Amelie.
Escribo la última estrofa de una canción propia, la leo y con detenimiento, me gusta bastante, solamente le falta música.
Connor sale de la cocina y me entrega el vaso con agua.
—Aquí tiene, señorita —doy un sorbo al agua.
—Muchas gracias —sonrío y lo dejo encima de la mesa de centro.
—¿Escribías? —asiento con lentitud—. ¿Puedo verla?
—Aún no estoy muy segura de lo que acabo de escribir —balbuceo.
—Sabes que escribes muy buenas letras —su comentario me hace sonreír—. ¿Puedo leer? —hago una mueca—. O mejor la lees tú —en ese momento acepto.
—No tiene melodía todavía —advierto antes de comenzar a leer en voz alta.
"En el silencio de la noche, me encuentro sin razón,
Un corazón herido, lleno de desolación.
Las lágrimas se deslizan, como ríos de dolor,
Y la tristeza me consume, sin encontrar consolación.
Es la tristeza que me abraza, me envuelve en su sombra,
Los sueños se desvanecen, la soledad me roba.
Pero sé que algún día, el sol brillará de nuevo,
Y encontraré la paz, en mi corazón exento de penas.
Las risas se desvanecen, en el eco del pasado,
Un corazón destrozado, por amores malogrados.
Las promesas se desvanecen, como hojas en el viento,
Y la melancolía me envuelve, sin encontrar alivio en el intento.
Es la tristeza que me abraza, me envuelve en su sombra,
Los sueños se desvanecen, la soledad me roba.
Pero sé que algún día, el sol brillará de nuevo,
Y encontraré la paz, en mi corazón exento de penas.
Aunque la tristeza me embargue, sigo adelante,
Aprendiendo a sanar las heridas, paso a paso constante.
La vida es un camino lleno de altibajos y lecciones,
Y en la tristeza encuentro fuerza para nuevas emociones."
—Y se repite el coro —menciono en un hilo de voz y él comienza a aplaudir con fuerza.
—Me gusta, me gusta mucho, Amy —le sonrío—. Pero tú escribes lo que sientes o te pasa en canciones —en ese momento bajo mi mirada—. ¿Te sucedió algo malo?
—Solamente me surgió la inspiración para esto —cierro mi libreta.
—Una inspiración de un corazón roto —sostiene mi mentón y me obliga a mirarlo a los ojos—. ¿Acaso el idiota que me golpeó te lastimó?
—Con él no sucedió nada —miento y él ladea un poco su cabeza.
—No soy tonto, Amelie —fuerza una sonrisa—. Tú y yo ya no estamos juntos, lo más lógico es que vuelvas a hacer tu vida —comienzo a jugar con los aros metálicos de la libreta.
—Siento que si hablo de estas cosas contigo acabaré por lastimarte —él niega—, nosotros tuvimos una relación larga, donde abundan más cosas buenas que las últimas malas y nos quisimos mucho —acaricia mi mejilla—. Así que, prefiero guardarme eso —dejo la libreta junto al vaso de agua.
—¿Te lastimó? —niego.
—Solamente se acabó y nada más —respondo con simpleza.
—Y eso te dolió —sonríe—. Estamos volviendo a relacionarnos hace casi un mes ya, sumado a eso, te conozco bastante bien y sé que hay algo más allá de lo que dices —toma mi mano entre la suya—. Te ayudaré en lo que sea, Amy —me acerco a su cuerpo y lo abrazo.
—Gracias, Connor —siento una de sus manos acariciando mi espalda y la otra sosteniendo mi cabeza.
—Me gustaría poder estar contigo siempre —balbucea cerca de mi oreja—. Te extraño mucho, preciosa... —me separo un poco de sus brazos.
—Pero aquí estoy —Connor niega lentamente.
—Te extraño como mi pareja —yo suspiro—. Sé que no tendría que decirlo, pero es lo que yo siento —coloca su mano sobre mi cintura.
—Podemos intentar... —veo una pequeña luz de esperanza iluminar su mirada.
—¿De verdad lo dices? —asiento con duda.
Vuelve a abrázame pero con más fuerza y besa mi mejilla con ternura.
—Prometo que haré todas las cosas bien —balbucea sobre mi oído.
Acaricio su espalda con lentitud y suspiro con profundidad. Connor se aleja, pero no suelta mi cuerpo, sino que mantiene sus manos en mi cintura y sostiene mi mirada.
—Un error más y se acaba, Connor —veo como se tensa su mandíbula, pero finalmente asiente y sonríe.
—Estoy cambiando —me recuerda—. No soy el mismo Connor que encontraste aquí con drogas... —acaricia mi mejilla.
—Confiaré en ti —medio sonrío y beso sus labios.
|| ... ||
Mezclo el azúcar en el café y dejo la pequeña cuchara sobre el platito que estaba debajo de la taza.
Estaba tomando el té con mi abuela y Emil, iba a desayunar con ellos, pero lo hice con Connor, ya que él tenía que ir a trabajar y yo decidí levantarme porque debía hacer algunos trámites personales.
—Asi que volviste con Connor... —menciona mi abuela mientras coloca azúcar a su té.
Ya había pasado una semana desde que eso sucedió, no se lo dije de inmediato porque no estaba segura si eso funcionaría y, básicamente, mi abuela odia a Connor.
—Hace una semana —asiento y tomo un croissant.
—¿Quién es Connor? —cuestiona Emil confundido.
—Su ex-novio, es un bueno para nada —suspira ella y yo la observo seria.
—Yo creí que... —corta sus palabras y niega.
—¿Qué cosa, Emil? —lo observo con atención.
—Nada importante —sonríe y muerde un trozo de sandía—. Solamente espero que ese tal Connor sea bueno contigo —yo le sonrío.
—Y lo es... —doy un mordisco al croissant.
—Tengo que traerte una cosa —dice mi abuela antes de levantarse y desaparecer.
Observo a Emil confundida.
—¿Sabes que se supone que fue a hacer? —me responde con una mueca.
—Lamentablemente, sí —masajea el puente de su nariz—. ¿Has vuelto a ver a mi nieto? —no sé porque, pero mi cuerpo se tensa ante su pregunta.
—Hace tiempo no lo veo —confieso—. Y así debe seguir —musito.
—¿Acaso sientes algo por mi nieto? —sonríe de lado y yo niego con rapidez—. Me hubiese gustado poder tenerte en la familia —yo bajo la mirada.
—Ya me tiene en la familia —suelto en un tono suave—, le recuerdo que usted está con mi abuela —ambos reímos.
—Lo sé —da un sorbo a su té—, pero me refería a otra cosa, Amelie —relaja sus hombros.
—Si está diciendo que me imaginaba como la pareja de su nieto... —soy interrumpida por mi abuela.
—¡Aquí la encontré! —llega con una especie de sobre en la mano.
—¿Qué es eso? —doy un sorbo al café.
—Es para ti —lo coloca frente a mí—, lo dejo Blake... —lo tomo entre mis manos y veo que dentro del sobre hay una invitación.
"Te invitamos al matrimonio de
Taylor Brown y Blake Turner."
En ese momento dejo de leer la invitación y vuelvo a guardarla dentro del sobre.
—¿Por qué me das esto, abuela? —la observo seria—. Sabes que no quiero volver a saber sobre él y me entregas esto —siento un nudo formarse en mi garganta.
Mi abuela estaba a punto de hablar, pero Emil se adelanta.
—Amy, ese sobre lo trajo Blake especialmente para ti —volteo mi cabeza hacia Emil—. Tu abuela solamente cumplió los deseos de mi nieto. También está la invitación a la fiesta de compromiso, es el sábado —me levanto de mi asiento.
—Voy al baño —informo y comienzo a caminar por el pasillo.
Llego al baño y cierro la puerta con seguro; mojo un poco mi rostro y me recuesto sobre la madera de la puerta.
Va a casarse, finalmente hará lo que tanto decía no hacer. No entiendo porque su abuelo me decía que él jamás se casaría cuando ahora tiene una invitación para mí.
No sé cuánto tiempo estoy allí encerrada en el baño, pero cuando me siento un poco más calmada salgo de allí y vuelvo con mi abuela y Emil.
Tomo mi bolso y lo cuelgo sobre mi hombro.
—Lo siento mucho, pero tengo que irme —balbuceo.
—¿Estás bien, abejita? —mi abuela se levanta y se coloca a mi lado.
—Sí... —fuerzo una sonrisa—. Solamente que Claire necesitaba mi ayuda con unas cosas y debo ir con ella —ella toma el sobre y lo guarda dentro de mi bolso.
—Deberías ir —observo a Emil y él asiente—. Que tengas un buen día, abejita —besa mi mejilla.
—Ustedes igual —les sonrío y saludo con mi mano.
Salgo de la casa de reposo y comienzo a caminar sin dirección alguna, tendría que volver a casa para poder ducharme y luego irme al bar para cantar.
Me detengo en un parque, tomo asiento en un baño que estaba solo allí y saco el sobre donde estaban las invitaciones.
La boda era dentro de dos semanas en la noche y podía ir con un acompañante. Observo la otra invitación y, efectivamente, es la de su fiesta de compromiso a la cual también podía ir acompañada.
—¿Por qué...? —suspiro y vuelvo a guardar las invitaciones en el bolso.
Volteo mi rostro y diviso a Blake caminando de la mano de la modelo. Inmediatamente me levanto del banco y vuelvo a poner en marcha mi trayecto.
Saco mi teléfono del bolso y marco el número de Claire, quién responde casi al instante.
—¡Hola, estrella! —exclama y yo sonrío.
—Necesito tu ayuda, rubia —suspiro sin detener mi paso.
—¿Cuál es la emergencia? —suena sería.
—¿Tienes tiempo? —suelta una risa sin gracia.
—¿Estás en tu casa? —analizo la calle donde estoy y me percato que no me encuentro muy lejos.
—Estoy a unas calles, pero voy directamente a tu casa —se escucha un golpe en la línea—. ¿Todo bien?
—Sí —ella ríe—. Tony se enredó con las sábanas —suelta entre risas.
—Puede ser más tarde, rubia...
—Él ya se iba —se escucha un beso—. Puedes venir tranquila —una puerta se cierra.
—En cinco minutos estaré allí —finalizo la llamada y guardo el teléfono en el bolso.
Unos quince minutos más tarde estoy frente a Claire quién observa las invitaciones incrédula.
—¿Tú qué piensas? —ella niega.
—Solamente falta que te invite a la despedida de soltero —la observo con seriedad—. Lo siento —alza sus manos en el aire—. Ahora dime, ¿tú qué piensas?
—Que es un idiota —sonríe—. No entiendo porque me invita a esta estupidez si supuestamente no se casaría nunca... —me siento en el sofá y ella se acomoda junto a mí.
—¿Sabes? —vuelve a guardar las invitaciones—. Iré a la fiesta de compromiso contigo, ambas iremos de compras ahora y vas a elegir un vestido despampanante con el cual se arrepienta de lo que está a punto de hacer —yo niego.
—¿Estás loca? —asiente con una sonrisa.
—Loco está Blake por perderse a la magnífica mujer que tengo como amiga —acomoda mi cabello—. También comprarás el vestido para la boda —señala con su índice.
—Te recuerdo que volví con Connor —asiente.
—Lo cual para mí es un error grande como la... —la interrumpo porque sé que es capaz de decir.
—Ya entendí, entendí —cierro mis ojos y ella ríe.
—Ambos se están equivocando al no estar juntos —habla con lentitud—, pero se darán cuenta con el tiempo —pasa sus manos sobre sus piernas.
|| ... ||
Me observo frente al espejo del probador con el posible vestido para la fiesta de compromiso. Paso mis manos sobre mi cuerpo y me analizo con detenimiento.
—¡Ya sal de ahí, Amy! —suspiro y salgo del probador—. A ver, camina hacia allí y da una vuelta sobre tus talones —coloco mi mirada en blanco.
Camino frente a ella, me volteo y vuelvo a mi lugar original.
—¿Y qué tal? —me sonríe.
—Te ves hermosa, Amy —observa el vestido con detenimiento—. Te lo llevas —parpadeo varias veces.
—¿Tú crees? —doy un vistazo en el espejo que estaba detrás de mí.
La tela es de un suave y delicado material, que se ajusta perfectamente al cuerpo, realzando tus curvas de forma sutil y elegante. Tiene un escote en V que añade un toque de sensualidad sin ser demasiado atrevido. La espalda es descubierta, lo que le da un aire seductor y llamativo. La falda es larga y fluida, con un corte que permite un movimiento grácil y femenino al caminar. El vestido tiene detalles de encaje en las mangas y en la cintura, que le añaden un toque romántico y delicado. En general, es un vestido que destaca por su elegancia y su capacidad de captar miradas, sin dejar de ser sofisticado y adecuado para una ocasión especial como una fiesta de compromiso.
—Blake te verá y cancelará la boda —susurra cerca de mi oído.
—Eso no sucederá, rubia —paso la lengua sobre mis labios—. Voy a cambiarme... —ella asiente y continúa observando cosas en la tienda.
Me quito el vestido con cuidado de no dañarlo y lo dejo sobre el pequeño asiento que había allí. Vuelvo a colocarme mi ropa y calzado para finalmente salir con el vestido que acababa de probarme en una mano, y devolver los demás.
Camino hacia Claire que estaba viendo unos conjuntos de lencería muy bonitos.
—¿Llevarás el vestido azul o el plateado? —cuestiono atenta a un hermoso conjunto blanco de encaje.
—El azul —busca el talle del conjunto que estaba observando.
—Te quedaba muy bien, rubia —mueve un mechón de su cabello—. La espalda es hermosa —asiente sonriente.
—¿Verdad que sí? —saca dos conjuntos—. Voy a porbarme estos dos —me lanza su vestido y se pierde en los vestidores.
Veo el talle del conjunto blanco y es justamente la talla que yo utilizo, coloco el conjunto encima de mi vestido y también uno n***o muy bonito y sensual.
Camino por la tienda esperando a que Claire salga para que podamos pagar.
—¿Acaso crees que encontrarás lo que buscas, Taylor? —abro mis ojos al oír el nombre.
—Cariño, aquí hay unos conjuntos de lencería que cuando tú me veas en ellos te mueres —rápidamente me escondo detrás de varias prendas que estaban colgadas.
—Taylor... —escucho un tono de reproche por parte de Blake—. No necesito estar aquí, es cosa de mujeres esto —observo entre las prendas y ella está moviendo todos los conjuntos de lencería.
—Osito, te prometo que este cuerpo en un conjunto de estos —le muestra unas bragas diminutas rojas—, lo único que querrás es lanzarme a la cama y no pensarás en nada más —ella besa sus labios y no puedo describir la sensación desagradable que me inunda.
—Basta, Taylor —él suspira y se aleja—. Ve a probarte eso y vamos a otra parte —saca su teléfono y comienza a teclear.
—Ven conmigo, así te muestro como me quedan —jala la muñeca de Blake y lo lleva a los vestidores.
Me levanto de mi escondite y agradezco que no me haya visto. En ese momento aparece Claire con una cara de pocos amigos total.
—¿Y que tal eso? —señalo los conjuntos que había llevado.
—Eso no importa —habla apresuradamente—. Vi a Blake con la chica esta, la modelo —yo muerdo mi labio inferior.
—Lo sé —suspiro—. También los vi y tuve que esconderme para que no me vean —le entrego su vestido—. Vamos a pagar antes que salgan —la llevo hacia la caja.
Unos cinco minutos más tarde ya tenemos nuestras compras hechas, estábamos saliendo, pero tengo que jalar a Claire de la mano y meternos detrás de un estante repleto de cosas.
—Esto es una tontería, Amy —le indico que haga silencio.
—¿Qué más necesitas, Taylor? —Blake masajea su sien.
—¿Te gustaron los conjuntos? —ella se acerca al rostro de Blake.
—Sí, sí —balbucea—. ¿Qué más vas a comprar? —ella sonríe y se voltea hacia los zapatos.
Veo como Blake cierra sus ojos con fuerza y suspira cansado, saca su teléfono, observa la pantalla para luego volver a guardarlo y alcanzar a Taylor.
—Hora de irnos —le digo a Claire y salimos a toda prisa de la tienda para introducirnos en la próxima.
Observo hacia todas direcciones para saber que no están a la vista y respiro calmada.
—¿Por qué te escondes? —cuestiona ella.
—No quiero que me vea aquí —Claire frunce su entrecejo.
—Pero irás a su compromiso y a su boda —asiento—. Ya entendí —señala con su índice—, quieres que te vea allí y se le caigan todas las emociones encima —ladeo mi rostro.
—Iré para cerrar de una vez esa puerta —suelto con firmeza—. Ahora vamos a elegir el vestido para la boda —tomo su mano y caminamos por la tienda.
Pasan varios minutos y no encuentro absolutamente nada que me guste.
—¡Tengo una idea! —exclama y desaparece.
Continúo moviendo los vestidos, pero me detengo al ver por la ventana como pasan Blake y Taylor de la mano. Ella se detiene y se abraza a su cuello para luego besarlo. Un nudo enorme se forma en mi estómago y rápidamente bajo mi mirada.
No puedo estar celosa, tiene que ser imposible.
—¡Aquí estoy! —llega y tiene tres vestidos rojos.
—Claire, rojo no —suspiro—. Es una boda, no puedo ir de rojo —ella me guiña.
—El rojo significa que te acostaste con el novio —coloco mi mano sobre sus labios.
—Esas cosas no las digas —hablo entre dientes y muerde mi mano—. ¡Ay! —sacudo la mano y Claire ríe.
—Vas a ir de rojo porque te queda espléndido y por el hermoso significado —me quita la bolsa de la otra tienda—. Ingresas a ese probador y me muestras cada uno de esos vestidos —me empuja hacia los probadores.
|| ... ||
Cepillo mi cabello húmedo y coloco una de mis rodillas encima del colchón de la cama. Los brazos de Connor se abrazan a mi cintura, aparta mi cabello y comienza a besar mi cuello con sensualidad.
—Hueles muy bien... —musita y yo sonrío.
Dejo el cepillo encima de la mesa de noche y volteo hasta quedar frente a frente con él; abrazo su cuello con mis brazos y él cuela sus manos debajo de mi camiseta, acariciando la piel de mi cintura.
—Me gustas mucho, Amy —besa mis labios hambriento y yo lo profundizo aún más sujetando su nuca con mi mano.
Me quito la blusa del pijama y la dejo caer al suelo para luego volver a besarlo. Sujeta mis caderas para recostarme sobre la cama; se quita su camisa bajo mi atenta mirada y yo paso mi mano sobre su pecho.
Connor no es ni la mitad del cuerpo trabajado en el gimnasio que tiene Blake, pero no voy a pensar en eso ahora mismo porque si pienso en Blake en estos momentos podrían pasar cosas desagradables.
Unos minutos después Connor se encuentra penetrándome con fuerza. Trago de disfrutar el momento, pero no me siento encima de una burbuja de placer, no puedo concentrarme en lo que está sucediendo ahora mismo.
Clavo mis uñas en la espalda de Connor en cuanto se clava en lo más profundo de mí. Gimo en su oído y, sinceramente, no me está complaciendo para nada.
—¿Te gusta así, cariño? —ronronea en mi oído.
—Sí —finjo un gemido y comienza a moverse aún más rápido.
Decido cerrar los ojos y en ese momento el cuerpo desnudo de Blake aparece en mi mente, sus manos acariciándome, sus labios dejando marcas húmedas sobre mi piel, su lengua masajeando mi clítoris y la nebulosa de placer y éxtasis en la que me hacía sentir. Comienzo a disfrutar, pero de lo que estoy imaginando.
Pasan unos minutos y consigo llegar al orgasmo en base a mi imaginación, gracias a Blake.
Connor se levanta y desecha el preservativo.
Vuelvo a colocarme el pijama y me acomodo en la cama. Unos segundos más tarde, él se abraza a mi cuerpo y besa mi mejilla.
—Me hacías mucha falta, muñeca —acaricio su mano, la cual se encuentra sobre mi abdomen—. Extrañaba acariciar tu piel —me volteo y me acurruco en su pecho—. ¿Te gustó, Amy?
—Sí, mucho —miento y él besa mi frente.
—Hora de descansar —acaricia mi espalda.
Espero a que Connor se quede dormido, lo cual no tarda mucho tiempo y agradezco que tenga el sueño pesado, ya que al levantarme no se da cuenta de nada.
Tomo mi teléfono y salgo de la habitación para encerrarme en el baño.
Ingreso a w******p, abro la foto de perfil de Blake y me quedo unos largos segundos observándola.
—Vas a hacer que me vuelva loca... —paso mi mano sobre mi rostro.
No sé qué sucede, pero mi teléfono se me resbala de las manos.
—Eso estuvo cerca —observo la pantalla y veo que está llamando a Blake—. No, no, no...
—¿Hola? —se escucha la voz de Blake del otro lado—. ¿Estás ahí, Amelie? —finalizo la llamada y dejo el teléfono encima del lavabo.
El teléfono comienza a sonar y veo que es Blake que está llamando.
—¿Qué hago? —muerdo mi labio.
Tomo mi teléfono y decido responder la llamada.
—¿Hola? —suelto nerviosa.
—¿Amelie? —lo escucho extraño.
—¿Por qué me llamas, Blake? —me paso el nudo que se había formado en mi garganta.
—Tú me llamaste, Amy —cierro mis ojos con fuerza—. Creí que nunca volvería a oír tu voz... —apoyo mi espalda sobre la pared del baño.
—Marqué mal —entrecierro mis ojos—. Es tarde, debo colgar —observo el suelo.
—Amelie... —lo escucho con atención—, dime qué voy a verte mañana en la fiesta de compromiso —noto cierra suplica en su voz.
—¿Por qué debería hacerlo?
—Necesito verte, Amy —balbucea—. Te extraño demasiado... —mi corazón da un vuelco dentro de mi pecho—. Sé lo que me dijiste la última vez que nos vimos, pero necesito verte aunque sea de lejos —suspiro.
—Adiós, Blake —finalizo la llamada.
Mi espalda resbala por la pared, hasta que mi trasero toca el suelo.