II
CONTINENTE
ÁFRICANO
III
EGIPTO
5. El CAIRO
La primera impresión de El Cairo es que estamos en una ciudad occidental y moderna. El histórico rio Nilo se encuentra bordeado por rascacielos y altas filas de palmeras. Atravesamos un laberinto de calles, autopistas, puentes y pasos elevados que se extienden sobre la ciudad.
El guía que nos recibió era un hombre joven y simpático que no dejó de hablar todo el camino. El tráfico en el Cairo es infernal, demasiados carros y demasiados peatones dueños de las avenidas. Obligadamente, el chofer debía permanecer parado más de diez minutos antes de adelantar un poco. La cola de carros no se movía, la gente gritando y atravesando las avenidas con la luz en verde y los taxistas tocando la bocina sin parar. Llegamos al Hotel Semíramis Intercontinental es una red de hoteles de la misma línea del que llegamos en Amán, resultó muy elegante, decorado al estilo egipcio, con sillones dorados cuyos brazos terminaban con una cabeza en forma de león, forrados en azul eléctrico, grandes espejos de marcos dorados y figuras egipcias en relieve cubrían las paredes, desde el hall de la entrada hasta los ascensores, los pisos de mármol estaban cubierto de grandes y gruesas alfombras de colores fuertes.
Al entrar, me acorde que el nombre del hotel me traía a la memoria el nombre de la novela de Michael Ondaatje “El Paciente Inglés”. El autor, sus experiencias en el desierto y la locura de amor que sintió por esa mujer enigmática llamada Katharine. Cuando Katharine estaba en El Cairo se alojaba en un hotel con ese nombre ¿Sería el mismo? Seguramente se alojaba con su amante en una de sus habitaciones.
El Cairo es una gran ciudad de interesantes contrastes. El guía nos dijo que tiene quince o dieciocho millones de habitantes. En ella se entrelazan la antigüedad y la era moderna, oriente y occidente, el islam y el cristianismo.
En 1340, habían pasado por ella tropas árabes, fatimitas islámicas, los cruzados. El ejército sunita que expulso a los cruzados y a los mamelucos que ocuparon la ciudad, que para esos años era la ciudad más grande de África, Europa y Asia Menor. El Cairo fue el centro del comercio de especias con Europa, hasta que, a fines del siglo XV, el sr. Vasco da Gama, en su viaje a la India, rompió el monopolio de las especias y el Cairo se quedó sin su base económica más importante.
Las tropas de Napoleón que ocuparon Egipto salieron de la ciudad en 1801, y los turcos instalaron a Muhammad Alí como pachá. El último de su dinastía fue el rey Farouk I, que abdicó en 1952. Pero la esencia histórica antigua de la ciudad es lo que atrae desde siglos y lo que constituye hoy en día la antigua ciudad de El Cairo, que contiene más de cuatrocientos edificios antiguos en los callejones de El Cairo islámico. No es una zona para turistas, uno tiene que decirle al guía que lo pasee por esos barrios, porque no solo cargan con la evidencia del tiempo de los faraones y del islam, sino que los estilos arquitectónicos de los romanos, griegos y cristianos también han sido preservados.
Desde el hotel se podía ver parte de las pirámides, yo pensaba, allí está el desierto con sus leyendas y los rumores de historia.
En la mañana visitamos la zona de Midan et-Tahrir, donde se encuentra el Museo de Arte Faraónico o Museo Nacional Egipcio, el cual guarda celosamente los tesoros de Tut-Ank-Amón y del Egipto Antiguo obtenidos de la excavaciones. Estar en el museo es una experiencia formidable. Desde la época en que comencé a estudiar la Historia Universal y a leer sobre las pirámides y la historia de Egipto mi curiosidad no tenía paralelo con nada. Había tenido la oportunidad de ver el sarcófago del rey Tut en Chicago, en una exposición itinerante, realizada hace unos años por varias de las ciudades de los Estados Unidos, para mostrar el arte egipcio. Pero verlo en su casa, en su tierra era otra cosa.
El museo por fuera es sencillo, pintado de rosado no tiene una entrada monumental, pero si significativa, guarda la arquitectura de comienzos del siglo XX, cuando fue construido. Al llegar encuentras escaleras de mármol que te llevan a las distintas galerías y salones. En la planta baja te encuentras con estatuas, cuerpos, objetos y cabezas de las distintas Dinastías que gobernaron a Egipto desde 3200 a.C. Es imposible detenerse en todas, son demasiadas, pero sí en aquellas a la que la historia hace especial referencia. En la planta baja, salón 3 está la cabeza de Nefertiti, realizada en cuarcita marrón. Su nombre significa “lo hermoso está aquí” fue la esposa principal de Akhenaten. Hay que notar que esta cabeza no es la que todos conocen por las postales o en los libros de historia. La cabeza conocida de Nefertiti con su corona azul está en el Museo de Berlín-Alemania. La hermosa cabeza de la reina que está en este museo se encuentra inacabada. Una corona de oro pudo haber sido colocada en la parte superior de la cabeza tiempo después de su muerte. Esta cabeza inacabada es particularmente elegante, representa a una mujer de gran espíritu con sus cejas alargadas hacia los temporales, la mitad de los ojos cerrados y su boca bien delineada y de labios gruesos. En verdad era una mujer bella. También en esta sala se encuentran tropas de arponeros egipcios, arqueros formando filas para proteger al faraón. Este ejército me trajo a la memoria otro que no conozco, pero sé que existe, el ejército de Xi’an. El del primer emperador de China que hizo que su mausoleo fuera resguardado por guerreros de terracota de tamaño natural.
En la planta alta, salón 3 se encuentra la máscara de oro de Tutankamón.
Esta magnífica máscara funeraria fue realizada directamente sobre la cara y hombros de la momia descansando en el cofre más interno. Es de tamaño natural, está hecha de oro solido pegado y pesa once kilogramos, está incrustada con piedras semipreciosas, lapis-lazuli, turquesa y cristal de colores. La cara del faraón está enmarcada por el tocado nemes. Los ojos están incrustados con obsidiana y cuarzo, las cejas incrustadas con lapis-lazuli. El faraón está usando una barba falsa curvada y un largo usekh, collar incrustado con estas mismas piedras. Su propósito era permitir a Tut un paso seguro al reino de Osiris. El rey Tut perteneció a la Décima Octava Dinastía, 1334-1325 a.C.
En el Museo de El Cairo hay diferentes estatuas de Tutankamón en diferentes edades. También se encuentran infinidad de objetos y muebles que estaban en su tumba, todos de oro. Otra estatua que me llamo la atención es la de El dios Anubis. Es una estatua de madera encontrada en la entrada del cuarto del tesoro en la tumba de Tutankamón, representa al dios chacal n***o, vigilante del compartimiento funerario. Es bellísima y muy elegante, erguida y atenta, da la sensación de que en verdad vigila y parece amenazadora. Sentí un profundo d***o de permanecer en ese sitio observando todos esos objetos y estatuas que representan la historia de la humanidad.
Luego realizamos la excursión a la Explanada de Giza, para admirar uno de los grandes misterios de la humanidad, la pirámide de Keops –una de las Siete Maravillas del mundo antiguo y del presente– y que por años no ha sido destronada por ser una de las grandes obras de la humanidad. La segunda en tamaño la de Micerinos la más pequeña, así como la famosa Esfinge, con rostro humano y cuerpo de león, ubicada a 350 metros al sur de la gran pirámide son obras impactantes. En el trayecto, me asombró estar en un hotel solo a escasos minutos de las pirámides. La pirámide de Giza se encuentra a unos 10 km de El Cairo.
Cuando las vi, pensé, con razón siglos tras siglos, miles de personas hacen cola para ver este culto a la muerte, y que ese culto produjo las más grandes estructuras que el mundo haya podido tener. Una montaña que la fe de los hombres puso en el desierto. Los súbditos de Keops erigieron una pila de 2,4 millones de bloques de piedra, con un promedio de 2,5 toneladas cada una, con el convencimiento de que esto daría a su rey-dios inmortalidad y que ellos lo seguirían después. Además de expresar su temor a lo desconocido, su angustia espiritual, también expresaban su ambición y su afirmación de poder. Los picos de las pirámides se dirigían hasta el azul del cielo del desierto, recubiertos de oro que reflejaban el sol. Y es un hecho que va más allá de nuestra imaginación que ni el hombre ni la naturaleza han podido destruirlas.
Por miles de años, los sabios han intentado descubrir el secreto de estos edificios, y en la actualidad no han podido. Hoy en día, gracias a la tecnología de escaneo con cámaras de tres dimensiones podemos entender algunos de sus secretos a través de la realidad virtual. Un investigador Michael Scott en su programa “Ciudades Invisibles” nos da un paseo al centro de las pirámides, ¿Cómo se llega a la tumba de los faraones y sus pasadizos secretos? La holografía, es una fotografía sin lente en donde el campo de onda esparcido por un objeto se recoge en una placa, cuando el registro fotográfico –el holograma- se coloca en un haz de luz como el láser se regenera la onda y aparece el patrón original en una imagen tridimensional.
Seguidamente nos propusimos entrar a la tumba, en cuclillas por los estrechos y sofocantes pasillos, para ver una bóveda vacía, poco interesante, lo que la hace impactante es su ubicación y longitud de 100 m de largo, 5,2 m de ancho y 5,8 m de altura. Las paredes y techo son de granito pulido, no hay pinturas ni inscripciones nada. En la parte occidental se encuentra un sarcófago d*********o y sin nada de adornos. Aquí se enterró a Keops, el faraón de la IV dinastía, hace 4.500 años.
En la parte oriental de la pirámide se encuentra la cabeza de la esfinge, vigilando la entrada a las pirámides.
Las construcciones modernas, como hoteles se han expandido en la ciudad, y ha colocado el desierto muy cerca de la urbe. Sin embargo, detrás de las pirámides hay un vacío sin forma, un enorme océano de arena y rocas, es el Sahara. Con sus dunas de arena. El desierto está siempre entre los egipcios con sus matices de amarillos iridiscentes.
Estábamos saliendo de la pirámide y un beduino se nos acerca con dos camellos, estos animales del desierto son impresionantes, con sus caras alargadas, su tamaño y su joroba descomunal me intimidaron. Nos montamos cada uno en el suyo y dimos una vuelta alrededor de la pirámide. La experiencia nos dejó encantados, observamos que la relación del beduino con el camello es íntima, se llevan como un perro y su amo. Los camellos suelen ser obedientes y tranquilos nos comentó el egipcio.
En la tarde tomamos vuelo con destino a Aswan, la capital Nubia. Luego nos trasladaron a una nave fluvial (falúa) muy bien equipada, el Florence. Almorzamos y nos llevaron a otra falúa, barca de modelo antiguo para remontar río arriba hasta la isla Elefantina, pasamos por el Mausoleo del Agha Khan, el Jardín Botánico y la casa de la autora de cientos de novelas de misterios, una de ellas “Muerte en el Nilo”. Según el guía Agata Christie pasaba la mayor parte del año en esa mansión.
Remontamos el Nilo en la nave Florence, muy bella y decorada con motivos del país. El Nilo serpenteaba tortuoso en medio del desierto, dibujando una faja verde, donde la vegetación y los cultivos crecen lujuriantes. La luna estaba esplendorosa e iluminaba las diferentes aldeas beduinas que se observan a su paso en la noche. El territorio que se extiende desde Luxor hasta Asuán es conocido como el alto valle del Nilo. Me sentía feliz de estar navegando el segundo rio más largo del mundo. El Nilo es atrayente, exuberante, bello. El río fluye hacia el Norte desde el lago Victoria en Kenya, cruza el desierto del Sahara, y desemboca en el mar Mediterráneo. Recorre Etiopía, Sudán y Egipto. Cuando desembarcamos vimos que el desierto lindaba con el rio y estaban niños saltando, jugando con los camellos. Que con la cabeza vuelta hacia nosotros tendían inmóviles el hocico. Los guías nos esperaban ansiosos, vestían su ropa ligera de algodón, las túnicas que permiten la circulación del aire. Siempre me pregunté porque vestían así. Aquí en Egipto, sin que nadie me lo explicara me di cuenta que es para soportar el extremo calor del desierto 40 a 45 grado centígrados con un sol vertical. Esas ropas no solo los protegen del sol y la arena, sino que son frescas. Las mujeres usan el color rojo en la frente que las identifican como casadas y el azul es para las vírgenes. En verdad, observe más mujeres de rojo que de azul, debe ser porque se casan muy jóvenes. Todas las mujeres cubren su cabeza y cuerpo con un pañuelo n***o llamado kinaa. Las chicas lo decoran con monedas de oro y plata guindadas. Los hombres debajo de la túnica, llevan pantalones tradicionales del mismo material de la túnica abrochados a la cintura con un cordón de lana. Los que quieren llevan turbante. Algunas mujeres llevan el burkha n***o que es como una máscara y ven a través de una rejilla. Por cierto, que conversando con unas chicas le pregunté porque se visten así y me dijeron que en Egipto no es obligatorio, que depende de la religión a que pertenezcan. Y que ellas lo llevaban para protegerse del sol. En ese momento les dije: - yo quiero uno-, porque el sol me quemaba. En una ocasión paseando por el Cairo entre a una tienda de ropa femenina y varias mujeres se estaban probando vestidos y salían a mostrarse a las amigas, observe que las egipcias son de un blanco nacarado bellísimo, con una piel espectacular sin una mancha, en verdad las egipcias son muy bonitas y su secreto es que no se permiten exponerse al sol.
Bueno, volviendo a nuestro viaje en barco, al bajarnos visitamos varios sitios turísticos: la Gran represa de Aswan (Asuán), la Gran Cantera de granito y el Templo de Edfu que fue construido durante el reinado de Tolomeo III. De este templo se conoce casi toda su historia gracias a las inscripciones que hay en sus columnas. Es un templo grandioso, a la entrada antes de las primera hilera de columnas nos reciben dos estatuas de granito n***o en verdad fantásticas que representan al dios Horus. La fachada son dos macizas torres que flanquean la puerta de entrada. Llegamos a la sala principal, con dieciocho columnas con muchos textos jeroglíficos. Estar entre esas inmensas columnas, tanto de ancho como de alto uno se pregunta y cómo las construyeron es algo que nos deja sin palabras. Los capiteles son distintos los unos de los otros, pero cada uno tiene su exacto correspondiente en la columna del lado opuesto.
De allí nos dirigimos a Kom Ombo, situado en una colina a pique sobre el Nilo y tiene reminiscencias helénicas. Es un doble templo dedicado a dos divinidades: Sobek, con cabeza de cocodrilo, dios de la fertilidad y creador del mundo y Horus, con cabeza de gavilán, dios solar y guerrero. Entre sus columnas hay vestíbulos transversales. Todos con inscripciones y grabados con escenas de la vida de los faraones y su relación con los dioses.
Seguimos a Luxor donde se visita el Templo de Horus, sus dimensiones son colosales, midiendo 137 metros de largo por 79 de ancho.
Seguimos navegando y desembarcamos para visitar a la Necrópolis de Tebas, para conocer el Valle de los Reyes con 450 tumbas. Fue una experiencia formidable visitar este sitio sagrado. Entre las tumbas que visitamos está la de Akhenaton; Ramses IX; Ramses II; Ramses IV, los hijos de Ramses II y Ranses I; la de Armenmeses y por supuesto la de Tutankamón. Todas tienen una entrada de hormigón con bajadas que te llevan a la profundidades las tumbas, casi todas tienen figuras pintadas en las paredes relacionadas con la vida del faraón e inscripciones egipcias. Unas están muy bien conservadas. En el Valle de las Reinas, se encuentra la tumba de Nefertari y el Templo de la Reina-faraona Hatchepsut. Describirlo no se puede, hay que verlo o buscar un libro versado sobre la construcción de las tumbas. La tumba del Rey Ramsés II. Victorioso conquistador, gran rey de la paz y constructor de edificios monumentales en la época faraónica es una de las que más llama la atención.
Al lado de Tebas, sobre la orilla derecha del Nilo, los faraones construyeron los más espléndidos templos, entre los cuales destaca el de Karnak, imponente en su exterior y que fue construido durante el reinado de Ramsés II. Tiene dimensiones considerables. Pero la parte maravillosa del templo de Karnak es la gran sala Hipóstila, que precede al santuario, esa sala, de 103 metros de ancho y 52 de profundidad, está sostenido por 134 columnas adornadas en relieve con figuras egipcias y dispuestas en 16 filas. Esas columnas dan la impresión de ser un denso bosque de columnas de extraordinaria grandiosidad. Luxor, ocupa el sector meridional de la antigua Tebas, en él se encuentra el templo de Amenofis III (siglo XIV a.C) y el Obelisco.
Otra maravilla, Abu Simbel lo primero que ves son cuatro estatuas colosales de 20 m de altura. Que se encuentran en una profunda hondonada excavada en la montaña. Son cuatro figuras en sus tronos, cada una representando a Ramsés II. El rey-dios. Entre sus piernas hay figuras más pequeñas que representa a su madre, su esposa Nefertari y algunos de sus numerosos hijos. Todo el templo posee relieves que presentan a Ramsés en distintas épocas de su vida. Se experimenta una sensación de pequeñez ante tanta grandeza del palacio.
Visitamos otros sitios históricos y a una comunidad de beduinos católicos coptos muy amigables, pero no nos podíamos comunicar con ellos sino solo a través del guía, vendían papiros y esencias. El traslado a esa comunidad la hicimos montados en camellos, la experiencia fue fantástica.
Regresamos al Cairo por avión bien temprano, teníamos el día libre, nos dispusimos a caminar por la ciudad, conocer las calles y su vida cotidiana. Ir a los mercados especialmente el Khan El Khalili, el más antiguo y pintoresco de la ciudad. Visitamos la mezquita de Mohamed Ali, había muchísima gente, allí nos separaban las mujeres de los hombres. No es un sitio turístico, pero quisimos entrar. Los hombres llegaban a un lado del monumento y las mujeres a otro. La tumba es de mármol n***o pulido, y un manto muy colorido la cubre. Una amiga de nuestro guía me prestó un velo para poder entrar y todas debíamos quitarnos los zapatos. Las mujeres oraban y se hacían turno para tocar la tumba y restregar su velo en ella. Me miraban con extrañeza y me tocaban, me hablaban, pero no entendía nada de lo que decían. Era la torre de babel. Me limitaba a sonreír y seguir sus canticos.
Fue una experiencia sorprendente. Tengo que decir, que el guía busco la manera de que entráramos para que viera el fervor religioso del islam.
En el antiguo Egipto la religión era politeísta, sus principales dioses eran Rá (dios del sol), Osiris (dios de los muertos) e Isis (diosa de la fertilidad). Los egipcios creían en una vida después de la muerte. “El libro egipcio de los muertos” de Albert Champdor incluye oraciones que utilizaban para proteger el alma de los muertos en su pasaje a la otra vida. La presencia de Anubis, del cual les escribí antes, terrorífico en el silencio y en las tinieblas, único guardián de las salas funerarias, se situaba al este de la cámara funeraria, su misión era de vigilar. Ante Anubis los servidores, asustados, colocaban la cabeza de la vaca celeste, que miraba hacia el oeste del muerto
Actualmente, predomina en Egipto la religión del islam en un 90%, el otro 10% son de ortodoxos coptos, católicos coptos, ortodoxos armenios, católicos caldeos y un grupo pequeño de maronitas y vaháis.
Todavía hoy siguen muchos egipcios usando los símbolos antiguos como Ankh, que es una cruz con la parte de arriba redonda y un escarabajo en el centro que es el símbolo de la vida eterna-la eternidad-, la trascendencia y el infinito.
El Escarabajo también es símbolo de protección contra el mal visible y/o invisible, dando al que lo tiene fuerza y poder. El escarabajo aparece asiduamente en los jeroglíficos, estatuas y esculturas egipcias.
Al día siguiente, el guía nos llevó a una fábrica de papiros, donde conocimos todo el proceso para la fabricación del famoso papel y de cómo lo pintan. En los papiros antiguos y en los dibujos al relieve que aparecen en los templos no se utilizaba la perspectiva y los colores eran planos. Los personajes aparecen de perfil en la mayoría de las pinturas egipcias. Y al igual que hoy decoran objetos, murales de cámaras sepulcrales, templos y palacios con la misma técnica antigua, lo que los hace únicos en su oficio. Hay una gran variedad de papiros a bajo precio y puedes personalizarlo con los nombres de las personas o una dedicatoria en el mismo momento de comprarlos. Seguimos nuestro paseo hasta el Gran Mercado egipcio. Igual a como se ve en las películas, cientos de tiendas con alfombras, artículos de cocina, ánforas, lámparas, frutas, esencias, especies y trajes típicos de hombres y mujeres. Salimos encantados y cargados de pequeños objetos para regalar.
No podíamos abandonar Egipto sin conocer su famosa Biblioteca de Alejandría y admirar el espectáculo de las pirámides de noche. Así que después de cenar fuimos a las pirámides, presentaban un espectáculo hermosísimo iluminando las pirámides con diferentes tipos de luces de colores mientras hablaban los dioses.
LA BIBLIOTECA DE ALEXANDRIA
Al día siguiente alquilamos un carro que nos llevó a Alejandría. Principal puerto y segunda ciudad de Egipto por orden de tamaño. Fundada por Alejandro Magno en el 332 a. C., en el extremo noroeste del delta del río Nilo, tiene importancia estratégica y comercial desde la antigüedad. Durante el siglo II a.C., el Faro de Alejandría, una de las maravillas del mundo antiguo, fue construido por Tolomeo II en la adyacente isla de Faros. El faro ya no existe, y un istmo formado por arena arrastrada hasta el Mediterráneo por el Nilo une la isla de Faros con Alejandría. Con ello, se han formado dos bahías naturales que convierten a Alejandría en uno de los puertos más activos del Mediterráneo.
Es una ciudad moderna y nos quedamos atónitos cuando vimos el gigantesco conjunto que parecía surgir del mar Mediterráneo, la Biblioteca de Alejandría. Tiene una superficie de 36.770 metros cuadrados con una altura de 33 metros. Es un complejo con varias estructuras para diferentes actividades. Entre ellas varias salas de lectura para más de 2.000 lectores que acuden a diario a la biblioteca. Los libros les llegan en forma mecánica a los lectores. En su interior tiene once plantas en cascadas. Cada sección está dividida por departamentos y actividades. El Centro de Conferencias tiene una capacidad para 3.200 personas. Posee tres museos, un planetario, varios laboratorios, instalaciones para personas invidentes o discapacitados y una imprenta, entre muchas más salas que no visitamos. Su arquitectura es hermosa buscando siempre lo que es el arte egipcio. Posee la más alta tecnología en materia de búsqueda de información. La verdad es que la biblioteca es sorprendente, yo que creía encontrar algo más sencillo, me quedé sin habla.
Y es que su historia lo merecía, tras la muerte de Alejandro Magno que conquisto a Egipto, sus generales se dividen sus conquistas. En este contexto surge la idea de fundar la ciudad de Alejandría en su honor, situada al margen izquierdo del delta del rio Nilo. La dinastía de Ptolomeos construye la Biblioteca Real de Alejandría, albergando hasta 900.000 manuscritos. Creo que fue la primera biblioteca en el mundo antiguo. Aprendimos que la conservación de documentos surgió en la antigua Mesopotamia y Asia menor alrededor de 3.000 años antes de Cristo, entonces se escribía en tablas de arcillas y se ordenaban en huecos según la materia.
La Biblioteca de hoy fue un proyecto de largo alcance promovido por Egipto y la UNESCO. Fue inaugurada el 16 de octubre de 2002. La biblioteca actual es una estructura sobre la península y se extiende hasta la isla de Faros y por tierra firme se llega al sur del puerto oriental y está situada en la Corniche de la ciudad a pocos metros de donde se encontraba la antigua.
Al salir de allí buscamos las ruinas de la antigua biblioteca o como le dicen las ruinas de Serapión, en ella se pueden ver las salas de lectura subterráneas que contenían varios pisos. Los manuscritos antiguos se escribían en rollos de papiro y se colocaban en huecos, parece ser que cada sala era para cada tipo de contenido de los papiros y en cada una había infinidad de hoyos donde se colocaban para protegerlos. Me pareció que había algún tipo de clasificación. ¡Espectacular! exclamé incrédula.
Después, dimos una vuelta por la ciudad que me pareció hermosa, posee excelentes restaurantes y hoteles. Nos acercamos a la playa para ver el sitio donde se encontraba el Faro de Alejandría una de las maravillas del mundo antiguo, pero no queda nada. Nos sentamos en el malecón a imaginar la gloria de Alejandro Magno que inspiro esta hermosa ciudad.