Armando Cuando llego a casa me encuentro con una muy sonriente Camila, sabía que ese par se había gustado, Leo es un buen tipo, pero si la lastima se las ve conmigo. – Al fin llegas. No sabes lo bien que la pasé con tu amigo. — Alzo las cejas un poco asombrado. — ¿Enserio? — No me veas así, es un chico muy agradable, es simpático, gracioso, no es creído a pesar de estar guapísimo, esos ojos café preciosos, brillan como ningunos, y su sonrisa ¡Dios! Es bellísima. — Para, para, vaya que te impresionó. — No lo negaré, además es muy inteligente ¿Sabías que tiene un máster en codificación? Eso no es cualquiera cosa. — Claro que lo sé, por eso le pedí que nos ayudara. — No pongas esa cara, verás que pronto podrás estar con la señora Regina. — Hoy la vi. — ¿Cómo? — Casi se le atora el

