FRANCIA EUROPA CENTRAL

4982 Palabras
XVII FRANCIA 46.-PARIS “La Vie en Rose” - Voila No sé cuántas veces hemos ido a Paris, por la sencilla razón de que se convirtió en nuestra parada obligatoria para ir a otros países de Europa o seguir a otras ciudades de Francia. Su ubicación es favorable para tomar vuelos a distintos países del mundo.  Nuestras estadías en ella comenzaron porque mi prima vivía en Paris y nosotros en Londres, realizábamos intercambio de hospedaje en vacaciones. Luego lo mantuvimos como costumbre quedarnos por lo mínimo tres días. La última vez que nos quedamos fue “dulcemente obligados” por quince días, veníamos de Egipto en el año 2010 cuando se dio la erupción del Bardarbunga, un enorme volcán bajo el glaciar más grande de Islandia el Vatnajo Kull ubicado al sur de la isla. Toda Europa se llenó de cenizas. La erupción alteró el tráfico aéreo de gran parte de Europa y obligó a cancelar más de 6.000 vuelos en un día en todo el continente a causa de la nube de cenizas que se extendió a Francia. Los aeropuertos Charles de Gaulle y Orly cerraron sus vuelos indefinidamente hasta que la nube se disolviera. Las cenizas suponían un riesgo para los vuelos porque contenía partículas de roca, cristal y arena que podían afectar las turbinas y llegar a parar los motores de los aviones. Esto por supuesto retrasó todos los vuelos. Estábamos alojados en el Hotel France Louvre en la 40, Rue de Rivoli 75004 Paris, habíamos pasado una semana bien agradable en él, nos despedimos y tomamos el taxi al Aeropuerto Charles de Gaulle muy temprano. Cuando llegamos, nuestro vuelo había sido cancelado. Nosotros no sabíamos del desastre volcánico y realmente nos sentimos consternados. Muchas personas se habían quedado sin dinero, lloraban angustiados en las oficinas del aeropuerto. La gente desesperada hacía cola para conseguir salir por otras rutas, pero era inútil. Tenían que quedarse y esperar. Los que no tenían dinero tuvieron que quedarse en el aeropuerto durmiendo hasta que les dieran apertura a los vuelos. El otro problema era que los hoteles estaban llenos. Nosotros prácticamente corrimos a nuestro hotel y cuando llegamos encontramos una cola inmensa esperando por cupo. Hablamos con la gerente y como habíamos pasado una semana allí teníamos prioridad, ese mismo día pagamos tres días, bajo la esperanza que en tres días la neblina se disipara. Al día siguiente los pronósticos nos indicaban que el problema se postergaría hasta una semana o más. Nos dirigimos a la recepción para pagar otros tres días y nos llevamos la sorpresa que habían bloqueado las tarjetas de crédito. Para ese momento el gobierno venezolano daba las divisas hasta el último día de viaje programado y nada más. No podíamos quedarnos sin un euro. Llamamos a casa y nuestro hijo nos envió dinero, respiramos aliviados. Mi hija lo tomo muy bien diciendo “Oh mamá qué lástima y que fastidio quedarte unos días más en Paris” jajaja. A lo que yo le respondí: ─de verdad qué fastidio─ echándome a reír, de buena gana. El Hotel France Louvre, muy cercano a Notre-Dame, tiene una ubicación fantástica, cada día pasábamos por la Catedral de Notre-Dame. Era una rutina al final del día quedarnos un rato en ella. El hotel siempre agradable, aunque la nueva habitación era más pequeña que la anterior, lo más importante era que nos sirvió de mucho en una ciudad abarrotada de personas que no encontraban alojamiento.  Después de instalarnos, salimos hacia la basílica y nos sentamos a planificar qué haríamos sin gastar mucho dinero. Decidimos, caminar, no había otra que recorrer París a lo ancho y a lo largo y conocer hasta su más escondido rincón. Hicimos un recuento de lo que conocíamos, habíamos visitado sus lugares emblemáticos, calles, parques, y hasta su famoso cementerio, que vale la pena visitar porque allí están enterrados los personajes más admirados por los franceses y no franceses. Se me ocurrió, que como hacía poco me había leído el Código de Da Vinci del escritor inglés Dan Brown decidimos seguir la ruta del libro, sería interesante verificar el recorrido que relata el escritor por nuestra cuenta. Planificada nuestra estadía fuimos a comer al Barrio Latino, otros días iríamos al Barrio del Sagrado Corazón cercano a La Basílica du Sacré-Coeur de Montmartre, donde se puede comer bien a un precio aceptable o simplemente compraríamos una baguette, queso, paté, jugo o yogur, y como cualquier francés comer sentados en la grama bajo uno de los árboles del Bosque Boloña. Comenzamos nuestro recorrido por el Museo de Louvre. Vimos de nuevo la colección de cuadros de Leonardo, Tiziano y Caravaggio suspendidos desde el techo con cables. Caravaggio (1495-1543) es un imán para mi esposo, en cuanto vamos a algún museo lo primero que busca es un Caravaggio. En esa Gran Galeria del Louvre pude observar que es cierto lo que describe Brown sobre el piso de parqué, da la sensación de estar flotando sobre la superficie que cambia a cada paso por un fenómeno óptico producido por sus diseños geométricos. Caminamos a la Salle des Êtats donde el único cuadro colgado, ocupando un puesto de honor, en el centro de la pared y tras un panel protector de vidrio, es La Mona Lisa con su enigmática sonrisa, en anteriores visitas la habíamos visto sin el vidrio que hoy la protege. La contemplamos y nos dirigimos a ver las pinturas francesas y las pinturas italianas del siglo XVI-XVII y en otra sala las de los siglos XIII-XV. Después de disfrutar estas pinturas, buscamos las pinturas francesas del siglo XIX solo por ver “Baños turcos” de Ingres. Y allí nos dirigimos a ver las momias egipcias.   Siguiendo al libro de Brown, bajamos al Hall Napoleón para ver desde abajo la pirámide de vidrio frente al Louvre, la visión es espectacular, esta pirámide fue construida por un arquitecto c***o I.M. Pei, y aunque los franceses al principio no la aceptaban porque iba en contra de la arquitectura que tiene la ciudad, ahora ya no la critican y se ha convertido en uno de los símbolos de Paris. Pero, lo mismo pasó con el Centro Pompidou para designar al Centro Nacional de Arte y Cultura George Pompidou diseñado por dos arquitectos, desconocidos Renzo Piano y Richard Rogers. El edificio se terminó de construir en 1977. Al principio no les agradó mucho a los franceses, pero después lo aceptaron. El centro alberga una de las mejores colecciones de arte moderno y contemporáneo del mundo, comparable con la del MOMA en Nueva York. Además, alberga un centro de investigación musical y acústica y una biblioteca pública. Frente al centro se encuentra la Plaza Georges-Pompidou. Según los entendidos el centro es una arquitectura radical brutalita, postmoderna. Siguiendo la ruta del libro, nos dirigimos al templo de Saint-Sulpice, no me pareció que tenía mucho que ver con lo descrito por Brown, pero tenía “La Línea Rosa”. La Iglesia fue construida sobre las ruinas de un antiguo templo dedicado a Isis. En ese templo se casó Víctor Hugo según una placa en el lugar. Salimos y caminamos hacia Los Jardines de las Tullerías que se extienden desde el Louvre hasta la Place de la Concorde, donde estaba la guillotina que decapitó a María Antonieta y nos olvidamos del libro de Brown. Cada ciudad tiene sus características, de ayer y de hoy. Escribo esto porque hay ciudades que hemos visitados con años de diferencia y han cambiado en muchos sentidos en función de la población cerca de sus centros turísticos. París resulta una ciudad excepcional, con sus dos milenios de vida urbana ha cambiado en muy poco en cuanto su arquitectura y planificación central. Eso me encanta porque da la sensación, que los personajes de su literatura y los históricos, aunque parezca raro, parecen seguir recorriendo las calles y los reyes viviendo en sus palacios. Los siguientes días, visitamos la plaza del Trocadero para ver por fuera El palacio de Chaillot, la austeridad de la piedra acentúa la grandiosidad del edificio, con sus altos ventanales. Sus dos alas en medio círculo encierran el Museo Etnográfico, el Museo de la Marina y el Museo de los Monumentos Franceses que contiene vaciados de esculturas de la Edad Media. Caminamos hacia la Torre Eiffel y nos sentamos a ver la gente pasar. De regreso vimos edificios como el de la UNESCO.  Llegamos a San Luis de los inválidos, bajo su domo descansa, en una cripta de granito rojo de Finlandia los despojos de Napoleón. Esta capilla real se construyó entre 1677 y 1706. La decoración interior ensalza la gloria de Luis XIV. Durante la Revolución, era el templo de Marte y, por iniciativa de Napoleón Bonaparte, se convirtió en un Panteón Militar. Hoy acoge también las tumbas de su hijo, rey de Roma, de sus hermanos y de algunos generales. En 1840, el rey Luis Felipe de Orleans ordenó el traslado de las cenizas de Napoleón de la isla de Santa Elena a París, así como la edificación de su tumba bajo la Cúpula de los Inválidos. Alrededor del sarcófago, se pueden ver las doce Victorias esculpidas por Pradier que simbolizan las campañas militares victoriosas de Napoleón. También pueden ver en el edificio, las armaduras y armas antiguas (siglo XIII-XVII). Los trajes de Luis IV (1643) y Napoleón III (1870), trajes de las Guerras mundiales (1917-1941) y la historia de Charles de Gaulle. Saliendo a la izquierda de los Inválidos, en la esquina de la calle de Varennes se halla el Hotel Biron de estilo Regencia con un jardín inglés, allí está el Museo Rondín que encierra las obras principales del genial escultor. Seguimos caminando y nos topamos en nuestro andar con la residencia del presidente francés, bellísima. Por supuesto, uno no puede entrar, a menos que él invite. Atravesamos el puente Alexandre III, que es muy bonito con sus faroles sostenidos por querubines, para llegar a la Plaza Vendôme unos de los tantos símbolos de París. La columna es una réplica de la Columna de Trajano en Roma. La fundición de los 1200 cañones recogidos en Austerlitz, dio para las placas de bronce que la cubren y representan la Campaña de 1805. Al día siguiente visitamos el Teatro de la Opera construido en 1861 por Charles Garnier. Es una belleza, se traslada uno a los tiempos de la belle época. Visitamos la Madeleine es la copia de un templo romano rodeado por completo de columnas corintias de 16 m. de altura. Tomamos el metro hacia la Plaza la Estrella y el Arco de Triunfo, construido por Napoleón para celebrar su victoria en la batalla de Austerlitz. El Palacio de justicia lo veíamos todos los días de paso, nos dispusimos entrar para curiosear su interior. En realidad, es un tribunal como cualquier otro recinto judicial, luego paseamos por los alrededores del Sena, deteniéndonos para ver los cuadros de los artistas ambulantes y los quioscos. En algunos espacios, habían músicos tocando algún instrumento, buscamos un café cercano o una escalera para sentarnos y oírlos con tranquilidad. Caminamos por la bella Plaza Dauphi. En otro de esos paseos llegamos a la Plaza de la Bastilla donde se levantaba la fortaleza de este nombre que convertida en prisión real simbolizaba el absolutismo de la antigua monarquía. Pasamos por un mercado típico francés con todo tipo de exquisiteces, los dependientes nos invitaban a probar de todo. Definitivamente París es una delicia. Luego para terminar la mañana tomamos el metro para las Catatumbas de París, no las conocíamos, es algo escalofriante y tenebroso. Allí se escondían los miserables de Paris, me pareció que esos escondites fueron los que inspiraron a Víctor Hugo a escribir su famosa novela Los Miserables. Pero también esas catatumbas sirvieron de refugio a la resistencia francesa en la Segunda Guerra Mundial, las paredes están recubiertas de huesos y cráneos humanos, las catatumbas son laberintos y no sabe uno por donde, o porque parte de la ciudad, vas a salir. Para quitarnos un poco el sabor triste que nos produjo ver tanto hueso humano terminamos el día en Montmartre. llegamos a la basílica du Sacré-Coeur, es preciosa por fuera con sus cúpulas, unas grandes y otras más pequeñas, de color blanco. La basílica estaba abierta, al entrar, me asombró su sencillez. Tiene una campana que pesa 19 toneladas y hay una escalera para llegar a la cúpula, desde ella se ve una magnifica vista de Paris. Los escalones para llegar a la Basílica estaban llenos de jóvenes sentados, había un evento artístico. A partir de ella se despliega una cantidad de callejuelas pintorescas. Hay una plaza (Place du Tertre) es el centro del barrio donde se ubicaban los pintores callejeros, pero ahora, se han colocado cualquier cantidad de restaurantes de comida en carpas. Esto no existía, me refiero a los tarantines y me desilusione. Había muy pocos pintores. Sin embargo, las callejuelas del barrio estaban igual que antes con sus calles de piedra y sus casas particulares y pintorescas, con cafés y restaurantes pequeños muy agradables. Comimos en uno de ellos un poco caro para nuestro bolsillo, pero valía la pena. Caminamos hacia el Moulin Rouge y al Chapelle Boulevar. De allí al Barrio Latino a pasear. Luego a dormir. En la mañana visitamos el barrio del Alma y el Puente del Alma construido en los tiempos de Napoleón, es un barrio bien elegante. En el puente tuvo el accidente Diana de Gales. Cerca hay un mercado muy popular para los parisinos. Allí nos paramos a disfrutar de quesos y frutas. Las anteriores visitas, fueron más intensas en cuanto a la vida nocturna, mi prima Olga y el querido Federico se encargaron que fuera así. Vivían cerca del Quartier (Barrio) Latino, con sus calles angostas y muy cerca de la Sorbona, fue allí, donde en 1968 se produjo la revuelta de los estudiantes. Con ellos, salíamos con la idea de conocer el Paris en la nuit (noche). Salíamos a cenar y ver la variedad del Moulin Rouge o cualquier otra variedad, con ellos sentimos la esencia de la ciudad. Me acordé de las pinturas del gran artista neo impresionista francés Henri de Toulouse-Lautrec, pintor y cartelista, que se destacó por la representación de la vida nocturna parisina con sus bailarinas del Can-Can de finales del siglo XIX. Mi prima era fan de Edith Piaf, así que disfrutábamos oír sus canciones como Les feuilles mortes- Las hojas muertas y La vie en rose. Había un lugar, donde una joven interpretaba las canciones de Edith Piaf, el local se llenaba.  Conocimos con ellos sitios agradables para tomar un buen vino, queso y mucha ensalada. La Plaza Pigalle con sus restaurantes y cafés y a la Ribaudiere situado en la Ile Saint-Louis. Fueron noches increíbles. Salíamos de la cueva Ribaudiere cantando por toda la avenida, la verdadera vida bohemia. En Ribaudiere (por lo menos por esos años) podías tomar y comer lo que quisieras por un solo precio, Al día siguiente, casi no podíamos con nuestros cuerpos. Estábamos en Paris y lo disfrutamos. En cada viaje a la ciudad luz visitábamos algún museo, Palacio, exposiciones o parque. Por ejemplo: La Conciergerie- Palacio y prisión. Residencia de los reyes de Francia. Hugo Capeto, la convierte en sede del poder real. En el s. XIV, Felipe IV el Hermoso la convierte en sede del parlamento. A finales del S. XIV, Carlos V la convierte en prisión. Más tarde, el Tribunal revolucionario hará del palacio su sede y refuerza su uso como prisión. En 1914 es declarado monumento histórico. Hay figuras de cera que representan la vida de María Antonieta y sus hijos antes de ser ejecutados. En el Museo de la Moda (Le Musee Galliere) están presentes los grandes de la moda parisina. Es espectacular, hecho para aquellos que son diseñadores y expertos en la “haute costuré”.  No podíamos dejar de pasear por el Bulevar de Saint Germain-des-Prés, en el Café de Flore donde Jean-Paul Sartre debatía su Teoría Existencialista “El ser y la nada”. En esa zona hay una gran diversidad de galerías de arte, librerías y cafés. El Petit Palais bello con su cúpula y sus cuatro ángeles dorados en las esquinas, hacen exposiciones constantemente, vimos varias, esta vez estaba la exposición permanente Niveaux. Con pinturas de diferentes siglos. Desde el siglo XVII hasta el postmodernismo. Fuera de Paris no se debe dejar de visitar Versalles (Versailles) con su Le Petit Trianon; la Maison de la Reine. Fontainebleau que son sitios emblemáticos de Francia.  Notre-Dame du Paris merece un aparte. Se puede decir que la isla de la Ciudad (Ile de la Cité), donde se encuentra la Catedral es la célula madre de la que nació la ciudad de París, que fue desarrollándose en círculos concéntricos, alrededor de ese punto fijo. Maurice de Sully su arquitecto deseó que París se beneficiara de los últimos adelantos de la arquitectura, que permitían la entrada de luz en los edificios. Su construcción comienza en el siglo XI, con el gótico, cuando el hombre comienza a levantar su vista hacia un nuevo espacio, el cielo; sus primeras y alargadas agujas. En el siglo XII se levantan las bóvedas y columnas nervadas y ojivas de las catedrales como Chartres, Reims y Colonia, Burgos en España. Elevadas hacia lo alto, imponentes. La arquitectura ojival se lo permitió, se podían abrir anchas y altas ventanas. Avanzando hacia el coro de la catedral, por la nave lateral derecha, cerca de la puerta, hay una gran cruz de bronce, regalo del Emperador Napoleón III a la catedral. Llegamos al crucero y miramos los dos rosetones principales. El rosetón del norte está dedicado al Antiguo testamento y el rosetón sur a los Evangelistas de espalda a los Profetas, para indicar la unidad del Antiguo y Nuevo Testamento. Los rosetones representan los únicos vitrales antiguos conservadas en Notre-Dama ya que los de la nave central fueron suprimidos en el siglo XVIII con el fin de aumentar la luminosidad. No sé si se perdieron con el incendió. A la derecha, un pasillo nos lleva al Tesoro de la catedral, la han saqueado mucho desde 1831, así que contiene menos objetos antiguos de lo que se pudiera pensar. Se encuentra sin embargo recuerdos de Saint Louis, bellos crucifijos de marfil, antiguos libros litúrgicos, objetos de orfebrerías y documentos fotográficos sobre la historia de Notre-dame. La más preciada reliquia es la corona de espinas de Jesucristo. Hay indicios históricos, desde el siglo IV que fue adquirida por Saint Louis que la trajo a Francia el 18 de agosto de 1239. Pero no fue sino hasta 1801 cuando fue traída a Notre-Dame. El museo posee una gran riqueza de documentos de la época clásica: cuadros, acuarelas y grabados. Todos los pórticos de la Catedral narran escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, desde la creación de Adán y Eva. El lazo entre el Antiguo y el Nuevo testamento lo constituyen las figuras de los padres de María, Joaquín y Ana, cuya historia, así como la del matrimonio de María con José se plasman allí. Por fuera la Catedral es hermosa, su fachada tiene representada gran parte de la historia cristiana, que contrasta con las siniestras Gárgolas con alas, estos monstruos parecen vigilar desde las alturas de la catedral a la ciudad. Y cómo no ir a Disneyland Paris. Bien temprano tomamos el tren a Disneyland que está a 32 kilómetros de Paris y ocupa un área de 2000 hectáreas. Disneyland es un parque temático, un pueblo en medio de bosques, bares, tiendas y hoteles. El sitio es un mundo de cuentos y fantasías para volver a la niñez. Está dividido en áreas de cinco países y en todos existen atracciones, espectáculos, tiendas y restaurantes y una gran cantidad de diversión muy bien planificadas, para que el visitante que va por un día le dé tiempo de visitarlo todo.  Dejamos París encantados de haber tenido la oportunidad de conocerla mejor. Tanto es así que personas que tienen años viviendo en la ciudad y hasta los mismos parisinos nos comentaban, cuando conversábamos de algún lugar, mercado o rincón, -Bueno ustedes conocen más que nosotros-. Y es que eso pasa. Uno como viajero tiene la curiosidad de llegar a los rincones más ocultos de las ciudades, el que vive en ella lo deja para después. Sin embargo, sé que todavía hay sitios por visitar. A Paris le sobra animación, cultural, romanticismo, elegancia, belleza y esnobismo.   47.- CALAIS Tomamos el Hoovercraft en Dover, Inglaterra, atravesamos el Canal de la Mancha y llegamos a Calais a la 10:00am. El viaje en Hoovercraft es tranquilo y rápido. Calais es un pueblo bonito y con mucho movimiento, como es puerto llegan barcos con cargamentos de todas partes. No nos detuvimos mucho en ella, tomamos la vía a Le Havre. Nuestra meta era conocer el sur de Francia. Pero antes, decidimos ir a Lisieux en la Baja Normandía, pues queríamos llegar al Santuario de Santa Teresa. Llegamos a Lisieux en una hora. Descansamos un rato y nos dispusimos a conocer la ciudad. Situada en una campiña con muchas lomas muy verde, encontramos un entramado de calles angostas y casas de madera muy lindas, acomodaditas y con flores en las ventanas. Notamos que las calles estaban marcadas por una línea azul que conducía a los sitios relacionados con Santa Teresa del Niño Jesús. Buscamos la Basílica de Santa Teresa, un edificio hermoso con un jardín interno con muchísimas flores. La Basílica desde el punto de vista arquitectónico corresponde al siglo XX, iniciada en 1924 y consagrada en 1954, es una imponente construcción de cemento y piedra de inspiración románica y bizantina. Contiene una magnifica cripta decorada con hermosos mosaicos azules que muestran la vida de la santa, solamente en la cripta pueden estar 4.000 fieles. El campanario es de 1960 y tiene 51 campanas. Recordemos que Lisieux es el segundo lugar de peregrinación de Francia después de Lourdes. Caminamos una calle empinada y llegamos a Carmel o Convento de las carmelitas fundado en 1830 y donde se encuentra la tumba de la Santa y un museo dedicado a la orden carmelita. Es un centro votivo, de recogimiento y oración. Otra catedral es la de San Pierre, los locales la consideran un verdadero milagro, la Catedral de St-Pierre, estilo gótico, situada en suelo normando y en pleno casco histórico sobrevivió a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Todo quedo destruido menos la catedral que sufrió daños menores. Atravesamos el Boulevard Jeanne D`Arco y encontramos la casa donde vivió su infancia la santa, conocida con el nombre de Les Buissonnets. Una casa sencilla pero llena de paz y recogimiento.             Salimos de Lisieux y por la carretera secundaria encontramos granjas y pequeñas aldeas, está es una zona eminentemente agrícola y pastoril que ha conservado antiguas tradiciones y paisajes intactos a los de hace un siglo. Al suroeste en el suave Valle de la Viette, esta Camembert, ni soñábamos con encontrar el sitio donde fabrican el famoso queso que lleva su nombre. Fue una casualidad que llegáramos allí. Hay un centro de producción del queso. Por supuesto nos paramos a conocer el lugar y a comer queso con pan y sidra, la tentación era enorme. Y el queso delicioso. Nos enteramos que hay una ruta de producción de queso Camembert. Seguir la ruta es maravilloso porque no solo es la producción de queso, sino que el paisaje es hermoso, con sus casitas y sus prados, dignos de ser pintada por un pintor paisajista.       Nos comentaron, que también hay la ruta de la sidra a base de manzana, por la ruta C2 Camembert. El plato típico de la región es el pollo con manzanas asadas. Solo usan los muslos del pollo y lo sirven con una salsa a base de manzanas y de postre crepes con salsa dulce de manzanas. En esa campiña hay miles de árboles de manzanas, se dan en cantidad y todo lo preparan a base de manzanas. Tras un largo día buscamos un hotel donde pasar la noche y encontramos el Hotel Saint Louis, en pleno centro de Livarot un pequeño poblado lleno de encanto. 49.- LE HAVRE Tomamos la ruta a Le Havre, una ciudad esencialmente “Art Nouveau” moderna, nada que ver con otras ciudades de Francia. Fascina por su extraña combinación ya que reúne los atractivos de una ciudad dinámica, activa con una arquitectura clásica abierta a lo moderno y postmoderno, con rincones de épocas pasadas. Se levantó de las cenizas, después de los bombardeos, como otras ciudades europeas, pero de la mano de grandes arquitectos como Niemeyer, Reichen and Robert y Jean Nouvel (ganador de premio Pritzker 2008 de arquitectura más importante del mundo). Entre muchos arquitectos que se instalaron allí, resalta el arquitecto belga August Perret que construyó hermosas viviendas y espacios públicos de líneas depuradas y con aprovechamientos del espacio. Muchos son los arquitectos que van a la ciudad a ver su obra. El plan de reconstrucción de la ciudad es un ejemplo excepcional, por la aplicación de desarrollos urbanísticos pioneros en arquitectura y tecnología. El resultado fue extraordinario y transformaron a Le Havre en una ciudad verdaderamente artística. Situada al noroeste de Francia, en la región de Normandía, en el departamento del Sena Marítimo. Ubicada a orilla derecha del río y a orillas del Canal de la Mancha, tiene un atractivo especial para los artistas, desde épocas pasadas, cada año llegan de todas partes del mundo miles a buscar inspiración para sus cuadros. Aquí Monet pinto en 1873 su famoso cuadro “Impresión, Sol naciente” que le dio nombre al movimiento impresionista. La iglesia de Saint-Joseph con sus más de cien metros de altura es extraordinaria, el arquitecto logró un efecto fantástico de luz al colocar trece mil paneles de cristal tintados en lo alto de una especie de cono altísimo. Estos paneles crean una atmósfera cromática al pasar por ellos los diferentes tipos de luces que se proyectan en ellos a lo largo del día o de las estaciones del año. Otro edificio que llama la atención por su modernismo es precisamente el Museo de Arte moderno de André Malraux situado junto al mar, tienes grandes ventanas que dejan la luz penetrar matizada por las persianas que producen una experiencia sensorial irreal. Este museo cuenta con más de 224 bocetos y pinturas de Eugene Bondin, Camile Pizarro, Edgar Degas, Pierre Auguste Renoir, E. Monet, Claude Monet entre otros. Le Havre es una ciudad que da mucho desde el punto de vista cultural. Alguien nos dijo que camináramos por el Barrio de Saint Adresse lugar favorito de Monet. El se sentaba horas en un café para hacer sus bocetos. De manera que Le Havre nos sorprendió.   50.- CAEN Es una ciudad del oeste de Francia situada en la región de Normandía. Caen ha sido sitio de muchos ataques, guerras, ocupaciones y destrucción. Todo eso comienza desde su propio nacimiento como ciudad, después de la invasión vikinga en 1020 cuando se formó un burgo con varias iglesias y un mercado, en plena edad media siglo XI, nace Guillermo el Conquistador, quién hereda de su padre Roberto el Magnífico el título de Duque de Normandía con tan solo ocho años. Para el 1204 el ducado es conquistado por el reino de Francia. En el renacimiento los ingleses toman la ciudad. Durante mucho tiempo paso de una guerra a otra con periodos de paz intermedios. En 1944, Normandía sufre un terrible bombardeo que destruyó el 70% de la ciudad. Después de la Segunda Guerra Mundial se reconstruye la ciudad. Hoy cuenta con grandes avenidas rectilíneas bordeadas por edificios de cinco plantas construidos con piedras de Caen. El más bonito de los edificios es la Abadía de los hombres, actualmente Ayuntamiento, y la iglesia de San Esteban (Saint-Etienne) donde reposan los restos de Guillermo el Conquistador, Duque de Normandía. La Abadía posee una importante colección de pinturas del siglo XVII, XVIII y XIX entre otros muchos tesoros. El Castillo de Caen lo vimos por fuera, es una fortaleza enorme que hoy es un museo. Excavaciones arqueológicas han encontrado pasadizos y casas de la edad media debajo del castillo. Caminamos un poco por las callecitas plena de bares, tiendas y restaurantes-creperías para todos los gustos y bolsillos. Como ya se nos había pasado la hora de comer nos metimos en uno de ellos a disfrutar el plato típico de Normandía: pollo en salsa de manzana, sidra y queso. Vale la pena llegarse hasta Caen.    51- LE MANS Quién no ha oído hablar de Le Mans y su famoso circuito de carreras, uno de los más famosos del mundo y mundialmente conocida por las 24 horas de Le Mans. La carrera de automovilismo de resistencia más prestigiosa del planeta, además de ser uno de los eventos deportivos más célebres de Francia. Ese evento se disputa en el Circuito de la Sarthe y forma parte del Campeonato Mundial de Automovilismo. Sentados en las gradas viendo una práctica de un competidor ¿Cómo no acordarnos de la película “Las 24 horas de Le Mans”? Película de acción del año 1971. Protagonizada por el consagrado actor Steve McQueen, inspirada por la mítica carrera de resistencia y dirigida por Lee H. Katzin. Donde el director toma mucho de lo que sucede en la vida real con los competidores desde sus emociones, sus relaciones con las esposas, novias, familiares, mecánicos y público y cómo estos influyen en el éxito o fracaso de los competidores. Pero, Le Mans no solo es el circuito, es arte e historia. Posee unos hermosos barrios históricos medievales, la Muralla Romana obra del siglo III y IV. Cuenta con centenares de construcciones medievales y varios de sus edificios nos muestran una mezcla de estilos románicos y góticos. Paseamos la ciudad y entramos un acogedor restaurant típico, comimos carne de cerdo con papas, una copa de vino tinto de la región y de postre crep. ¡Qué tal!        
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