Blake.
Acomodo mi saco y salgo de la habitación, no sin antes voltear a ver cómo Amelie acomoda su cabello para luego volver junto a Michel al altar.
—¿Dónde está mi amiga? —cuestiona la rubia y con mi mentón señalo hacia la habitación de la cual salí, no tarda mucho tiempo en desaparecer.
—Dime que no hiciste lo que estoy pensando —lo observo con una sonrisa—. ¡Blake! —exclama y solamente muevo mis hombros.
—Tenía que hacerlo, Michel —suspiro y guardo mis manos en los bolsillos del pantalón—. ¿Acaso viste lo hermosa que se ve en ese vestido?
—¿Tú sabes lo que significa el rojo en una boda? —asiento y suelto una risa.
—Taylor se volverá loca al verla —niego mordiendo mi labio inferior—, pero me costará mucho quitarle los ojos de encima hoy —observo el techo.
—En cualquier momento llegará tu tío; así que, mejor controla tus ojos y tu pantalón —volteo hacia él y le guiño.
—¿Cómo haré para sobrevivir con Taylor? —Michel palmea mi espalda.
—Te imaginas que vives una vida de rosas con la cantante —me abraza por los hombros—. Es como cuando te masturbas y tienes que usar tu imaginación —ambos reímos.
—Gracias por acompañarme, hermano —él sonríe.
—Te acompañaría hasta el infierno, idiota —veo que Amelie ingresa con Claire y toman asiento para esperar a que todo comience—. Llegó la hora —suspira—. Acaba de llegar tu tio, no hagas papelones —asiento y la música comienza a sonar.
Taylor camina hacia mí con una sonrisa y sosteniendo el brazo de su padre; lleva un vestido demasiado ajustado para mi gusto, más para ser de novia, con un escote que por poco y llega hasta su entrepierna, no me gusta para nada.
—Te estoy entregando lo más preciado que tengo en mi vida, Blake —dice el padre de Taylor en el momento que llega al altar con ella—. Quiero creer que la estoy dejando en buenas manos —doy un leve asentimiento.
—Cuidaré a su hija, señor Brown —él sonríe y palmea mi hombro.
—Pues te entrego a mi pequeña —me pasa la mano de Taylor y yo la sujeto entre la mía.
—Llegó el día —balbucea ella con una sonrisa radiante—. Estás muy guapo —besa mi mejilla.
Observo a Amelie y está jugando con el dije del collar.
—Llegó el día —repito sin muchos ánimos y nos colocamos frente al oficiante.
—Nos encontramos aquí reunidos para celebrar la unión en santo matrimonio de la señorita Taylor Brown y el señor Blake Turner —nos sonrie a ambos y siento como Taylor entrelaza su mano con la mía.
Mi mente se desconecta de las palabras que comienzan a salir de su boca y comienzo a traer recuerdos a mí.
—Te ves hermosa —tomo su mano entre la mía—. ¿Podría dar una vuelta para mí, señorita Bennett? —sonríe y hago que dé una vuelta sobre sus pies.
—Me gusta mucho todo lo que he visto hasta ahora —poso mi mano a la altura de su cintura y dejo un beso sobre su mejilla.
—Todavía faltan algunas cuantas cosas —ella sonríe—. Siento que eres irreal, que estoy en un sueño, pronto despertaré y ya no estarás a mi lado —coloco mi mano sobre su mejilla y ella posa su mano sobre la mía.
—A mí me pasa exactamente lo mismo —acaricia mi mano con delicadeza—, pero creo que tú me dijiste que teníamos que disfrutar este tiempo juntos —yo sonrío y asiento.
—Ahora necesito que usted, bella mujer, camine hacia el comedor —la guío sosteniendo su mano.
Le aparto la silla y la acerco a la mesa en cuanto toma asiento.
—Déjame decirte que lo que preparé se podría decir que es mi especialidad —quito las campanas y me sorprende ver cómo todavía sale el humo de la comida, aún está caliente.
Me acomodo en mi lugar y descorcho el vino para luego servirlo en las copas de ambos.
—La verdad, se ve exquisito —eso me hace sonreír.
Levanto mi copa y ella me imita.
—Quiero brindar... —fijo mis ojos en los suyos.
—¿Y por qué razón brindamos?
—Por nosotros —sus mejillas se ruborizan un poco—. Le agradezco al destino o a las fuerzas del universo por haberte cruzado en mi camino; me siento como un tonto cada vez que te tengo frente a mí y me encantaría poder tener más de esto contigo.
—¿A qué te refieres con tener más? —observo la copa—. No podemos estar en parejas por nuestra situación —yo asiento.
—Por el momento no quiero que me obligues a alejarme otra vez porque no te hice caso aquella vez y si lo haces por segunda vez, deberé obedecer —hago una pausa—, lo que no me gustaría para nada —murmuro.
—Hay que brindar por cosas bonitas —ambos nos observamos—; así que, brindemos por todo lo que hemos estado viviendo aquí que son momentos que atesoraremos con mucho cariño, por lo menos yo —veo un brillo especial en su mirada.
—Te atesoraré a ti en mi memoria, en mi corazón, por siempre, Amelie —hago chocar las copas—. Y esta cabaña es testigo de todo lo que sentimos y no podemos mostrar frente a los demás. Este es nuestro lugar y serás bienvenida siempre que quieras —doy un sorbo al vino y ella me imita.
Sonrío con ese recuerdo, pensar que sólo fue hace unas horas atrás.
—¿Escucho la pregunta, señor Turner? —sacudo mi cabeza y observo al oficiante confundido.
—Disculpe —balbuceo—. ¿Podría repetirla, por favor? —volteo hacia Taylor y me está amenazando con la mirada.
—¿Acepta como esposa a la señorita Taylor Brown para amarla, honrarla y respetarla en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en las alegrías y en las penas todos los días de su vida hasta que la muerte los separe? —paso saliva, cierro mis ojos y suspiro profundamente.
Observo a Michel y hace una mueca torcida.
—Cariño, debes responder —murmura Taylor.
—Sí, acepto... —suspiro con profundidad y escucho como Taylor ríe contenta.
—¿Acepta como esposo al señor Blake Turner para amarlo, honrarlo y respetarlo en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en las alegrías y en las penas todos los días de su vida hasta que la muerte los separe? —observa a la modelo.
—Sí, mil veces sí —el oficiante sonríe.
—Por el poder que me ha sido conferido, los declaro marido y mujer —extiende las manos hacia sus laterales—. Puede besar a la novia —Taylor se voltea hacia mí.
No quiero hacer esto, no quiero besarla, no quiero tener que tocarla, no la quiero a ella.
—Bésame, cariño, sé que lo deseas —coloca sus brazos alrededor de mi cuello.
Planto un casto beso sobre sus labios, pero en el momento que me acerco a ella me pega a su boca y, literalmente, devora mis labios. Me separo de forma abrupta y todos están aplaudiendo.
Veo que Amelie sale del lugar y Claire sale detrás de su amiga a toda prisa.
Taylor comienza a caminar por la alfombra, trato de ir tras de Amelie, pero Michel aprieta mi brazo y murmura en mi oído.
—Ni se te ocurra hacer lo que estoy pensando —habla y sonríe a algunos invitados—. Harás que tu tío lo descubra y acabará lastimada, hermano —yo suspiro.
—Ya no lo soporto más, Michel —confieso.
—Debes resistir —suspira.
|| ... ||
Hago que Taylor dé una vuelta y se pega a mi cuerpo, pero yo me alejo.
—¿Por qué haces eso, cariño? —se queja.
—Necesito ir al baño —ella asiente y se va con sus amigas.
Busco a Amelie por el salón y la encuentro bebiendo una copa de champagne, su amiga está bailando con Michel muy contenta.
Un mozo pasa con copas con alcohol dentro y yo tomo una entre mis manos para luego acercarme a Amelie, y sentarme a su lado.
—No deberías estar aquí —se recuesta sobre el respaldo de la silla, cruza sus piernas y mis ojos se detienen allí por un momento.
—¿Por qué no? —doy un sorbo a mi copa—. Eres mi invitada, se debe tener comunicación con ellos para saber si la están pasando bien —voltea a verme y me sonríe a modo de mueca.
—Por un momento creí que dirías que no —roba mi copa y se bebe todo el contenido de ella—, tardabas mucho en responder —paso saliva.
—Es que estaba pensando en ti —balbuceo—, en nuestra última noche en la cabaña —inmediatamente baja la mirada—. Mi corazón gritaba "no lo hagas", pero no tenía opción, pequeña —ella asiente.
—Pues, al fin eres hombre casado —siento que su tono de voz suena quebrado—. Fue una ceremonia muy bonita —vuelve a observarme y juraría que su mirada está cristalizada.
Siento un nudo formarse en mi pecho al verla así, me encantaría poder abrazarla y tenerla cerca de mi pecho mientras acaricio su cabello.
—No llores, por favor —ella niega y sonríe.
—Estoy bien —suspira.
Taylor viene corriendo hacia nosotros y abraza a Amelie con cariño, la mujer que se está robando cada uno de mis suspiros me observa nerviosa.
—¡Que alegría verte, Amelie! —exclama Taylor y la observa—. Te ves fenomenal con ese vestido, te queda perfecto —Amy sonríe con debilidad.
—Tú estás muy hermosa, eres la novia más linda que he visto —Taylor vuelve a abrazarla.
—Te agradezco mucho por haber asistido, Amy —parecen palabras sinceras de Taylor.
—No es nada —a Taylor la llama una de sus amigas.
—Bien, debo irme a seguir alegrando invitados —ella ríe—. Así que, dejo que mi esposo —acaricia mi mejilla—, siga atendiendo a la invitada más hermosa —me observa a mí—. ¿Serás capaz, osito?
—Claro que sí —asiento con una sonrisa—. Tú disfruta con tus amigas, Taylor —ella besa mis labios.
—¡Eres el mejor esposo del mundo entero! —chilla para luego salir corriendo.
Deshago mi sonrisa y observo a Amelie.
—Es la primera vez que estoy de acuerdo con Taylor —murmuro y ella sonríe. Me acerco un poco a su silla y susurro en su oído—. Eres la mujer más hermosa del lugar y no necesito ver al resto de mujeres para asegurarme de ello —se aleja un poco.
—Gracias... —Michel aparece a toda prisa para sentarse a mi lado y Claire junto a Amelie—. ¿Qué rayos les sucede a ustedes dos?
—No hay tiempo, si llega preguntar, tu nombre es otro, pero no Amelie —ella lo observa confundida y yo igual.
—¿Por qué tendría que... —él pisa mi pie por debajo de la mesa.
—¡Sobrino!
*Ahora entiendo porque dijo lo que dijo.*
—Hola, Joseph —Michel lo saluda con falso entusiasmo.
—Tú no eres mi sobrino —lo observa con desprecio y vuelve su mirada a mí—. Felicitaciones, ya eres todo un hombre de bien —palmea mi hombro.
—Estoy sumamente contento —pongo mi peor expresión—. No sabes los fuegos artificiales que desprendo de mi cuerpo —las chicas ríen y mi tío las observa.
—¿Quiénes son estas bellas mujeres? —les sonríe coqueto.
—Yo soy Andrea —responde Claire con una sonrisa falsa.
Estoy rezando internamente para que no diga su nombre verdadero.
—Y yo Elena —juro que volví a respirar—. Un gusto —mi tío asiente.
—Pues encantado de ver mujeres tan hermosas aquí —ambas sonríen—. Aunque tu rostro se me hace muy familiar —señala a Claire.
—Me lo dicen mucho —asiente y hace una mueca con sus labios—. Tengo una cara muy común, de americana promedio —chasquea con su lengua y hace un movimiento con su dedo.
—Debe ser eso sí... —musita.
—¿Necesitabas algo, tío? —analiza a Claire y en el momento que sacudo su hombro mueve su cabeza.
—¿Qué pasa, Blake? —yo suspiro.
—¿Necesitabas algo? —niega.
—Solo era para felicitarte —acomoda su corbata—. Con su permiso —desaparece como alma que lleva el Diablo.
—¿Eso es normal? —cuestiona Claire.
—Joseph no es muy normal —dice Michel y me observa.
—Pero eso no es nada normal de su parte —suspiro y Amelie me observa.
—¿Y por qué me hicieron cambiar mi nombre? —cuestiona ella.
—Es que no es de confianza —responde Michel—. Mejor que no sepa su verdadera identidad —bebe lo que había en la copa que estaba frente a él—. Te queda muy bien el rojo, Amy —Claire sonríe.
—¿Verdad que sí? —sujeta a su amiga por los hombros—. Yo le escogí el vestido, la señorita no quería elegir ese color —hace una mueca.
—Era para una boda, Claire —murmura Amelie.
—Para un circo —le corrijo y su amiga sonríe—. Y te ves hermosa con ese vestido —me acerco a su oído para que nadie me escuche—, y sin nada sobre tu cuerpo te ves aún más hermosa —noto como su cuerpo tiembla y yo sonrío.
—Idiota —golpea mi hombro con delicadeza y todos comenzamos a reír.
—Blake, Taylor quiere que vayas con ella —levanto mi cabeza y ella me hace señas.
—Ahora vuelvo —suspiro y me levanto de mi lugar, fingiendo la mejor sonrisa que me sale.
En el momento que llegó a su lado sus amigas desaparecen, lo cual me parece muy extraño.
—Osito —ella se abraza a mi cuerpo y besa mi mejilla—, eres el mejor hombre que he conocido en mi vida —poco mi mano sobre su espalda.
—No necesitas decir esto, Taylor —me sonríe.
—Te amo, osito —besa mis labios.
—Perdón, necesito su atención, por favor —Claire aparece en el escenario donde estaba la banda tocando—. Primero que nada quiero que le demos un fuerte aplauso a los novios —comienza a aplaudir y todos la siguen.
Busco a Amelie con prisa y se encuentra bebiéndose todas las bebidas que traía el mozo en la bandeja, mientras que Michel le habla a su lado.
—De verdad, espero que sean muy felices juntos —sonríe, pero no es sincera esa sonrisa —. Cada nueva pareja se merece todo lo mejor para su nueva etapa —me observa directamente—, y no hay nada mejor que una buena canción, por esa razón quiero invitar a mi mejor amiga... —detiene sus palabras—, Elena —ríe nerviosa—, quién es una gran cantante y será un hermoso regalo oír su espléndida voz —aplaude y le hace una seña a Amelie.
—¿Quién es Elena? —murmura Taylor.
—Es Amelie —musito en su oído—, pero si tienes a mi tío delante no la llames Amelie, luego te lo explicaré —me observa con detenimiento.
—¿Es algo malo, osito? —hago una mueca.
—Luego te lo diré —acaricio su brazo.
Amelie sube al escenario con ayuda de Michel, y aún sostenía una copa en su mano.
—Hola a todos —arrastra las palabras—. También felicito a los recién casados —da un sorbo a su bebida—. Y parece que voy a cantar —hace una mueca y varios ríen, incluyéndome.
No mucho tiempo después comienza a sonar la canción que sentí que me dedicó aquella noche en el bar.
"When your legs don't work like they used to before
And I can't sweep you off of your feet
Will your mouth still remember the taste of my love
Will your eyes still smile from your cheeks
And darling I will be loving you 'til we're 70
And baby my heart could still fall as hard at 23
And I'm thinking 'bout how people fall in love in mysterious ways
Maybe just the touch of a hand
Oh me I fall in love with you every single day
And I just wanna tell you I am
So honey now
Take me into your loving arms
Kiss me under the light of a thousand stars
Place your head on my beating heart
I'm thinking out loud
Maybe we found love right where we are."
Se acaba lo que le quedaba en su copa y comienza a caminar por el escenario con lentitud.
Taylor se pega a mi pecho y me obliga a rodear su cuerpo con mis brazos.
"When my hair's all but gone and my memory fades
And the crowds don't remember my name
When my hands don't play the strings the same way, mm
I know you will still love me the same
'Cause honey your soul can never grow old, it's evergreen
Baby your smile's forever in my mind and memory
I'm thinking 'bout how people fall in love in mysterious ways
Maybe it's all part of a plan
I'll just keep on making the same mistakes
Hoping that you'll understand."
Sus ojos se clavan en los míos con intensidad y yo siento que no puedo apartar mi mirada de encima se ella, es tan hipnótica.
"But baby now
Take me into your loving arms
Kiss me under the light of a thousand stars
Place your head on my beating heart
I'm thinking out loud
That maybe we found love right where we are, oh.
So baby now
Take me into your loving arms
Kiss me under the light of a thousand stars
Oh darling, place your head on my beating heart
I'm thinking out loud
That maybe we found love right where we are
Oh baby, we found love right where we are (maybe)
And we found love right where we are."
Deja el micrófono en su lugar y todos comenzamos a aplaudir con mucha efusividad. Taylor corre hacia Amelie cuando está bajando y la abraza, gesto con el cual hace trastabillar a la mujer de voz melodiosa.
—¡Estuviste magnífica! —chilla—. No sabía que cantabas tan bien. Ha sido el mejor regalo de bodas —Amelie medio sonríe.
—Muchas gracias, Taylor —ambas se observan—. Me alegra mucho que te haya gustado —aprieta su brazo con delicadeza.
—¡Chicos, foto! —exclama una amiga de Taylor.
Quedo entre las dos mujeres, Taylor se cuelga de mi cuello, mientras que Amelie posa su mano con delicadeza sobre mi hombro y yo la sostengo por la cintura, a la vez que a Taylor por la espalda. Sonreímos y el flash de la cámara nos deslumbra.
—¡Yo quiero una con la cantante! —Taylor me aparta y posa junto a Amelie, quién no luce tan cómoda. Sacan la foto y Taylor me hace una seña para que me acerque—. Tú también, osito, así tenemos individuales para el dia que sea una súper estrella —me posiciona junto a Taylor, pero antes de que tomen la foto detiene a su amiga—. No, no me gusta —nos observa y con Amelie intercambiamos miradas—. Parecen que tienen miedo, más cerca —nos pega más; coloca mi mano sobre la cadera de Amelie y la de ella sobre mi mano—. ¡Ahora sí! —suelta contenta y se coloca junto a su amiga.
Ambos sonreímos para la cámara y toma la fotografía, nos observamos entre nosotros, sonreímos y de nuevo el flash un par de veces más.
—Creo que ya es suficiente —Amelie se aleja de mi cuerpo—. Voy con mi amiga —se despide y desaparece con velocidad.
—Ahora a nosotros, Tasha —se acerca a mí y me besa, yo coloco mis manos sobre su cintura y cierro mis ojos.
Se escucha el sonido de la cámara.
—Perfectos —dice la tal Tasha.
—Voy a lanzar el ramo, osito —yo asiento y ella sale corriendo—. ¡HORA DEL RAMO, QUIERO A TODAS LAS MUJERES SOLTERAS AQUÍ! —grita desde el escenario.
Veo como Claire jala a Amelie de la mano y la coloca junto a ella.
Michel se posiciona a mi lado.
—Creo que el sexto sentido que dicen tener las mujeres Taylor no lo heredó —lo observo confundido.
—¿Por qué dices eso?
—Porque no se da cuenta de las chispas y mariposas que hay alrededor de Amelie y tuya cuando están cerca —balbucea—. Cualquier ser humano con dos dedos de frente se daría cuenta de que algo sucede entre ustedes dos —guardo mis manos dentro de mis bolsillos.
—¿Puedes creer que esa mujer sea tan talentosa? —él ríe—. Tiene una voz angelical, hermano. Y esa canción ya la había cantado en el bar, esa vez no me había quitado la mirada de encima, yo sentí que me la dedicaba a mí —me observa serio.
—Atravesaste a esa mujer —yo niego riendo—. Mírala —señala y veo que Taylor está a punto de lanzar el ramo—, está completamente borracha y allí sigue de pie. Te aseguro que atrapará ese bendito ramo —me codea.
—Como lo haga traigo al oficiante y hago que me case con ella —suelto sin pensar y el ramo cae.
Las chicas se pelean entre ellas, pero finalmente cae en las manos de Claire quien lo eleva en el aire como si fuera un trofeo.
—Pues te tocará a ti —palmeo su espalda riendo.
Las chicas comienzan a aplaudir y Amelie abraza a su amiga con alegría, tanta que comienzan a saltar.
—Esas dos están locas —susurra él con tono chistoso.
—Pero la rubia te está revolucionando la vida —le guiño.
—Y a ti la castaña —palmea mi mejilla.
Ambos nos quedamos contemplando la escena de las mujeres que comienzan a bailar todas juntas y felices.