le hice llegar a Alice. La conocía a la perfección.—Y ésta es la normal.—Dijo entregando la mía.
Recibimos el resto del pedido y seguimos el camino hasta estacionarnos en una plaza donde el sol era mínimo.
—Ésto sin dudas alegra mi día.—Confesé, ocasionando la risa por parte de Alice.
—Sabes en el lío que te estás metiendo con lo de la empresa de tus padres, ¿Cierto?
—Un paso a la vez, Alice.—Confesé.—Todavía no se por donde demonios iré a comenzar. Mañana iré a la empresa por primera vez para conocer a los empleados, firmar papeles y ponerme al día.
—Hablas como toda una empresaria ya.—Confesó entre risas.
—Supongo que al menos debo fingir que lo soy.—Dije entre risas.
—Todo ésto es una mierda, lo siento Ashley.—Confesó finalmente Alice.
—No, por favor no digas que lo sientes. He oído esas palabras todo el día y estoy por perder la cabeza. Solo sigamos fingiendo que no sucede nada y que solo somos dos amigas que juegan a saber qué demonios hacer con una compañía.—Suspiré.—No quiero perder éste momento dentro de problemas que no puedo controlar ni solucionar justo ahora. Quiero ser una persona normal que disfruta una hamburguesa en un automóvil con su amiga solo por un instante.
Y Alice puso música a un sonido bajo. Era la radio.
—¡Última hora, última hora, Ashley Vitale toma el poder de la gran compañía Vitale!
—¡No!—Gritó Alice antes de apagar la radio.—...Lo sien...—Rió.—No pasará de nuevo. Lo prometo.