Si hay algo peor que tener el corazón roto, es tener el corazón roto y tener que ocultarlo detrás de una máscara de falsedad. Fingir una careta de tranquilidad cuando realmente lo único que quiero es salir corriendo al fin del mundo y gritar a todo pulmón. Pero no es posible, hay trabajo que hacer. Aproximadamente 20 minutos después, la mujer que se encontraba dentro de la habitación que identifico como una modelo o influencer, aparece por la puerta de la oficina de mi jefe y se esfuma por la puerta del ascensor. Seguidamente, Terrence hace acto de presencia, sin embargo, hago caso omiso a su persona y me concentro en los documentos que tengo en frente. -Dominic. A mi oficina. Dice alto para que todo el departamento escuche y no pueda negarme. Una jugada muy sucia. Resignada

