NARRA MELISA Dicen que el día de la boda es un día inolvidable. Un día que siempre lo vas a recordar con el pasar de los años… para toda la vida y ahora lo estaba experimentando en carne propia. Encontrar el verdadero amor es un lujo que no todas nos damos. A veces creemos elegir bien a nuestra pareja y luego de tanto tiempo te das cuenta que todo perdió su encanto, pero con Noah era todo diferente. Este hombre nunca me dejaba de enamorar. Avancé hacia el altar y tomé la mano de Noah. Estaba bastante guapo con ese traje blanco, su cabello bien peinado y su sonrisa nerviosa. Si, Noah parecía estar nervioso. La ceremonia empezó y yo me sentía en las nubes. —Acepto —respondí. Aún no me la podía creer, pero acá estábamos los dos después de tanto que pasamos. —Acepto —respondió Noah. Noah

