—Que... ¿qué quieres? —Pregunto tartamudeando. Ella sonríe caminando de un lado a otro como una niña cuando quiere jugar y yo retrocedo. —A ti. —Un chico rubio con el torso desnudo cae de los árboles al lado de la mujer. Él se acerca tanto a mí que retrocedo hasta chocar con un árbol. —Hueles tan bien, Hanna. —Besa mi cuello. Que puto asco. ¿Cómo sabe mi nombre? Aria me mira sorprendida y luego a ellos. —Respira. —Suelto el aire contenido en los pulmones y ladeo la cabeza. —¿Cómo sabes mi nombre? —Él se endereza y echa la cabeza hacia atrás soltando una carcajada que me hace estremecer. —Que tontita. —Se burla. Sujeto fuertemente de la mano a mi amiga. Ella está temblando. Veo temor en su mirada y está pálida. Retrocedo y el chico me toma del brazo con brusquedad. —¡Suéltame! ¡No

