La limusina que había rentado me deja elegantemente tarde en la entrada del gran edificio victoriano donde se realizaría la celebración. Personas con trajes carísimos se encuentran recibiendo las luces ensordecedoras de la alfombra roja. Sin embargo, todas las miradas y flashes se posaron en nuestro vehículo cuando la limo se estaciona lentamente frente al edificio. Por supuesto, las limusinas y autos 10 veces más costosos y exclusivos no podían faltar. Pero todos estaban atentos por una sola persona. Mikale Strovanov. Después de insistir varias veces que lo acompañara y de negarme la misma cantidad de intentos, tuve que aceptar que me recibiera en el evento. Pues al ser una de las chicas subastadas para la caridad no podría asistir con acompañante. Sin embargo, aquí tengo a uno d

