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3463 Palabras
Me despierto gracias al sonido del teléfono, mi mano acaricia mi lateral buscando a Blake, pero está vacío. Tomo el teléfono de encima de la mesa de noche y respondo sin ver el nombre en el identificador. —Hola... —menciono sentándome en la cama. —¿Tú quién eres? —una voz femenina se escucha del otro lado, voz totalmente desconocida para mí—. ¿Qué haces con el teléfono de mi osito? Observo el teléfono y me percato de que no es el mío, además, el nombre que aparece allí es el de Taylor. —¡Responde, zorra! —finalizo la llamada y dejo el teléfono de Blake en su lugar. Me levanto de la cama de forma rápida, me coloco la falda, mis botas, me saco la camisa de Blake para colocarme el sujetador y luego vuelvo a ponerme la camisa, pero hago un pequeño nudo sobre mi ombligo. Encuentro una agenda en la mesa de noche, la abro y le escribo que tuve que irme a mi casa porque Claire me había llamado. Había dejado mi bolso en la sala, allí tenía mi teléfono y todas mis cosas. Ingreso al baño de su habitación, gracias al cielo no estaba allí; así que, mojo mi rostro, coloco dentífrico en mi dedo y lo paso por mis dientes para luego enjuagar mi boca. Me seco con la toalla que estaba junto al lavabo y salgo del baño. *Seguramente esa chica sea su novia y yo aquí, cayendo en sus palabras dulces y esas tonterías.* Salgo de la habitación haciendo el menor ruido posible, pero me detengo en cuanto Blake sale del baño con una toalla atada a su cintura y el torso con pequeñas gotas de agua. —Creí que dormías, Amy —se acerca y deja un beso sobre mis labios—. Buenos días —yo hago un mueca—. No quería usar el baño de la habitación así lo usabas tú, por si te incomodaba —me desconcentro observando sus pectorales. —Yo... —musito y sacudo mi cabeza volviendo a concentrarme—. Claire me llamó y tengo que volver a casa —él arruga su entrecejo. —Bien, yo te llevo antes de ir a la empresa —camina hacia su habitación. —No es necesario, Blake —elevo un poco mi voz para que pueda escucharme—. Me iré sola —se escucha como abre el armario. —No seas terca —se asoma abotonando su camisa celeste—. Me alisto y salimos, ¿sí? —asiento y vuelve a introducirse en la habitación. Aprovecho el momento y camino con rapidez, sin hacer mucho ruido hacia la sala, tomo mi bolso y salgo de su casa. || ... || Juego con el borde la taza de café que Claire acaba de darme. —Pero puede ser su amiga de toda la vida, no significa que decirle "osito" sea motivo de relación —la observo como diciendo "¿En serio?" —Me trato de zorra, Claire —le recuerdo—. Son celos y con razón, si una mujer contesta el teléfono de mi novio dudo que piense cosas buenas —ella asiente. —¿No sería mejor preguntarle a él? —doy un sorbo a mi café. Mi teléfono comienza a sonar, leo el nombre de Blake y pongo mi teléfono en silencio para luego voltearlo en la mesa, dejando la pantalla hacia abajo. —¿Es él? —Sí, pero no voy a atender —mi amiga coloca sus ojos en blanco—. Y no me hagas esa cara —la señalo con mi índice. —¿Es suya? —indaga para luego darle un mordisco a su tostada. —¿Qué cosa? —la observo confundida. —La camisa —coloca su mano frente a su boca para no ver lo que está masticando. Bajo mi mirada y es cierto, tenía la camisa de Blake. —Maldición —golpeo mi frente—. Y olvidé mi blusa en su casa —escondo mi rostro detrás de mis manos. —Él deberá traerte tu blusa y tú le entregaras esa camisa —yo niego. —Me acosté con un hombre que tiene novia, Claire —murmuro—. Nunca había hecho eso —la observo fijamente. —¡No sabes si tiene novia! —exclama. —Voy al baño —me levanto de la silla y camino hacia el baño. Cierro la puerta, hago pis, jalo la cisterna y enjuago mis manos. Me observo en el espejo y suspiro profundamente. —¿Dónde rayos te metiste, Amelie? —sostengo mi cabello entre mis dedos—. ¿Quién es este hombre? Mojo un poco mi rostro y luego salgo del baño, pero me detengo en el pasillo al escucharla hablando. —No, se está duchando en este momento —observa sus uñas—. ¿Entonces tienes su blusa? —eleva sus cejas—. Por su parte te la quedas de recuerdo, ya que dudo que Amy quiera volver a verte —eleva un poco su tono—. Yo no pienso dejar que la lastimes, eres un desconocido para mí y en un mes revolucionas toda la vida de mi mejor amiga —mueve su mano—. Eso ya sabrás tú. Adiós —finaliza la llamada y deja el teléfono donde estaba. Salgo del pasillo y ella me sonríe. —¿Le contestaste, rubia? —muerde su labio nerviosa—. Claire —me quejo. —Lo siento, pero debía hacerlo, alguien tenía que hablar con él —extiende los brazos a ambos lados de su cuerpo. —Bien, te lo agradezco —balbuceo—. ¿Qué fue lo que te dijo? —Quería saber dónde estabas y traer tu blusa —baja su mirada—. Para él estás en tu casa tomando una ducha, me dijo que pensaba ir al bar esta noche —yo niego. —No quiero verlo, me siento muy avergonzada —ella ríe—. No es gracioso, tonta —golpeo su hombro con suavidad. —¿Sabes que necesitas tú? —la observo con atención—. Te das una ducha y te pones algo de mi ropa para no volver a tu casa —se levanta de su lugar—. Hablaré con Frank para decirle que hoy no irás porque estás enferma —yo le sonrío con ternura. —¿De verdad harás eso por mí? —simplemente me envuelve entre sus brazos. —Eres como mi hermana, si no estás bien tampoco lo estoy —susurra—. Ve a ducharte, elige ropa y hay un conjunto de ropa interior nuevo, te lo obsequio —yo niego—. No acepto una negativa —señala con su índice. —No sé qué haría sin ti —cierra sus ojos sonriendo. —Pasarías escondida debajo de tu cama para no ver a tus conquistas —me guiña—. Voy a organizar esto y luego iré al supermercado —yi asiento. —¿Quieres ayuda? —¡Quiero que vayas a ducharte porque apestas a sexo! —exclama desde la cocina—. ¡No soy tonta, querida amiga! —suspiro profundamente. Me quito las botas y dejo debajo de la pequeña mesa que se encuentra en el recibidor. Camino hacia el baño, cierro la puerta, abro la llave de agua y mientras el agua se calienta comienzo a vestirme. Cuando me quito la camisa, coloco la tela de esta sobre mi nariz y aspiro el aroma del perfume de Blake. —Aún tiene su aroma... —musito, pero niego inmediatamente. Me introduzco en la ducha, disfrutando del agua caliente y comienzo a ducharme. Creo que me lleva más de media hora allí metida. Seco mi cuerpo con la toalla y luego me envuelvo en ella. Vuelvo a tomar la camisa de Blake, la cual dejé colgada en el cesto de la ropa y vuelvo a olerla. —¿Por qué me siento así? —cierro mis ojos y suspiro. No sé cuánto tiempo paso allí de pie, pero luego me muevo hacia la habitación de Claire y abro el cajón de su ropa interior, tomo un conjunto n***o que tenía las etiquetas puestas, me lo coloco y luego escojo algo de ropa. Me decido por un jean blanco y una blusa negra con mangas de encaje en forma de flores. Salgo de su habitación y me coloco nuevamente mis botas negras, mis favoritas. Tomo mi teléfono, el cual Claire había dejado en la mesa del comedor y decido entrar a w******p para descubrir la infinidad de mensajes que Blake había enviado. "Blake: ¿Por qué te fuiste de esa forma, Amy?" Enviado 7:05. "Blake: Quería dejarte en tu casa y poder despedirme de ti." Enviado 7:10. "Blake: Por favor, responde." Enviado 7:40. "Blake: Me estoy comenzando a preocupar, Amelie." Enviado 8:20. "Blake: Contesta mis llamadas, Amy." Enviado 8:35. "Blake: Te olvidaste tu blusa en mi casa, dime si vas a estar en tu casa así te la devuelvo." Enviado 8:55. "Blake: Necesito hablar contigo.* Enviado 9:50. "Blake: Cuando gustes, me llamas." Enviado 10:30. ¿Qué querrá decirme? El último mensaje lo había enviado hace quince minutos, pero no le respondo, no tengo ánimos para hacerlo. Escucho como alguien abre la puerta y aparece Claire con varias bolsas, decido ayudarla con ellas. —Muchas gracias, señorita —ambas reímos y caminamos hacia la cocina—. Te queda de puta madre mi ropa —me hago la que camino por una pasarela con las bolsas del supermercado en las manos. Me detengo junto a la puerta y hago poses, ambas estallamos a carcajadas. —Además de cantante podrías ser modelo —me guiña—. ¿Me ayudas a acomodar la compra? —asiento. Nos lleva unos diez minutos limpiar y organizar todas las cosas que Claire compró, acaba de llenar su despensa. —Eso es todo —guardo las bolsas en el cajón que ella tenía determinado para las mismas—. Todo el supermercado compraste, mujer —se encoge de hombros. —Son mis provisiones, reina —saca una bolsa de frituras, las abre y las extiende hacia mí—. ¿Quieres? —No, gracias —observo mi teléfono y es otro mensaje de Blake. "Blake: Sé que leíste mis mensajes. Solamente quiero hablar contigo, Amelie..." Enviado 10:50. "Blake: Dime dónde estás y si es necesario conducir 200km, lo haré. Pero, por favor, hablemos." Enviado 10:52. —¿Es él? —Sí... —suspiro—. No ha dejado de escribirme desde que me fui de su casa —sostengo mi frente con mi mano izquierda. —Deberían hablar —la observo seria—. Lo digo en serio, desde que llegaste tienes una cara de horror, no estás bien y, quizás, si hablan, todo se solucione o que ya no estés así. No me gusta que estés mal, Amy —bajo mi mirada. —¿Y si esa chica si es su novia? —mascullo nerviosa. —Pues te alejas de él y le dejas las cosas claras —habla con simpleza—. ¿Pero qué tal si no lo es? —arquea su ceja. —No me sentiría tan angustiada —ella señala. —Entonces tienen que hablar —se lleva una fritura a la boca—. Lo llamas y le dices que cuando salga del trabajo vaya a tu casa para que ambos hablen —golpeteo la pantalla de mi teléfono con mis uñas. —Puede mandarme a freír espárragos —suelta una pequeña risa. —No lo hará —me guiña—. Voy a ducharme —lanza la bolsa vacía a la basura—, y tú lo vas a llamar —palmea mi hombro y se pierde por el pasillo. Mi teléfono vibra en mi mano tres veces. Desbloqueo la pantalla y el chat de Blake es lo primero que aparece. "Blake: Si hice algo que te molesto te pido disculpas, Amy." Enviado 11:04. "Blake: Preferiría hablar contigo, de verdad." Enviado 11:05. "Blake: Por favor..." Enviado 11:05. Suspiro profundamente y comienzo a escribir. "Amelie: Cuando salgas de la empresa puedes ir a mi casa para hablar, no me encuentro bien como para ir al bar y cantar." Enviado 11:07. Rápidamente obtengo respuesta. "Blake: Luego de que salga de la próxima reunión que tengo, estaré allí, Amy." Enviado 11:07. Vuelvo a bloquear la pantalla de mi teléfono. || ... || Estaba sentada en el sofá de mi casa con la camisa limpia de Blake a un costado. Eran casi las cinco de la tarde, tuve que salir de la casa de Claire porque tuvo visita de su nueva conquista y no pienso presenciar cosas como esas. Tomo mi teléfono y comienzo a navegar por internet leyendo las últimas noticias del lugar, pero me detengo al ver una fotografía de Blake junto con la chica está. Ingreso en la página y el titular dice "Empresario Blake Turner visto con la famosa modelo Taylor Brown. Se rumorea sobre un supuesto romance entre ambos." Abro las fotografías que se veían: en la primera están los dos cenando en un restaurante, en la segunda caminando juntos y en la tercera almorzando, ella estaba recostada sobre su hombro y él con su teléfono en mano. En las fotografías Blake se ve bastante serio, excepto en la que él está con su teléfono, hay una leve sonrisa asomada en sus labios. Siento un enorme nudo formarse en mi estómago, bloqueo mi teléfono y lo lanzo en el sofá. —Soy una idiota, una idiota —suspiro profundamente. El sonido del timbre me hace sobresaltar, pero no me levanto del sofá, estoy segura que es él. Vuelve a sonar el timbre, pero con mayor insistencia que la primera vez y luego comienza a golpear la puerta. —¡Amy, soy Blake! —exclama y yo suspiro tensa—. Sé que estás adentro, abre, por favor —me levanto del sofá y camino hacia la puerta. Golpea nuevamente con fuerza y yo me recuesto sobre la puerta. —Amelie, ya sé que me escuchas —cierro mis ojos—. Solamente abre la puerta, los vecinos acabarán por llamar a la policía —llama al timbre—. Necesito verte, abre la puerta. Me siento un idiota... —muerdo mi labio inferior. Abro la puerta con lentitud y está con una mano apoyada a la pared, cabizbajo, pero al escuchar que abrí la puerta sus ojos conectan con los míos. —Amy... —musita y pasa saliva. —Blake —intenta tomar mi mano, pero yo la aparto—. Mejor pasa para no alterar a los vecinos —me escondo detrás de la puerta y veo como se adentra en mi casa. Cierro la puerta algo nerviosa y lo escucho caminando por la sala. —¿Sobre qué querías hablar? —cruzo mis brazos sobre mi pecho. —Sé que Taylor llamó en la mañana —sus pasos se detienen—, y que respondiste la llamada —muerdo la pared interna de mi labio inferior. —No era mi intención contestar su teléfono, me equivoqué —suelto de forma apresurada—. Estaba muy dormida. —Eso no me importa, es lo de menos, Amy —suspira—. Lo que importa es que ella te dijo algo que no debía —yo elevo mis cejas. —¿Acaso ella te lo dijo? —asiente. —Además de eso, vi su nombre en el registro de llamadas —suspira—. Imagino lo que pensaste en ese momento, pero te prometo que no es lo que parece... —el tono de su voz suena a suplica. —Tú no tendrías que explicarme nada sobre lo que haces con tu vida —me observa atento—. Ni siquiera nos conocemos, no soy tu novia como para recibir tus explicaciones —veo que se pasa las manos por el rostro agobiado. —Si tengo hacerlo —dice con firmeza—. Por esta estupidez con Taylor te fuiste de mi casa corriendo —señala la puerta. —Blake, me ocultaste una relación —hago énfasis en cada palabra, quiere hablar, pero no se lo permito—. No sabes lo culpable que me siento al haber estado con un hombre que tiene novia, nunca había hecho eso es mi vida —él niega repetidas veces. Se acerca hacia mí con velocidad y sostiene mi rostro entre sus manos. —Taylor no es mi novia ni lo será, Amy —observa mis ojos—. Creo que están pasando muchas cosas por tu cabeza, pero te juro por lo que más quiera en esta vida, ella no me importa en lo absoluto... —apoya su frente sobre la mía. Coloco mis manos sobre su pecho y paso saliva, estoy muy nerviosa ni siquiera sé que pensar en este preciso momento. —Hay imágenes de ustedes dos juntos por todo internet, Blake —balbuceo—. No quiero ser la otra, no quiero arruinar una relación entre dos personas que parecen quererse —me alejo y camino hacia el sofá para tomar su camisa entre mis manos. —Amelie, es un circo de mi tío para hacer creer que ella será mi esposa, pero no pienso aceptar nada —le extiendo su camisa y él suspira profundamente—. ¿No me crees? —No va en que te crea o no —noto tristeza en su mirada—. Me sentí engañada, Blake —da un paso hacia mí—. Y sé que es una tontería porque tú y yo apenas nos conocemos hace un mes, pero así me sentí —analizo su mirada—. Se instaló una angustia espantosa en mi pecho —veo que su mandíbula se tensa. —Lo siento mucho, Amy... —murmura—. A Taylor ni siquiera la he besado, no es lo mismo que contigo —lo observo triste. —Basta, Blake —ruego en un hilo de voz—. Nunca fue mi intención interponerme entre ella y tú —coloca sus ojos en blanco. —¡Taylor no significa nada para mí! —exclama y yo lanzo su camisa sobre el sofá nuevamente para luego caminar hacia mi habitación—. ¡Amelie! —sigue mis pasos. —¡Basta! —me volteo hacia él—. Te recomiendo que vayas con ella, que es hermosa, una modelo famosa y podrás cumplir tu cláusula para que no te echen de tu empresa —él se acerca a mí y me sujeta por las muñecas. —¿Acaso no te has dado cuenta con todas las cosas que te he dicho y lo que demuestro? —mis ojos recorren su rostro—. Amy, por favor... —masculla cerca de mis labios. —Por favor a ti, Blake —aprieta sus labios y pasa saliva—. Creo que deberías irte de casa y no volver —él niega. —Yo no quiero dejarte, Amelie... —acomoda mi cabello y acaricia mi mejilla—. Esa mujer no me causa nada —apoya su frente sobre la mía—. Me interesas tú, quiero conocerte más a ti —su pulgar acaricia mis labios. —Me siento muy mal, Blake —mi voz se comienza a quebrar—. Debemos alejarnos un tiempo, será lo mejor para ambos —cierro mis ojos y lo escucho suspirar. —Pues yo ahora mismo también me siento muy mal —siento sus labios sobre mi frente—. Cuídate mucho, Amy —balbucea—. Sabes que si necesitas algo podrás contar conmigo —le medio sonrío. —No olvides tu camisa —asiente lentamente y se va alejando de mi cuerpo—. Adiós, Blake —me observa y alza su mano. —Adiós, Amelie —camina por el pasillo. Tomo asiento en el borde de mi cama y escondo mi rostro detrás de mis manos. No puedo entender como este hombre ha sido capaz de remover tantas cosas dentro de mí, de hacer que me sienta miserable y triste por lo que acaba de superar, solamente tengo un mes de haberlo conocido y fue capaz de hacerme pasar por todas las emociones existentes. Ni siquiera entiendo porque me están pasando estas cosas con Blake, no sé si está bien o no, pero me está sucediendo. Escucho la puerta principal cerrarse y decido salir de mi habitación para poder ir a buscar mi teléfono, pero me detengo al ver la camisa celeste que llevaba puesta hace un momento sobre el sofá. La tomo en mis manos y aspiro su aroma tan dulce y fresco.
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