CAPÍTULO 12 DE NUEVO PARECE QUE TE PIERDO

1292 Palabras
Bowie estaba completamente en pánico mientras con los ojos bien abiertos miraba como Chariose se enfermaba de ira; aquellas eran de las pocas ocasiones en las que había visto a su majestad enloquecido de aquella manera, mientras gritaba indicaciones a sus generales para emprender un exhaustivo patrullaje para volver a buscarla, mientras el mismo rey se sacaba la pesada capa de los hombros para irla a buscar él mismo, completamente consternado Bowie miraba como su soberano completamente desestabilizado balbuceaba para sí mismo mientras mantenía su mente en torturantes pensamientos que no hacían más que arrojarle miles de posibilidades, en las que su Joanna pudiera estar comprometida. Una cólera creció rápidamente en las entrañas del general, giró su cabeza hacia Enith que se mantenía congelada en un rincón del amplio estudio privado del rey, con los ojos bien abiertos y un evidente gesto de terror en el rostro, a paso seguro Bowie la tomó del brazo con firmeza, la chica de enormes ojos marrones miró los ojos verdes del general, blanca como el papel, y la trajo consigo fuera del cuarto, casi a rastras. Ella rezongó saliendo del agarre de Bowie en el pasillo. -No puedes culparme por las estupideces de Joanna-. Sentenció antes de que el general abriera la boca. Bowie apretó los dientes, en un evidente gesto de frustración. -¿Por qué no la detuviste?- Preguntó escuchando como Chariose enfurecido dejaba caer una lámpara en su camino por hacer llamadas al resto de generales. -No soy su niñera-. Escupió la pelinegra cruzándose de brazos. Bowie se restregó el rostro de frustración. -Fuiste una imprudente al llegar de esa manera Enith, la cordura de Chariose pende de un hilo-. Bowie se remolinó incomodo consiente que en cualquier momento Chariose gritaría su nombre para hacerlo regresar. Enith pestañeó, en una fingida ofensa, en realidad, ella había tenido toda la intención que el rey se terminara irritando con Joanna. -El idiota eres tu Bowie, debías contemplar algo como eso, dados los antecedentes de Joanna; además, no podía dejar que su repentino escapé del castillo pasara desapercibido-. Masculló dibujando una sonrisa. Bowie entrecerró los ojos acercándose al rostro de ella. -Hablas como si ella no fuera tu amiga Enith-. Escupió el general apretando los labios en el instante en que Chariose salía de su enorme estudio, con una mirada rotundamente enloquecida. Tanto Enith como Bowie pusieron las espaldas rectas y se mantuvieron quietos como estacas cuando su majestad fijo los ojos en ambos. Enith tragó saliva con dificultad. -Sígueme-. Ordenó Chariose a su general con voz severa, Bowie asintió con la cabeza comenzando a caminar tras él sin un antes arrojar una mirada recelosa a Enith, quien desvió la mirada de los ojos acusadores del general, con evidente enfado. Ella miró como ambos hombres se perdieron en los lujosos pasillos del castillo, fue cuando por fin relajó los hombros dejándose liberar de la tensión que le provocaba toda la situación. Y con los dientes apretados corrió hasta los balcones exteriores para mirar como Bowie y Chariose salían del interior del castillo, con un sequito de soldados tras ellos para emprender una búsqueda que solo hacía que ella se pusiera muy de mal humor. Apretó las manos en puño recargada en el balcón, una punzada de celos envenenó su corazón, odiaba volver a competir con Joanna por el amor de su majestad, un recuerdo se proyectó en su mente en ese momento mientras miraba al pueblo revestido de adornos y listones, la sensación de alivio que sintió cuando comprendió días después de la desaparición de Joanna, que ella ya no le estorbaría en el camino a sus objetivos, si bien en un primer momento le dolió saber que ella estaba desaparecida, no pudo apartar la sensación de felicidad al verla fuera de su camino; por ocho años había escalado hasta donde estaba, le había tomado mucho sacrificio hacerse de la confianza de Chariose, a tal punto de dejarla vivir en el castillo, ya que llego a pensar que Joanna ya no significaría nada en el futuro, aun que Chariose la tuviera clavada en el cerebro desde muy joven, sin embargo, ahora ella había regresado, se daba cuenta que todo el tiempo y esfuerzo que gastó en ocho años se habían ido al caño, desde el momento en que Joanna había vuelto a pisar el castillo, por supuesto vería cualquier oportunidad para volver a sacarla del camino, ella no le quitaría lo que había formado con Chariose. Joanna nunca había sido rival para ella. Así que en medio de sus tormentos, sonrió, imaginando que aquella era otra de esas ocasiones en las que ella ya no regresaría. … En ese tiempo ya estaba por ser medio día y no tenían rastro de ella por ningún lado, de nuevo la perdía y lo peor de todo era que él había estado cerca todo el tiempo, su mente se saturaba de mil ideas todas más aterradoras que las anteriores, la cólera no hacía más que crecer en su vientre cegándolo de ira; se defraudaba así mismo, se suponía que no había nada que no estuviese bajo su control, pero se daba cuenta que Joanna era la excepción, ella se terminaba de escapar de sus manos, y no hacía más que pensar que desde un principio él había tenido la culpa de todo lo que estaba pasando, “si tan solo no le hubiera dicho esas palabras hacia ocho años atrás”, quizás y no estaría perdiendo la cordura por una chica de cabello y ojos de fuego. Incluso Chariose tenía miedo de sí mismo, sabía que no podía controlarse si se dejaba llevar por las emociones, apretó las manos en puños mientras su lujoso auto n***o recorría las calles de su reino, miraba por la ventana pendiente de cualquier mínimo atisbo de ella, incluso tuvo que restregarse el rostro, parecía que podía verla en cada chica que compartía aunque fuera una pequeña característica de ella. Además estaba su otra preocupación. No solo debía lidiar con la posibilidad de ya no verla más, sino que también podría ser que en verdad fuera ella quien había provocado los desastres en su ciudad, apretó los ojos pensando, hilando posibles razones para confirmar que sus suposiciones tenían algún sentido, era estúpido pensar que ella fuera capaz de hacer toda esa insurgencia por sí sola, ¿debía investigar más?, Pero, primero debía encontrarla, ¿tendría que interrogarla?, se sacudió la mente, Joanna no tenía motivos para hacer algo contra el reino, sin embargo, si era así, ¿Con quién se aliaría?, proyectó los ojos enormes de ella mirándolo con deseo, parpadeó sorprendido de pronto por la idea, ¿Qué mierda?... -¿Su majestad?- Lo interrumpió su general sacándolo del huracán de pensamientos, Chariose pestañeó de nuevo girando su mirada hacia Bowie quien lo miraba con el ceño fruncido - ¿está usted bien?- preguntó mirando las manos de su soberano. Fue allí que Chariose sintió una punzada de dolor en el antebrazo, respiró entrecortadamente mirando, se había hecho daño luego de enterrarse las uñas en el brazo, con tal fuerza que unas pequeñas medias lunas de sangre manchaban su camisa guinda. Chariose relajo los hombros apoyando el brazo en la puerta del auto mientras se sostenía la cabeza con una mano soltando todo el aire contenido en sus pulmones. El rey sol se relamió los labios. -Llama a Zigor-. Tronó la poderosa voz de Chariose regresándole la mirada a su general, este último tragó saliva con dificultad. -¿Mi rey?- -Da instrucciones para que él y su guardia de servicios especiales la busque, quiero regresar al castillo-. Dijo cerrando los ojos con una evidente pulsación en las sienes. Bowie soltó aire por la nariz. -Como usted ordene mi señor-. Respondió
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