XIII
DINAMARCA
THE KINGDOM OF DENMARK
Tras los pasos de Hans Christian Andersen
Para trasladarnos a Dinamarca tomamos la autopista desde Paris, cuando vimos el aviso y entramos en Dinamarca, ya teníamos una idea general del paisaje, hermosas campiñas verdes y muchas flores, después asomaban las casas de leña al propio estilo escandinavo. Era pleno verano. el clima era estupendo. Tomamos la vía a la casa de los amigos que nos habían invitado, ella una típica danesa alta, grande y hermosa con unos ojos azules del color del cielo danés. Él un indio originario de Lagore, de color aceituna y muy simpático. Una pareja maravillosa que se alegraron tanto de vernos que nos abrazaban a cada rato.
Las atenciones que nos prodigaron fueron espléndidas, nos colmaron de regalos, comida y del buen vino danés. Pasamos el día completo con ellos, nos rogaron que nos quedáramos a dormir que habían preparado todo , pero realmente queríamos aprovechar el viaje y conocer mucho en estas vacaciones. La velada con ellos fue muy grata. La comida fue una mezcla de india con platos daneses. Llenaron la mesa de Smorrebrod (bocadillos abiertos) a base de pan de centeno acompañado con fiambre o arenque ahumado, de pollo Tandori, Masda Dosa, arroz, verduras y legumbres. El Masda Dosa es una crepe con patatas, cebolla, curry, cilantro, arroz y lentejas. Nuestro amigo tuvo la delicadeza de no ponerle tanto picante. Y de postre el Risalamande y bollitos de pan con manzana asada y canela en su interior una delicia. Comí tanto que no podía moverme. El pueblo, hermoso con sus casas distanciadas y verdes, colinas entre ellas era bello las niñas jugaron y corrieron por esos campos con sus hijos.
Al anochecer nos despedimos rumbo a Odense.
40.- ODENSE “VIAJAR ES VIVIR”
Esta frase “Viajar es vivir” la dijo H. C. Andersen y no se equivocó. Al llegar nos alojamos en un pequeño hotel cerca del centro de la ciudad llamado Mission Hotellet Ansgar, muy familiar, acogedor y dentro de nuestro presupuesto. Al otro día y después de un suculento desayuno, nos fuimos directo al Museo de Hans Christian Andersen, su casa donde nació. Nos dimos cuenta que Odense es una ciudad pequeña y sin embargo es la tercera ciudad danesa. Cuando la visitamos, hace ya algunos años no era un centro turístico como lo es hoy en día. Me dicen los amigos que ha crecido y que el turismo se ha incrementado mucho y es una buena fuente de ingreso al país. Y esto se lo debe al escritor. Todos los años, miles de personas de todas partes del mundo visitan su casa. Por nuestra parte, mis hijas estaban emocionadas de estar allí, conocían sus cuentos y lo habían leído una y otra vez. La casa en cuestión se encuentra ubicada en la calle Bangs Boder Nº 29, es una casa pintada de amarillo, donde Andersen escribió sus cuentos, poemas, novelas, obras dramáticas, biografías e infinidad de artículos. Pero fueron sus cuentos lo que le hicieron mundialmente famoso. Escribió 156 cuentos que han sido traducidos a 160 idiomas.
H.C. Andersen nació en 1805, la casa es pequeña, minúscula. La casita contiene sus objetos personales y su habitación tiene una cama de caoba con baranda y techo, un pequeño escritorio, una silla. Su familia era muy humilde su mamá era lavandera y su padre zapatero por eso hay algunas hormas de zapato en la casa. La recorrimos completa y las niñas saciaron su curiosidad.
Hoy día hay un museo moderno del escritor, al cual se entra por la parte de atrás de la casa. O se puede entrar por el propio museo y llegar a la casa, tiene una biblioteca donde se encuentran todas sus obras, sobre todo las traducidas en los diferentes idiomas, hay un espacio infantil donde se proyectan en dibujos animados todos sus cuentos y una sala donde se narra la vida del escritor. Cuando visitamos la casa estos espacios estaban en construcción.
Andersen ha debido ser una persona muy sensible y por supuesto con una gran imaginación. Era alto y flaco con una nariz prominente, y una cara bondadosa. La impresión que me dio su casa y sus objetos, me llevo a pensar que llevó una vida muy apacible.
Odense es una ciudad preciosa, no en vano Andersen se inspiró en ella para escribir sus cuentos, parecen salidos de su entorno. Y no al revés. Sus casas son pequeñas y pintadas de diferentes colores con florecillas en las ventanas, sus calles empedradas, hay un hermoso lago con patos nadando. Es hermoso ver a mamá pata seguida por sus hijos.
Salimos de la casa de Andersen y nos dirigimos a la zona de Vestergate, en ese lugar las casas tienen sus banderas colgadas y allí mismo está la pastelería más famosa de Odense la Lagkageherset. Donde gente como yo que le encanta un dulce se da un buen gusto danés.
Seguimos y llegamos al ayuntamiento el Odense Radhus situado frente a una plaza adoquinada muy bonita. Es un edificio estilo neogótico italiano de 1883. Cerca está la catedral de San Canuto (Skt. Knuds Domkinke). San Canuto, fue un Rey Vikingo que murió asesinado en 1086 mientras rezaba junto a su hermano y otros soldados y parece que allí está enterrado. Se construyó en 1247 sobre las ruinas de un templo. Posee un gran órgano y está pintada en su interior de blanco, blanquísimo. Allí se encuentran las tumbas de antiguos reyes daneses.
41.- COPENHAGUE O KOBENHAVN
De entrada, vimos una ciudad muy animada. Los daneses son gente alegre y abierta. Se ríen mucho y desbordan simpatía. Nos alojamos en el Hotel Absalon, un pequeño lugar en el centro de la ciudad, nada fuera de lo común, pero la pasamos rico.
Nuestros amigos nos habían hablado del Tivoli danés, un centro de diversión para niños y adultos, es uno de los más antiguos del mundo, así que nos dirigimos al parque. Yo creo, que sirvió de inspiración para que Walt Disney diseñara su parque Disney. El Tivoli fue construido en 1843 y no ha perdido su esencia. Las niñas felices de entrar al parque de atracciones se reían y cantaban. Es un parque muy grande y ellas se subieron en cuanto aparato había, también presentaban teatro y bailes típicos de cada región de Dinamarca. Había comida para todos los gustos y cualquier cantidad de ventas de dulces y helados. Ambas llegaron a casa cargando con las típicas muñequitas danesas vestidas con trajes tradicionales. Habíamos tomado el hábito de comprarles muñecas de cada país que visitábamos, así que tenían una colección en casa.
Copenhague es una ciudad hermosa, mezcla de arquitectura clásica y futurista, llena de vida, de turistas y de ciclistas que los hay por todas partes. Su población es alegre y como dije arriba sonriente, relajada, muy amable y multirracial, no parecieran haber sufrido tanto como dice su historia. Según nos cuentan, por siglos sufrieron numerosas invasiones, ocupaciones y guerras que se remontan hasta el año 800 d.C, final de la era Vikinga. Surge cuando un pueblo de pescadores en la isla de Selandia en el Báltico se asientan allí. A partir de entonces comienza su historia como país.
Al otro día, comenzamos a caminar la ciudad. Recorrer las calles de Copenhague es todo un privilegio y una sublime experiencia porque se pueden admirar los bellos edificios de arquitectura clásica que conforman el centro de la ciudad. Sus enormes museos donde se exhiben el arte de todos los tiempos, así como trasladarte al más remoto pasado vikingo y conocer los vestigios de esta sociedad. Allí pudimos ver una reliquia arqueológica, un barco vikingo protegido por una caja de vidrio, de verdad me impresionó.
Seguimos y llegamos hasta la calle Stroget, es una larga calle peatonal y comercial, y es una maravilla visual por la belleza de la arquitectura de sus edificios. En ella se entremezclan el pasado con lo moderno. Siempre hay mucha gente comprando ya que posee muchas tiendas, además de restaurantes y galerías, allí se concentran artistas y músicos callejeros. Se disfruta mucho ese ajetreo. Luego nos dirigimos a la Plaza del Ayuntamiento o Radhudspladsen y seguimos hacia la Opera de Copenhague, es una belleza con audaces líneas modernas, se encuentra situada a orillas del canal principal de la ciudad y más adelante está el Museo Nacional de Arquitectura.
Caminamos pasando palacios y plazas reales hasta llegar al muelle donde se encuentra la famosa Sirenita, escultura realizada por Carl Jacobsen en 1913. Tiene el tamaño de una chica normal y está sentada encima de una piedra y apenas se le ven las aletas de pescado. Es una figura estilizada, muy bella. Mucha gente que llega al lugar se decepciona al ver lo pequeña que es. Esperaban ver una escultura más grande. Pero a nosotros nos gustó y la imaginábamos bañada por el mar o nadando sobre las olas.
Entre los palacios que visitamos está el Castillo de Rosenborg (Rosenborg Slot) que nos presentó una guía cronológica en cuadros de los reyes de Dinamarca desde 1448 hasta el presente. Se exhiben también los tesoros de la corona y objetos de la familia real danesa, además de espadas, armas, armaduras, porcelanas, cristales, pinturas, vestimentas, y objetos de la vida cotidiana de la realeza. En su exterior cuenta con un hermoso jardín. Se pueden visitar 24 departamentos entre habitaciones privadas, salones de té, de recibos, comedores y el gran salón del rey. El castillo de Rosenborg es un castillo- palacio que se encuentra situado en pleno centro de la ciudad lo que lo hace de obligada visita. Construido durante el reinado de Chritian IV funcionó como residencia real de 1606 a 1710. Hoy día es un museo. El edificio es hermoso, repleto de ventanas y su estructura es renacentista. Copenhague posee enormes y antiguas iglesias, es dueña de muchos canales y parques inefables. Pero lo que no olvido es esa mirada azul y alegre que poseen los daneses.
XIV
PAISES BAJOS
HOLANDA
42.- AMSTERDAM – Pinturas y Diamantes.
Ámsterdam, la capital de los Países Bajos, es un gran centro industrial e importante puerto comercial. Se encuentra en la unión de los ríos Ij y Amstel, en la provincia de Holanda del Norte, los ríos dan acceso al mar del Norte a través del canal del mismo nombre, y es salida al Rin. A pesar que la sede del gobierno es La Haya, Ámsterdam es el centro cultural de Holanda.
Ámsterdam es una elegante ciudad, sus casas, árboles y puentes tienen un aspecto muy distinguido, pero también puede ser la más calmada y también la más divertida del mundo. Los llamados cafés Marrones, porque sus paredes son oscuras por el humo de los cigarrillos, tienen lustrados tanque de cerveza que se encuentra en permanente uso. En ellos, hay un eterno murmullo de risas de holandeses y turistas siempre sonando.
La innovación, llevó a los holandeses a avanzar hacia el mar, realizar marchas contra los valores, hacer manifestaciones con traseros al aire, hacer una propuesta de darle a cada ciudadano una bicicleta para evitar los atascamientos del tránsito y la polución y hacer de la bohemia un modo de vida, son las marcas de esta metrópolis.
Llegamos a un edificio donde la parte de abajo era un café Marrón y la de arriba un hotel. Al principio nos pareció terrible, pero nos dimos cuenta que tenía sus ventajas: primero la entrada no era la misma del café, segundo que llegábamos solo a dormir y para sorpresa el ruido no alcanzaba a la habitación y tercero, estaba situado frente a uno de los puentes que atravesaban el canal y nos daba acceso a las áreas centrales de la ciudad. La habitación resultó confortable y tenía un balcón con una vista espectacular de los canales.
Ámsterdam es un hervidero de gente por todos lados, recorrimos las calles y callejones hasta llegar a la Kalverstraat calle larga donde puedes encontrar muchas tiendas. Visitamos la casa de Anna Frank, sitio o******o para el turista. Es un edificio de cuatro pisos más el ático donde ella vivió con su familia. Es un apartamento minúsculo, me preguntaba ¿cómo hacían para convivir allí dos familias? Es un sitio de recuerdos tristes pero que Anna manejo con increíble madurez.
Luego buscamos la Plaza Dan, centro neurálgico de la ciudad. Se encuentra uno de todo en ella: artistas callejeros, curiosos, consumidores de todo tipo de drogas y muchos turistas. En verdad que es un hervidero de gente En esa plaza está ubicado el Palacio Real, bellísimo e imponente, la iglesia Nievwe Clerk, el Museo de Cera Madame Tusseand. Nos detuvimos para entrar al museo es realmente bueno, las figuras parecen humanas, describir cada una de ella es imposible. Estaban las figuras en cera de los líderes más prominentes de la actualidad y entre todas resaltaba la figura del Papa Juan Pablo II y las de la realeza holandesa. De allí nos dirigimos de nuevo a la Kalverstraat para comer, como dije antes es la calle más comercial de Amsterdam. Hay muchas tiendas y sitios donde comer. Nos tropezamos con el Museo del sexo, no entramos porque lo dejamos para verlo en la noche, estábamos con las muchachas. Queríamos regresar para ver qué tan impresionante y qué de nuevo había sobre el tema, los amigos nos habían hablado sobre este famoso museo. Posee todo lo relacionado con el sexo desde tiempos remotos y de otras civilizaciones, esto nos demuestra que el sexo ha sido punto de curiosidad y placer desde la prehistoria. Mucho porno y dibujos, cuadros etc. con escenas sexuales, tiras cómicas y videos para todos los gustos, están las famosas muñecas y muñecos de goma tamaño natural etc. La verdad que no me pareció nada extraordinario, salvo la imaginación que tienen algunos para elaborar esas cosas, debe ser porque ya había visto San Pauli en Alemania. Esa noche también vimos las famosas vitrinas holandesas, para los que no lo saben, son mujeres que se ubica en vitrinas de vidrio desnudas para llamar a su clientela.
Otro día nos dedicamos con tranquilidad a pasear plazas, terrazas, parques, canales y callejuelas, fuimos al mercado de las flores que es una explosión de colores, había tulipanes de todos los colores una verdadera recreación para la vista. Luego nos dispusimos a conocer los pueblos de los alrededores como Zaanse Schns pueblo muy turístico y construido para tal fin o al menos me dio esa impresión. Zaanse recrea una aldea rural holandesa de los siglos XVII y XVIII, su atractivo principal son los molinos de viento, situados junto al río. El lugar es extremadamente bonito. Llegamos a una tienda de venta de queso holandés, sus vendedoras vestidas en trajes típicos muy simpáticas hacen atractivo el lugar, por supuesto que compramos los típicos quesos holandeses.
Posteriormente nos dirigimos a Edam, también muy hermoso y limpio. Muy bonito igual que el anterior con sus canales y casas de techos de dos aguas la mayoría de madera y flores en las ventanas En realidad toda Holanda es muy limpia, cuidada y planificada. Edam es un remanso de paz y tranquilidad nada comparado con el bullicio de Zaanse. Nos dedicamos a pasearlo, en él se fabrica el mundialmente conocido queso Edam. Compramos una rueda grande que en un principio imaginé iba a durarnos dos o tres días, pero en el camino lo comimos con pan, mantequilla y leche de la más pura calidad. Que les puedo decir, delicioso. Visitamos otros pueblos, pero todos parecidos y con el mismo encanto. De regreso nos sentamos en una de las tantas terrazas de Kalverstraat a ver pasar a la gente y tomarnos una deliciosa cerveza holandesa mientras las hijas corrían por la plaza tras los artistas callejeros.
Y ¿Qué nos falta? los Museos. Visitamos los museos de la Calle Dam para recrearnos con las pinturas de Rembrandt, famoso por sus claroscuros, el Museo Rijks con obras de Rubens con sus pinturas llenas de vitalidad, triunfantes, sensuales y de ritmo dinámico. En el mismo museo (Rijksmuseum) también había obras de Vermeer de Delft (1632-1675) como La lechera, una de sus obras más realista y más importantes por el tratamiento de la luz. El Museo Van Gogh con la colección de pinturas del artista impresionista del siglo XIX más importante que hemos visto, observe en todos sus cuadros que, con grandes pinceladas, este pintor atormentado, utilizó básicamente colores violentos como el amarillo de su “Florero con 14 girasoles” que pintó cuando vivió en Arles, dos años antes de morir. El Impresionismo, se deriva de una pintura de Monet llamada “Impresión bajo el sol” (1872) obra que representa el juego de la luces y el brillo del sol en el agua.Este museo es uno de los más famosos del mundo. Presenta pinturas no solo de Van Gogh sino de otros artistas holandeses y extranjeros. Visitamos también las fábricas donde cortan los diamantes más famosos del mundo. La calle Dam cuenta con los locales más estridentes, coloridos y locos de Europa.
Madurodan es una ciudad en miniatura que se encuentra en Scheveninge, una de las zonas más conocidas de La Haya. Construida en maqueta y representa a los edificios más famosos de Holanda, idénticos a los originales. Es un lugar increíble, cuando uno entra se siente Gulliver (Los viajes de Gulliver del inglés Jonathan Swift, 1726), ya que las figuritas humanas hechas a escala son muy bien elaboradas, hay niños ancianos, mujeres, hombre y adolescentes caminando, montando en bicicleta por las callecitas, plazas y parques. La ciudad ofrece presentaciones interactivas durante todo el verano. Holanda es un país liberal, atractivo, divertido, alegre, tremendamente extrovertido, pero también sorprendentemente calmado y tradicional. La disfrutamos al máximo.
XV
BELGICA
43.- BRUSELAS.
Entramos a Bruselas desde la autopista Paris-Bruselas, lo primero que se ve es el Atonium, construido para la feria mundial de 1958. Es un átomo inmenso plateado que se ha convertido en el símbolo de Bruselas.
Teníamos solo dos días para conocerla, por lo tanto, nos dirigimos sin más al hotel para descansar un poco y salir inmediatamente a recorrer la ciudad. Nuestro principal objetivo era conocer Brujas.
Bruselas tiene una larga historia vinculada a varias naciones vecinas. Pero comenzó su carrera como gran ciudad europea en la década de 1950. Antes, habían logrado su independencia en 1830, cuando los bruselenses expulsaron a los holandeses y el primer rey de la nueva monarquía fue Leopoldo I de la casa Saxe-Coburg-Gotha. Pero fue reconocida mundialmente en 1950.
No teníamos un itinerario preciso para comenzar a visitarla, así que nos dirigimos a la Grand Place para acercarnos a la Oficina de Turismo, la experiencia nos había enseñado que casi siempre las oficinas de información turística quedan en las plazas principales. Y efectivamente allí estaban como esperándonos, obtuvimos mapas y una agradable bruselense nos dio todo tipo de información.
La Grand Place es quizás una de las más hermosas del mundo y el corazón geográfico e histórico de Bruselas. Es impresionantemente grande, y está rodeada de edificios importantes y arquitectónicamente bellísimos. Según cuentan comenzó siendo un mercado que dio paso al desarrollo comercial de la ciudad. Pasado el tiempo se fueron construyendo a su alrededor las casas de los empresarios ricos y las casas gremiales. Hoy día el Grote Markt destella como oro puro, y las casas gremiales La Maison de Roi y el Ayuntamiento forman un trio del periodo Gótico, Renacimiento y Barroco. El Palacio Real, los museos y los principales hoteles y tiendas se encuentran en la parte alta de la ciudad. En Grand Sablon se encuentra la fachada gótica de la iglesia de Notre Dame du Sablon que parece envuelta en encajes de Bruselas.
Comer y beber cerveza son las pasiones de los belgas que dicen que la mejor comida no se sirve en París sino en Sablon. Por esa razón fuimos un día para almorzar al Sablon, en uno de sus pequeños restaurantes, que al parecer era el preferido de la comunidad porque estaba lleno de locales, por lo que tuvimos que esperar. Nos sentamos, y mientras esperábamos observamos a los comensales, ví a una señora comiendo con tal gusto un plato que le dije a mi esposo yo quiero comer lo que esa señora está comiendo, mi esposo le explicó al mesonero lo que yo quería. Cuando me trajeron el plato, que por cierto era uno de los más caros del menú, me quedé asombrada “eran ancas de rana” nunca las había comido y no las quise comer, cambié de plato con él, al terminar me comentó que era un plato delicioso. Conclusión no pidas algo que tú no sabes que es, y nos echamos a reír.
Luego de ese paseo por el Sablon, fuimos al ver al famoso Manneken Pis, que no es más que la escultura de un niño de más o menos cuatro años haciendo pipi. Es bonito y lo gracioso es que por su pene sale el agua, porque en realidad es una fuente. Está en una esquina entre dos calles.
El último día se lo dedicamos a visitar el museo de Bellas Artes de Bruselas, inaugurado en 1887. El edificio tiene un vestíbulo de 450 metros cuadrados con una galería que rodea el piso superior que alberga las esculturas de Augusto Rodin y Lambeaux. El edificio es hermoso, cuenta a su entrada con una recepción, y una escalinata que conduce a los pisos superiores que resguardan los tesoros artísticos de las escuelas holandesa, flamenca, alemana, francesa, española e italiana. Me quedé impactada al ver el cuadro de La muerte de Marat de Jacques Louis David, impresiona la fuerza de la composición y la expresión de su rostro. Posee este museo una sala de pinturas impresionistas y postimpresionistas de Gauguin y Matisse que son de las más importantes del mundo.
44.- BRUJAS –LA CIUDAD MEDIEVAL
Es una de las ciudades más pequeñas y bellas de Europa. Totalmente medieval, en ella se funden el pasado y el presente. Sus canales en sus aguas reflejan luces plateadas y doradas al mismo tiempo, corren lentamente atravesando la ciudad. Su castillo parece un cuento de hadas. Está ubicado a poca distancia del vibrante centro, una zona donde el tiempo parece suspendido. Tiene una herencia artística increíble.
Brujas es la capital de la provincia de Flandes Occidental. Situada en el extremo noroeste de Bélgica a 90 kilómetros de Bruselas. Es Patrimonio Mundial de la Humanidad.
Me gusta conocer las ciudades con cierta calma y Brujas es una de esas ciudades en que no puedes apresurarte, hay que detenerse y observar los edificios, casas, placitas, rincones y canales para disfrutarla y vivir el ambiente de la ciudad, y sus hermosas vistas.
En el centro histórico se encuentran abadías y casas del siglo XV. Esa arquitectura medieval hace que uno se traslade a esa época y es una sensación fantástica. Caminando llegamos a una zona llamada Jersuzalemkerk su diseño nos recordó a lugares de peregrinación de la Tierra Santa. En esta misma zona está el Centro de Encaje, nos detuvimos viendo las bellezas que se exhiben.
Nos dirigimos al palacio de los Duques de Borgoña, observamos unas vistas preciosas escondidas en medio de las callecitas, llegamos al Arco de la antigua Casa de la Mantequilla, hermoso.
En la Plaza Markt compramos frutas dulcísimas, melocotones inmensos y toda clase de chucherías.
Visitamos la galería de Arte de Brujas, El Museo Groeninge donde pueden ver las obras de Jan Van Eyck entre una infinidad de obras de artistas flamencos antiguos y contemporáneos famosos. La ciudad en general parece salida de un cuadro de algún artista flamenco, está llena de color e historia, tanto es así que los belgas han hecho de ella su capital turística. Miles de miles de personas acuden a ella todos los años a visitarla. En fin, las expectativas que teníamos sobre Brujas fueron satisfechas en su totalidad, puedo asegurarles que es preciosa.
Saliendo de Bélgica pasamos por la Provincia de Waterloo Brabart, en este lugar se realizó la famosa batalla de Waterloo en 1812 entre las fuerzas de Napoleón y las tropas alemanas, holandesas y británicas al mando del Duque de Wellington y el ejército prusiano bajo el mando del General Von Blucher. A mi modo de ver, esta fue la única manera de derrotar a Napoleón, que se unieran los ejércitos de varias naciones. Napoleón era un gran estratega y militar. La batalla fue sangrienta y el ejército francés lucho hasta que ya estaba diezmado por las tropas de cuatro países y el emperador dio la orden de retirada. Fue la gran derrota final de Napoleón. Sin embargo, sigue siendo el gran héroe y estratega militar admirado y querido por los franceses.
En el centro de lo que fue la llanura del Campo de Batalla, hay una colina y en su alto hay un monumento llamado el León de Waterloo. Esta colina tiene forma cónica y es artificial. El sitio conmemora el lugar dónde murió el Príncipe de Orange, arrojado de su caballo por una bala que le pegó en el hombro durante la batalla. Su padre, el rey Guillermo I de Holanda mando a construir el monumento. Pero más que un monumento conmemorativo al príncipe es un símbolo de la Victoria aliada. Para llegar a la cima hay que subir 226 escalones. El león está montado en un pedestal y su figura desafiante pertenece al escudo de armas de la monarquía holandesa. Pesa 28 toneladas y mide 4.45 metros de altura y es de hierro fundido.
XVI
LUXEMBURGO
45.-GRAN DUCADO DE LUXEMBURGO
Es un pequeño país de Europa Central que forma parte de la Unión Europea. Es un estado sin litoral, rodeado por Francia, Alemania y Bélgica. Su gobierno es una Monarquía Parlamentaria Constitucional. Y es un tesoro que pocos visitan.
Es un Estado que ha pasado por muchas manos desde el año 963. Luego de un pequeño periodo de gobierno por parte del Ducado de Borgoña, paso por cinco siglos de poder de la Casa de Luxemburgo. Después a manos de los Habsburgo en 1411, pasó a formar parte de los Países Bajos españoles, después a los Países Bajos del sur, pasaron años hasta que con la Revolución Francesa en 1815 y con el tratado de Paris se transformó en el Gran Ducado de Luxemburgo.
Sentí la ciudad como un lugar abierto, cálido, amable, cargado de historia, cultura, arte y excelente gastronomía. Pero también es nostálgica con un toque de romanticismo. Posee rincones únicos llenos de reminiscencias de épocas pasadas.
Luxemburgo está dividida en dos: la Villa Haute (La ciudad Alta) y la Villa Basse (La ciudad Baja). Tiene dos ríos importantes: Alzette y Petrusse que forman sendos valles. Por tal razón se construyeron una serie de puentes y viaductos altísimos que le dan un toque personal a la ciudad. El otro puente el Adolphe une diferentes barrios y sirve también de mirador para observar la ciudad. Desde arriba Luxemburgo parece una imagen de postal. La ciudad es la cuna de la Unión Europea pues su padre Robert Schuman nació en ella.
Posee un Museo de Arte Moderno cuyo edificio es enorme y su arquitectura es totalmente vanguardista. contrasta un poco con el estilo de la ciudad. Irse a deambular por el casco viejo y recorrer las calles peatonales es una delicia, sus edificios parecen salidos de algún cuento de princesas y príncipes con torreones de colores pastel. El Palacio Ducal es hermoso, su arquitectura tiene una creatividad exquisita. Se imagina uno sin mucho esfuerzo la vida tranquila de sus habitantes.
Me impresionó mucho la construcción de edificaciones entre peñascos gigantes, los llamados Casamatas del Valle de la Pétrusse. El toque bohemio lo pone el Barrio bajo de Grund con un interesante número de restaurantes, bares, cafés. Caminar por las calles junto al rio Algette te sumerge en la historia del país, y al mirar hacia arriba te encuentras con casamatas y con restos de fortificaciones. Es una ciudad que te relaja, se respira tranquilidad y paz.