—Vamos, Amy —levanta mis cobijas—. ¿Puedes decirme qué haces con esa camisa aún? —suspira.
—No lo sé —me la quito del cuerpo—. No entiendo nada, Claire —restriego mi rostro.
—Ya ha pasado un mes, Amelie —se sienta a mi lado—. Solamente sales de aquí para visitar a tu abuela o cantar en el bar —acaricia mi cabello—. Estoy pensando seriamente en traer una grúa para poder levantarte de aquí —palmea mi pierna.
—Me siento mil veces peor que cuando terminé con Connor, rubia —hace una mueca de exageración.
—Porque Blake se metió en un mes en tu corazón, cosa que Connor en casi tres años no consiguió —me lanzo a mis almohadas.
—Eso no puede ser real, rubia —analizo el techo de mi habitación.
—Si puede y así está sucediendo ahora mismo —se levanta de mi cama y abre mi armario.
—¿Qué haces, Claire? —la observo.
—Estoy decidiendo que es lo que te pondrás —arrugo mi entrecejo.
—¿Para qué exactamente?
—Vamos a ir de compras —saca una falda cuadriculada negra y blanca junto con una blusa sencilla blanca—. Esto con tus botas queda fenomenal —me guiña.
—No tengo ganas de salir, Claire —me abrazo a la camisa de Blake.
—De ninguna manera —jala de mis pies hasta que mi cuerpo cae al suelo—. Tú te levantas, te duchas, te pones guapa y luego salimos al centro comercial —coloco mi mano sobre mi trasero, ya que me golpeé cuando caí.
—No tengo dinero —ella ríe.
—Frank te ha pagado más de 600$ por semana cantada —me levanta del suelo—. Así que, no tienes excusas y te vas a duchar —empuja mi cuerpo hacia el baño.
Una hora más tarde estaba caminando por el centro comercial con algunas bolsas con ropa y algunas otras tonterías.
—¿Quieres comer algo? —Claire voltea hacia mí—. Yo te invito —toma mi muñeca y me lleva hacia un McDonald's.
—¿Vamos a seguir comprando? —me quejo.
—Amy, parece que tienes una nube negra aquí encima —hace el contorno sobre mi cabeza.
—Yo dije que no quería salir de casa —suspiro.
—Cambiar de aires te hará bien —acaricia mi hombro.
Llega nuestro turno, pedimos nuestra hamburguesa cada una, esperamos a que nos entreguen el pedido y nos acomodamos en una de las mesas del primer piso.
—Mira, mira —coloca dos patatas fritas a modo de colmillos—. Soy la morsa rubia —comienza a hacer sonidos de morsa y a aplaudir.
Comienzo a reír y llevo una patata a mi boca.
—Al fin te hago reír —se come las patatas—. Pensé que ya no tenías alma —yo niego.
—Gracias, Claire —balbuceo.
—No es nada —coloca el popote en su vaso—. Quiero a mi Amy de vuelta, odio verte tan mal y más sabiendo que un hombre es la causa —da un sorbo a su refresco.
—Tú no te das cuenta, pero eres de las mejores personas que he conocido y soy muy afortunada de tenerte como amiga —ella sonríe con alegría—. Mi rubia favorita —palmeo su mano.
—Mejor alimentate —da un mordisco a su hamburguesa y yo la imito.
Doy un sorbo a mi gaseosa y la observo.
—¿Qué tal tu última conquista?
—¿De verdad quieres hablar de hombres, Amelie? —su mirada refleja cierta duda.
—Yo quiero hablar de lo que te sucede y saber cómo estás tú —la señalo—. Te centras mucho en mí y la amistad debe ser recíproca; así que, dígame, señorita —llevo otra patata a mi boca.
—El chico misterioso ya lo conoces tú —ladeo un poco mi rostro—. Es Tony —abro mis ojos sorprendida.
—¿El barman? —asiente con una sonrisa—. ¿Y qué tal fue todo?
—Es una fiera en la cama —gruñe y ambas reímos—. Pero fue muy bueno, es muy gracioso y atento —muerde su hamburguesa.
—Se me generó una imagen un tanto traumática en mi mente —señalo mi cabeza mientras río—. Pero estoy contenta de que estés feliz —sostengo su mano entre la mía.
—Necesitarás terapia, amiga —asiente con una sonrisa.
|| ... ||
Bajo del escenario luego de agradecer, necesitaba cambiarme para cantar la próxima canción, por mis turnos acordé cantar tres canciones cada noche y la de ahora sería la última de la noche.
Desde que le dije a Blake que debíamos alejarnos no ha vuelto a pisar el bar por las noches, en el residencial no lo he vuelto a cruzar y le dije a mi abuela que tratase de no hablarme sobre él, no le di mucha explicación, pero ella lo acepto.
Me quito el vestido rojo y me coloco una falda negra con un corset del mismo color. Tomo dos guantes sin dedos que Claire me había dejado aquí.
Acomodo mi cabello y cambio el labial nude que tenía por un color vino intenso. Escucho unos golpes en la puerta, pero no me levanto de mi lugar.
—Está abierto —analizo que mis dientes no se hayan manchado.
Frank aparece tras la puerta intentando sonreír.
—Ya estoy para salir, Frank —me levanto de la silla y lo observo.
—Quería decirte que puedes irte, Amy —lo observo confundida—. Te noto extraña, luces cansada y estás trabajando mucho —yo le doy mi mejor sonrisa.
—Estoy trabajando haciendo algo que me gusta, Frank —sostengo su hombro—. Con eso ya estoy perfecta —beso su mejilla—. Te agradezco la preocupación, pero ahora debo cantar mi última canción de la noche —señala el escenario con una mueca.
Subo los tres escalones hacia el escenario y me acerco al micrófono.
—Ahora cantaré la última canción de mi turno —la mayoría me observan—. Espero que la disfruten —saco el micrófono del pie y comienzo a caminar por el escenario.
La música comienza a sonar y yo canto en el momento debido.
"How can you see into my eyes like open doors?
Leading you down into my core where I've become so numb
Without a soul (soul), my spirit's sleeping somewhere cold
Until you find it there and lead it back home
wake me up inside
(I can't wake up) wake me up inside
(Save me) call my name and save me from the dark
(Wake me up) bid my blood to run
(I can't wake up) before I come undone
(Save me) save me from the nothing I've become
Now that I know what I'm without, you can't just leave me
Breathe into me and make me real
Bring (bring) me (me) to life."
Hago movimientos con mi mano, cierro mis ojos y siento lo que estoy cantando.
"wake me up inside
(I can't wake up) wake me up inside
(Save me) call my name and save me from the dark
(Wake me up) bid my blood to run
(I can't wake up) before I come undone
(Save me) save me from the nothing I've become
Bring me to life
I've been living a lie
There's nothing inside
Bring me to life
Frozen inside without your touch, without your love
Darling, only you are the life among the dead
All this time, I can't believe I couldn't see
Kept in the dark, but you were there in front of me
I've been sleeping a thousand years, it seems
Got to open my eyes to everything
Without a thought, without a voice, without a soul
Don't let me die here, there must be something more
Bring me to life."
Dejo mi mano sobre mi abdomen y puedo sentir como mi cuerpo vibra con cada nota que sale de mi garganta.
"wake me up inside
(I can't wake up) wake me up inside
(Save me) call my name and save me from the dark
(Wake me up) bid my blood to run
(I can't wake up) before I come undone
(Save me) save me from the nothing I've become
Bring me to life
I've been living a lie (bring me to life)
There's nothing inside
Bring me to life."
Se escuchan los intensos aplausos del público, hago una pequeña reverencia y les sonrío. Dejo el micrófono nuevamente en el pie y decido bajar hacia la barra.
—Una margarita, Tony —le pido al nuevo pretendiente de mi amiga.
—Enseguida, Amy —coloca una copa frente a mí.
Claire aparece y deja la bandeja vacía sobre la barra.
—Necesito dos whiskys dobles con hielo, guapo —observa a Tony y él asiente, pero luego vuelve su mirada hacia mí—. ¿Tú qué tal?
—Excelente —le sonrío—. ¿Por qué la pregunta?
—Frank me dijo que te ve extraña —Tony deja los dos vasos con whisky en la bandeja.
—Aquí tienes, preciosa —mi amiga se apoya sobre sus brazos en la barra y acerca su rostro a él—. Tu margarita, Amy —la deja frente a mí.
—Gracias, bombón —deja un beso sobre sus labios.
—Yo no te agradeceré así —ambos ríen—, pero gracias —levanto mi copa y le doy un sorbo.
—Voy a entregar esto —desaparece con la bandeja.
Tony se aleja para atender a una pareja y yo continúo bebiendo mi margarita. Siento una mano sobre mi cintura, doy un rsspingo en mi lugar y volteo hacia mi derecha para encontrarme un moreno alto, fortachón, se veía que sus ojos eran claros, pero no había suficiente luz aquí como para descifrar que color exactamente, y también tenía un poco de barba.
—Si es posible apartas tu mano de mi cuerpo —aparto su mano de mi cintura de un golpe.
—Lo lamento, estrellita —alza sus manos—. Solamente quería hablar contigo —se apoya en la barra.
—Hablar es una buena idea —da un leve asentimiento.
—¿Y la estrella pop tiene novio? —me analiza de pies a cabeza.
—¿Qué tanto te importa a ti eso? —dejo mi copa sobre la barra.
—En este momento mucho —veo que se va acercando a mi rostro.
Tomo mi copa y le lanzo lo poco que quedaba al rostro, me levanto de mi lugar y me observa furioso.
—¡¿Estás loca?! —exclama molesto.
—No estoy loca por no permitir que un hombre se quiera propasar conmigo —doy un golpe en la barra—. ¡Tony! —exclamo y me observa—. Este hombre te pagará mi trago, ya que lo lleva puesto —camino hacia el camerino y cierro la puerta de un golpe.
Tomo asiento en la silla que estaba frente al tocador y comienzo a desmaquillarme con lentitud mientras que me observo fijamente en el espejo.
Le sigo los pasos hasta que llegamos a un automóvil blanco, se veía bastante lujoso. ¿La marca?, Dios la sabrá, no entiendo nada de esto.
—¿Quieres que te abra? —se acerca a mi lado.
—No es necesario, gracias —le medio sonrío y él rodea el coche hasta subirse.
Abro la puerta y me adentro allí. Al sentarme me coloco el cinturón de seguridad y me percato de que tengo la mirada de Blake sobre mí.
—¿Tengo algo en la cara? —niega riendo.
—Pensé que me patearías el trasero para irte sola —hago una mueca con mis labios.
—No lo hice por Claire —asiente lentamente y comienza a tocar cosas en el GPS del coche.
—Escribe tu dirección ahí —señala y eso hago—. Perfecto —suelta en cuanto acabo de escribir.
Me acomodo en el lugar y mantengo mi vista fija hacia el frente.
—¿Hace muchos años trabajas en el bar? —ya había comenzado a conducir sin prisa.
—Bastantes, sí —no me volteo a verle.
—Pero te gusta cantar —lo afirma—. ¿Por qué no te dedicas a ello?
—Porque no he tenido la oportunidad —comienzo a jugar con una pulsera que me había obsequiado mi abuela.
—Deberías enfocarte en eso, tienes mucho talento —volteo a verle—. Hablo en serio —asiento lentamente.
—¿Tú visitas el bar por primera vez? —le veo asentir.
—Pero ahora pienso ir más seguido, si me aseguras que te oiré cantar —su comentario me hace sonreír.
—No creo que vuelva a suceder... —chasquea su lengua.
—Pues debería —detiene el coche frente a mi casa—. Y Cenicienta llegó sin su calabaza —lo observo confundida.
—¿Qué dices?
—Yo me entiendo —niega y enciende la luz que había en el techo del coche—. Fue un placer haberte conocido, Amelie —mantiene su mirada fija en la mía.
—Lo mismo digo, Blake —se acerca a besar mi mejilla y su hipnotizante perfume inunda mis fosas nasales.
Sacudo mi cabeza borrando la imagen de Blake de mi mente.
A pesar de que le haya creído a Blake, el miedo se apoderó de mí al imaginar cómo reaccionaria cuando fuese conocedor de mi pasado y, como la mayoría de gente que me ha conocido, salga corriendo en dirección opuesta a mí, si no lo alejaba yo, él se hubiese acabado por alejar tarde o temprano.
|| ... ||
Llego a mi casa, pero me detengo al ver a Connor dormido en mi puerta con un pequeño ramo de orquídeas blancas.
Me coloco en cuclillas frente a él y lo sacudo por el hombro.
—Connor —balbuceo—. Despierta —veo como abre sus ojos con lentitud, en cuanto se da cuenta que soy yo me tiende el ramo de orquídeas.
—Son tus favoritas —sonrío con debilidad y las tomo entre mis manos.
—¿Qué haces aquí, Connor? —sus ojos se fijan en los míos.
—Quería pedirte disculpas por lo que hice la última vez que estuve aquí —suspira—. Estuve mal y nunca debí ponerte una mano encima, no merecías eso —dice en un tono bajo.
—¿Quieres entrar y tomar algo? —me levanto y él me imita.
—No sé si sea lo correcto, Amy —abro la puerta.
—Pasa, por favor —le hago una seña—. Hace tiempo que con la única persona que hablo es con Claire —ingreso a la casa, él me sigue y yo cierro la puerta.
—Siempre estás con Claire —sonríe—. Recuerdo que al principio me daba celos que pasaran tanto tiempo juntas —yo suelto una pequeña risa.
Observo las orquídeas.
—Voy a ponerlas en agua —tomo el jarrón vacío en el cual habían estado las flores que Blake me regaló, pero tuve que desechar porque se marchitaron—. ¿Quieres una cerveza o algo para beber?
—Cerveza no —niega rápidamente—. Estoy en rehabilitación... —lo observo con atención—. Un café estaría bien.
—Ya te lo traigo —murmuro y camino hacia la cocina.
Pongo la cafetera en marcha, pongo agua en el florero y acomodo las flores allí dentro. Vuelvo al recibidor y dejo el jarrón allí encima.
—El café estará en unos minutos —volteo hacia él.
Puedo notar como analiza mi rostro con detenimiento, sus ojos se detienen en los míos y puedo sentir como si me atravesarán.
—¿Sucede algo que me ves así? —paso saliva nerviosa.
—Uno de los pasos a seguir en rehabilitación es disculparse y tratar de reparar todo lo que rompimos estando dentro del mundo de las drogas —yo asiento con lentitud—. Y aunque no me guste, te lastimé demasiado y me comporté como un imbécil —sus labios se tuercen hacia un lateral.
—Me enorgullece mucho saber que estás tomando otro camino, un camino para poder mejorar —coloco mi mano sobre su hombro.
—Sé que con un "lo siento mucho, Amelie" no soluciono nada de lo que hice —suspira con pesadez—, pero quiero que seas consciente de que estoy muy arrepentido, de verdad. Siento que no valore a la gran mujer que tenía a mi lado —coloca su mano sobre la mía.
—De verdad, estoy muy feliz por ti —me sonríe—. Y te disculpo porque sé que eres un buen hombre, te conozco hace mucho tiempo; así que, todo bien —besa el dorso de mi mano.
—Muchas gracias, Amy —se escucha como la cafetera acaba de calentar el agua—. Si quieres yo traigo el café, aún conozco la casa —entrecierro un poco mis ojos.
—Está en su casa —le sonrío y señalo la estancia con mis manos.
Va hacia la cocina y veo como saca las tazas del mueble de la cocina para luego llenarlas con el café.
Observo las orquídeas nuevamente y sonrío levemente.
—Es la primera vez que me regalas flores —sé que me escucha porque la cocina, el comedor y la sala están conectados, ya que es de concepto abierto—. Además, son mis favoritas —camina hacia mí y me entrega la taza con café.
—Con dos de azúcar como a ti te gusta —doy un sorbo—. Y, respecto a las flores —él también las observa—, recuerdo cuando me contaste por primera vez que tu papá siempre te obsequiaba una orquídea blanca en tu cumpleaños —asiento lentamente.
—Eso te lo dice hace más de tres años —susurro—. No creía que las cosas que te había contado fuesen importantes como para recordarlas.
—Aunque no lo creas —da un paso hacia mí—, te ponía toda la atención que podía porque me gustaba, me gusta —se corrige—, verte feliz —acaricia mi mejilla y bajo mi mirada.
—Tú has sido una pieza muy importante en mi vida, Connor —recuerdo cada momento que viví con Connor—. Me ayudaste a salir de ese lugar asqueroso en donde me encontraba y nunca me cansaré de agradecerte —vuelvo a observarlo.
—Lo haría una y mil veces, Amelie —besa mi frente—. Mira, quería mostrarte algo —saca una pequeña ficha de su bolsillo.
La tomo entre mis dedos y sonrío.
—Hoy cumplo dos meses sobrio —lo escucho alegre.
—Esto es muy bueno, Connor —él asiente.
—También tengo otra cosa para ti —deja su taza encima de la mesa del comedor y yo lo imito.
Introduce su mano dentro de su chaqueta, saca un sobre y me lo entrega. Al abrirlo encuentro más de dos mil dólares.
—¿Qué es esto, Connor? —mi tono es totalmente serio.
—Es el dinero que te robé la noche que te dejé inconsciente en el callejón —guarda sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón—. En el sobre habían 1.465$, gasté todo y lo repuse con parte de mi primer sueldo —parpadeo varias veces.
—No necesitas darme dinero, Connor —le entrego el sobre, pero no vuelve a tomarlo—. Y aquí hay más de dos mil dólares —asiente.
—Te quité lo del sobre que había en tu bolso y más de lo que te he pedido en este último año —empuja el sobre hacia mi dirección—. No voy a aceptar que me lo devuelvas, es tuyo —observa su reloj.
—¿Conseguiste trabajo? —asiente y en ese momento siento miedo.
—No es nada malo, te lo prometo —dejo el sobre sobre la mesa—. Estoy trabajando como mensajero en una empresa —relame sus labios—. Mi vida se está reconstruyendo —balbucea.
—¡Eso es muy bueno, Connor! —sin pensarlo, envuelvo su cuerpo entre mis brazos y él me corresponde con fuerza.
—No sabes lo que significa para mí que estés feliz por mí —se separa un poco de mi cuerpo, pero me sostiene por los antebrazos y acerca sus labios a los míos.
—Connor, no es lo correcto esto... —ignora lo que acabo de decir y une sus labios con los míos en un beso lento.
Alzo mis manos en el aire y pocos segundos después lo separo lentamente de mis labios colocando mis manos sobre sus hombros.
—Lo siento, sé que no debía... —cubre su rostro con sus manos.
—Te agradezco por tus palabras, por las flores, pero nosotros dos ya no estamos más juntos —le recuerdo—. Podemos volver a ser amigos como antes —asiente repetidas veces.
—Mejor tenerte como amiga a perderte —medio sonrío—. Lo bueno será que me vaya —besa mi frente—. Que descanses, Amy —murmura.
—Tú igual —veo como sale de mi casa y yo me siento en el sofá—. ¿Cuántas más cosas tendrán que sucederme? —suspiro agobiada.