Armando Estoy que no quepo en mi de felicidad, hace cuatro años, cuando planeabamos ser padres, los de Regí sufrieron un grave accidente en auto. Sentí que la perdía pues no comía, ni dormía, ni siquiera hablaba, estaba tan rota, que pensé que mi amor no sería suficiente para recuperarla. Sin embargo, cuatro años después aquí estamos, celebrando que al fin se ha retirado el dispositivo y que ya pasó el tiempo que recomienda el médico para poder planear agrandar la familia. Estoy llegando a la oficina de lo más tranquilo, a pesar de todo lo que he descubierto, hoy tengo planeado hablarlo con el señor Vitaly. Tal vez él no esté al tanto de lo que sucede en la empresa, así que el deber ser, me grita que es lo correcto. Son las siete y cincuenta cuando el elevador abre en mi piso y me di

