Amelie.
Hoy era el día de la fiesta de compromiso y, sinceramente, no tengo ánimos para levantarme e irme hacia allí.
Estoy desayunando con Connor, el cual estaba a punto de salir hacia el trabajo.
—¿Quieres mermelada? —cuestiona y yo niego.
—Con la mantequilla está bien —respondo terminando de esparcirla por la tostada.
Al compromiso me acompañaría Claire, pero a la boda ella no puede. Estuve pensando en no ir a la boda, cosa que mi amiga me prohibió porque debo usar el vestido, dicho por ella.
—¿Así que es hoy la fiesta de compromiso? —muerde su tostada.
—Sí, seguramente duerma en casa de Claire —él asiente con una sonrisa.
—Yo saldré tarde del trabajo hoy —limpia sus labios—. Así que, volveré a mi casa y mañana me tienes aquí —yo asiento.
—¿Te llegaron los nuevos muebles para el apartamento? —lo observo atenta.
—Llegan hoy —bebe su café—. Tengo que acomodar todo y luego llevar a la preciosura que tengo de novia para enseñárselo —sujeta mi mano y besa el dorso de esta.
—¿Nos haremos peinados y skincare allí? —ambos reímos.
—Me ayudarás a estrenar mis muebles —se levanta de su silla y besa mis labios con dulzura—. Estás hermosa, como siempre —acaricia mi mejilla.
—¿Acaso te convertiste en un conejo? —él ríe niega.
—Ayer la pasé mejor que nunca contigo —observa mis labios—. Quiero repetir noches así siempre... —acomodo su cabello y observo sus ojos.
—Yo igual —musito y dejo un beso sobre sus labios—. Si repetimos todos los días no podré caminar —suelta una leve risa.
—Seré cuidadoso, muñeca —me levanta de mi asiento, se abraza a mi cintura y une sus labios a los míos en un beso feroz.
Le correspondo de la misma forma y me abrazo a su espalda. Me alza en el aire y camina conmigo hacia el sofá para sentarse conmigo encima.
Me muevo encima de su cuerpo mientras Connor aprieta mi trasero por debajo de mi falda y mueve su pelvis haciéndome notar la erección que crece debajo de sus pantalones.
Beso el cuello de Connor y él golpea mi trasero con su mano para luego morder mi hombro.
—Me encanta tu cuerpo, muñeca —jadea.
Un teléfono comienza a sonar y decido abandonar el cuello de Connor, pero él besa mis labios con frenesí.
—Es tu teléfono, Connor —hablo encima de sus labios y él gruñe.
—Como le gusta a la gente estropear momentos —saca el teléfono de su bolsillo—. Es mi compañero de trabajo, debo irme —yo decido bajar de encima de su cuerpo.
—¿Te irás con Connor jr contento? —baja su mirada y suspira.
—Esto es culpa tuya, muñeca —besa mis labios—. Voy al baño —yo asiento riendo.
Connor camina hacia el baño y yo comienzo a levantar las cosas que utilizamos en el desayuno.
No dejo pensar en la llamada de Blake ayer en la noche, no sé porque tuvo que decirme todo eso, no sé porque no abandona mi cabeza su rostro, su cuerpo...
Una taza se cae en mis pies volviéndose añicos al instante.
—Mierda —comienzo a juntar los trozos de la taza.
—Ya me voy, muñeca —aparece en la cocina—. ¿Todo en orden?
—Se me resbaló la taza —suspiro y volteo hacia él.
—Ten cuidado, no te cortes —se acerca y besa mi frente—. Te veo mañana —yo asiento.
—Que tengas un buen día de trabajo —Connor sonríe y se va de mi casa.
Lanzo los pedazos de la taza a la basura y me dedico a lavar lo que habíamos ensuciado con Connor, pero de un momento a otro mi mente se aleja de lo que estoy haciendo.
—Eres sumamente perfecta —ronronea y cuelo mi mano dentro de sus bóxers, encontrándome con su m*****o totalmente duro y hacia arriba—, y también traviesa —pasa saliva.
—Me gusta esto —muerdo su labio inferior y comienzo a mover mi mano alrededor de su longitud.
Consigo bajar sus bóxers luego de unos largos segundos masturbándolo; me coloco en posición de perrito y su m*****o está apuntando hacia mí.
—No necesitas hacerlo si no quieres, Amy —carraspea, pero lo ignoro.
Sujeto el tronco de su falo, observo la punta totalmente brillante y paso mi lengua por allí con sensualidad, poco a poco voy introduciendo toda su longitud a mi boca y la recorro con mi lengua.
Sujeta mi cabello entre sus dedos y yo lo observo, sostengo su mirada para luego comenzar a deslizar mis labios por su tronco. Blake lleva su cabeza hacia atrás y jadea un poco.
Beso la punta de su m*****o y vuelvo a introducirlo a mi boca, comienza a mover sus caderas en mi dirección y guiar mi cabeza. Puedo sentir como su m*****o comienza a palpitar dentro de mi boca, veo sus intenciones de quitarse de mi boca, pero yo no se lo permito.
—Amy... —gime y, no mucho más tarde, su líquido caliente inunda mi boca y yo lo paso sin dudarlo.
Me obliga a levantarme y yo paso la lengua por mis labios bajo su atenta mirada.
—Mi idea no era esa —traza el controno de mi labio inferior con su pulgar.
—¿Acaso no te gusto? —lo observo coqueta.
—Demasiado —vuelve a besar mis labios, me abrazo a su cuello y cae de espaldas a la cama.
Hago que su m*****o roce con mi entrepierna y su mano abraza mi cintura con fuerza. Estoy disfrutando mucho esto, mucho más de lo que me gustaría a mí.
Luego de varios minutos más de besos y caricias, él saca un envoltorio de su mesa de noche, lo coloca alrededor de su m*****o y vuelve hacia mí para besarme.
Se introduce en mi interior y yo me siento con mis piernas a cada lado de sus caderas. Nos movemos a un perfecto compás, mis pechos saltan y pegan contra sus pectorales.
Blake sostiene mi cabello por la nuca, pega sus labios a los míos y yo gimo en su boca en el momento que las penetraciones se vuelven cada vez más fuertes y profundas. Mueve sus caderas aún más rápido y ambos gemimos en la boca del otro, mis uñas se clavan en su espalda.
Me empuja hacia el colchón, mis piernas se abrazan a su cintura y elevo mis caderas para sentirlo cada vez mejor. Paso mis manos por su espalda y su piel ha comenzado a sudar, pero poco me importa.
No sé cuánto tiempo pasa hasta que un gemido alto por la gran oleada de placer que me arremete el orgasmo que me acaba de brindar y él gruñe contra la piel de mi cuello indicando que también acaba de alcanzar su orgasmo.
Siento como mi cuerpo se calienta con el recuerdo de esa noche con Blake y decido mojar mi nuca con el agua fría con la cual estaba lavando los platos y tazas.
Cierro la llave del agua, seco mis manos con el paño de la cocina y salgo de allí. Estaba por ir a mi habitación, pero me detiene el sonido del timbre, camino hacia la puerta y la abro.
—¿Se encuentra Amelie Bennett? —me observa el repartidor.
—Sí, soy yo —me entrega la planilla con un bolígrafo y firmo en el lugar correspondiente.
—Le envían esto para usted —me entrega un ramo hermoso de orquídeas blancas y tulipanes rosas—. Tiene la tarjeta allí dentro —indica.
—Muchas gracias —le sonrío y se despide con un asentimiento.
Las flores que Connor me había obsequiado ya se habían marchitado; así que, pondré estás flores allí dentro.
Dejo las flores encima del mueble, tomo el florero y lo lleno de agua en la cocina, vuelvo a la sala y acomodo las flores allí dentro.
Huelo las flores con detenimiento.
—Exquisito... —musito.
Busco la tarjeta, en cuanto la encuentro, la abro y comienzo a leerla con detalle.
"Unas hermosas flores para una mujer aún más hermosa...
No debería hacer esto, pero es inevitable para mí luego de saber que las otras flores te gustaron mucho.
Espero verte hoy, tengo demasiadas ansias por verte.
Con cariño,
Blake."
Me recuesto sobre el respaldo del sofá y llevo la tarjeta hacia mi nariz.
—Tiene su perfume... —cierro mis ojos.
Inmediatamente voy a mi habitación, abro el armario y busco la camisa que Blake había dejado en mi casa. Me quito la blusa que llevaba y me coloco esa camisa sobre mi cuerpo; a pesar de haberla lavado aún tenía su fragancia impregnada en la tela.
Me acomodo en la cama con la tela de la camisa sobre mi nariz y poco a poco me voy quedando dormida.
|| ... ||
Enciendo la televisión y inmediatamente aparece la imagen de Taylor junto a Blake.
"Estamos felices por anunciarles que hoy se estarán comprometiendo la hermosa modelo Taylor Brown junto al brillante empresario Blake Turner."
Comienzan a pasar varias imágenes de ellos y decido apagar el televisor.
Claire llama al timbre con su forma tan característica en ella; así que, camino hacia la puerta y la abro para encontrarla con una maleta a su lado y otro bolso.
—¿Acaso te vas de campamento? —observo sus cosas sorprendida.
—Traje todo lo necesario para prepararnos como debe ser —tomo su maleta entre risas—. ¿Y estas flores tan bonitas? —interroga en cuanto cierra la puerta.
—Son bonitas, ¿verdad? —sonrío de lado.
—Esto Connor no te lo pudo haber obsequiado —me observa seria—. Quiero la tarjeta —extiende su mano hacia mí.
Saco la tarjeta del bolsillo de la camisa de Blake que aún llevaba puesta y se la entrego.
Comienza a leer con detenimiento y sonríe con entusiasmo.
—¡Lo tienes muerto por ti, Amy! —exclama y da pequeños saltos en su lugar.
—Se va a casar, rubia... —suspiro.
—Se va a casar y te envía flores con estos mensajes a ti —me señala con su índice—. A él no le importa esa tal Taylor mantequilla —ambas reímos.
—Mejor vamos a comenzar a arreglarnos —la abrazo por los hombros y caminamos hacia mí habitación.
Saca su vestido de la maleta y lo deja encima de la cama, yo acomodo el mío junto al suyo.
—Tú deberías ducharte y quitarte el perfume de Blake de encima —hago una mueca, pero sé que el perfume es por la camisa—. ¿No se la habías devuelto?
—Lo hice, pero ese día me dejó esta —la señalo.
—¿Y la blusa que te olvidaste en su casa?
—Sigue allí —asiento con lentitud.
—Pues debe de dormir abrazado a ella —doy un golpe sobre su hombro—. Mejor ve a ducharte y yo saco todo el maquillaje y cosas que traje para hacerte más hermosa aún —me empuja hacia el baño.
Dos horas después de haberme duchado y que Claire también lo hiciera, estamos acabando de alistarnos. Juro que adoro a esta mujer, pero cuando se trata de moda, maquillaje y peinado es insoportable.
—¡Ay! —chillo al sentir como Claire quema mi oreja con la rizadora—. Cuidado, rubia —ella ríe.
—Lo siento —murmura—. Creí que estaba más lejos —acaba de ondular mi cabello y apaga la rizadora—. Lista, preciosa —acomoda mi cabello.
Ella había decidido dejarse el cabello liso; así que, solamente lo planche y le hice unas trenzas de un costado.
—Pues estamos muy guapas —digo y ambas reímos—. Hay que calzarse —camino hacia mi armario y saco los tacones negros con pedrería.
—¿Estás segura que resistirás allí? —la observo y se está ajustando sus tacones plateados.
—Si me ves bebiendo como una loca o llorando, me sacas de allí —indico y ella asiente.
—¿Y que hago si acaban teniendo sexo en el baño? —le lanzo una blusa a la cabeza—. Nunca digas nunca —guiña—. El taxi está fuera, vamos —coloca su brazo en jarra y yo atravieso mi brazo allí.
Salimos de mi casa, yo cierro la puerta y ambas subimos al taxi. Le digo la dirección donde está el lugar y comienza a conducir. En lo que dura el viaje no he dejado de pensar en cómo será verle allí junto a Taylor, felices, en la noche que podrían llegar a pasar juntos.
—Amelie... —me sobresalto en el momento que Claire me sacude por el hombro.
—¿Qué sucede? —musito.
—¿Estás segura que quieres ir? —la observo.
—Sí —sonrío y asiento—. Iremos allí y bailaremos mucho —recuesto mi cabeza sobre su hombro.
—Todo estará bien —acaricia mi brazo—. Estará ahí para atajarte si es necesario —yo suspiro.
—Gracias, Claire.
El taxi se detiene frente a un salón muy elegante, le pagamos y bajamos.
Caminamos hacia la entrada.
—Buenas noches, señoritas —nos saluda un guardia de seguridad—. ¿Tienen su invitación?
—Claro —rebusco en mi bolso y se la entrego.
—Perfecto —dice luego de leerla—. Pueden pasar —hace un movimiento con su mano.
—Gracias —responde Claire y nos introduce al salón.
Lo primero que veo es una gran foto de Blake y Taylor besándose.
—En el momento que me lo digas nos vamos —balbucea cerca de mi oído.
Veo a un hombre con una bandeja y copas de champagne, rápidamente camino hacia él y le robo una, la cual me bebo enseguida.
—Así acabarás ebria en dos segundos —me quita la copa vacía y la deja encima de una mesa.
—Fue solo una copa —le sonrío.
Diviso a Blake junto a Taylor a unos metros, él tiene su mano sobre la cintura de ella y ambos sonríen, están hablando con un par de hombres más.
—Que sorpresa verte aquí, Amelie —Michel aparece a mi lado.
—Hola, Michel —sonrío y él besa mis mejillas—. Fui invitada al igual que tú —murmuro.
Él observa a mi amiga y sonríe.
—Y tú debes ser Claire —toma la mano de mi amiga y besa su dorso—. Encantado de conocerte —habla en un tono suave y seductor.
—¿Cómo se supone que sabes mi nombre? —cuestiona ella confundida.
Veo que los hombres se alejan de Blake y Taylor.
—Vuelvo en un momento —les informo a los otros dos y me alejo.
Camino hacia la pareja comprometida, no mentiré, me siento bastante incómoda con este vestido, ya que no es muy mi estilo y más nerviosa me pongo en el momento que Blake posa su mirada sobre mí.
Me detengo frente a ellos y les sonrío de una forma completamente falsa.
—Vengo a felicitar a la pareja —los abrazo a ambos y, en ese momento, Blake coloca su mano sobre mi cintura, gesto que hace sentir una fuerte electricidad recorrer mi cuerpo—. Son una pareja hermosa —agrego al separarme de sus cuerpos.
—Te lo agradecemos muchísimo —Taylor toma mi mano y me sonríe—. La cena iniciará en unos minutos, puedes sentarte junto a nosotros —observo a Blake.
—Muchas gracias por venir y por sus palabras, señorita Bennett —medio sonríe Blake.
—¿Trabajas en la empresa de Blake? —niego.
—Nos conocemos por nuestros abuelos —explico con rapidez—. Pero nada más.
—Eres una mujer muy hermosa —me observa de pies a cabeza.
—Tú también estás espléndida —le sonrío ampliamente.
—¡Gloria! —exclama ella—. Enseguida vuelvo, cariño —besa los labios de Blake y se va corriendo.
Él aprieta su mandíbula y detiene sus ojos sobre los míos.
—Creí que no vendrías, Amy... —yo asiento.
—Estuve a punto de no hacerlo —noto como me analiza de pies a cabeza.
Pasa el chico con las copas y tomo otra para beberla de un sorbo.
—Te ves más hermosa que nunca, Amelie —bajo mi mirada y suspiro—. Sé que no tendría que decir eso, pero es lo que pienso —veo que el cristal de la copa se tiño del rojo de mi labial.
—Solamente estoy aquí porque tú me invitaste —señalo—. Vine a celebrar con la feliz pareja que se casa en dos semanas —elevo mi mirada y finjo alegría.
—Sabes que de feliz no tiene nada —paso saliva y él desvía su mirada—. Tu amiga te está buscando —tras decir eso desaparece.
Me volteo y Claire llega corriendo a mi lado.
—¿Qué hacías, Amy? —le entrego mi copa vacía.
—Felicitaba a la pareja —señalo la imagen gigante que había tras de mí—. No voy a cometer una locura, tranquila —palmeo su hombro.
—¿Estás segura? —arquea su ceja.
—Cien por ciento —le guiño—. ¿Qué tal todo con Michel? —me enseña la tarjeta de Michel—. ¿Quiere que seas cantante?
—No, idiota —ríe—. Me invitó a salir un día —entrecierro mis ojos.
—¿Y Tony?
—Lo mío con Tony es solamente sexo, Amy —suspira y guarda la tarjeta en la funda de su teléfono.
Pocos minutos más tarde estábamos tomando asiento en la gran mesa que había en el salón. Había nombres en los lugares, lamentablemente, mi nombre estaba junto al de Blake y el de Claire junto a Michel.
Me acomodo en la silla y recuesto mi cabeza sobre el hombro de mi amiga.
—¿Aún quieres estar aquí? —asiento con lentitud.
—Mejor habla con Michel —señalo con mi mirada—. Se ve muy interesado en hablar contigo —ella sonríe.
Blake le aparta la silla a Taylor y la acerca a la mesa para luego tomar asiento junto a mí.
Comienzan a servir la comida y las bebidas, todos comemos en silencio, bueno, al menos yo lo hago en silencio, no puedo hablar con nadie en este momento.
De la nada un hombre de cabello castaño y ojos cafés se levanta de su silla, golpea un poco su copa llamando la atención de todos en la mesa para comenzar a hablar.
—Ahora que tengo la atención de todos —observa a a todos los que estamos en la mesa—. Quiero felicitar a la nueva pareja, desearles lo mejor para ustedes y mucha felicidad en esta nueva etapa que están a punto de emprender juntos —observa a Blake—. Sobrino, te auguran muchas cosas buenas junto a esta maravillosa mujer —Taylor sonríe y Blake da un sorbo a su bebida—. ¡Salud! —exclama y alza su copa.
Taylor se levanta de su lugar con su copa en mano.
—Yo quiero agradecerles a todos los que están aquí por haber venido —sonríe con amplitud—. Es uno de los mejores días, no digo que el mejor porque será en dos semanas —guiña—, pero estoy muy feliz de poder comprometerme con el hombre del cual estoy enamorada y compartir este momento con gente tan genial —alza su copa—. ¡Salud! —exclama y vuelve a sentarse.
Yo me bajo el líquido de mi copa.
Continuamos cenando y me sobresalto un poco al sentir la mano de Blake sobre mi pierna, la cual comienza a acariciar con detenimiento. Lo observo y él me da una rápida mirada.
El vestido que llevaba tenía dos aberturas, una de cada lado del vestido y está muy entretenido acariciándome. Sé que está mal lo que él hace, pero siento que es peor que yo lo esté disfrutando.
Le pido al mozo que vuelva a llenar mi copa y eso hace, nuevamente se vacía en pocos segundos.
La mano de Blake comienza a subir por mi muslo interno, pero la quita en cuanto yo alejo la silla y me levanto.
—Voy a la barra y saldré a tomar aire —le informo a Claire.
—¿Quieres que te acompañe? —niego y camino a la barra.
El chico se acerca a mí y me sonríe.
—¿En que puedo ayudarla, señorita?
—Una margarita, por favor —él asiente y comienza a prepararla.
En poco tiempo tengo la bebida frente a mí.
—Muchas gracias —tomo la copa y subo por las escaleras del lugar hasta llegar a la terraza.
Cierro mis ojos al sentir el aire fresco golpear mi rostro. Bebo la margarita con lentitud y me acerco hacia el barandal de la terraza.
—Tendrías que desaparecer de aquí, Amelie —me digo en voz alta—. No entiendo que hago aquí —doy otro sorbo a la bebida.
—Amelie... —suspiro al oír la voz de Blake detrás de mí.
—Vuelva con su prometida, señor Turner —hablo sin voltearme a él—. No creo que le guste que su futuro esposo la deje sola —escucho sus pasos, pero en un momento se detienen.