Amelie.
Me abrazo al cuerpo desnudo de Blake y beso sus labios con intensidad, pero luego vuelvo a observar sus ojos con detenimiento.
—¿Qué sucede, pequeña? —acaricia mi espalda con delicadeza.
—Te quiero... —musito con miedo y él vuelve a besarme con total frenesí.
—Yo te quiero a ti, Amelie —dice entre besos.
Termino por subirme encima de su cuerpo sin dejar de besarlo; sus manos recorren cada centímetro de mi piel y yo poso mis manos sobre su pecho.
—Me gustas mucho, Amy —bajo mis besos a su cuello y él acaricia mi espalda.
—Tú a mi, Blake —balbuceo y subo nuevamente a sus labios—, demasiado —me sostiene por la nuca y vuelve a atacar mis labios con pasión.
Siento la erección de Blake en mi trasero; así que, comienzo a moverme encima de su falo, pero no llego a introducirlo dentro de mí, solamente estoy tratando de disfrutar.cada momento aquí.
Sus manos aprietan mis caderas y me guía hasta introducir su m*****o dentro de mi cavidad, acto que me hace gemir al instante. Lleva sus manos hacia mis pechos y los masajea con ternura, sus pulgares acarician mis pezones causando que estos se endurezcan al instante.
Me muevo de arriba hacia abajo, llevo mi torso hacia adelante para volver a besarlo; Blake coloca una de sus manos sobre mi trasero y la otra en mi espalda. Mi trasero choca con sus testículos con cada movimiento que ambos hacemos para volver esto más placentero.
El collar golpea su mentón y sus manos se aferran más a mi cuerpo. De la nada voltea en la cama, dejándome debajo de su cuerpo, colocando el peso de su cuerpo en sus brazos para no aplastarme y comienza a penetrarme con fuerza, pero también con cariño.
Mis piernas envuelven sus caderas y arqueo mi espalda para sentirlo mejor. Gimo en su oído en el momento que se clava en lo más profundo de mí, comienzo a sentir esa presión en mi abdomen bajo y, poco después, alcanzamos el clímax juntos.
Entrelaza nuestros dedos y vuelve a besarme con total lujuria.
Se quita de encima mía con cuidado para luego acomodarse a mi lado y comienza a trazar el contorno de mi cintura con su mano.
—Mañana extrañaré estar en este lugar junto a ti —balbucea y ambos nos observamos directamente a los ojos.
—Ojalá fuese posible quedarnos aquí, juntos, por mucho tiempo más —coloco mi mano sobre su mejilla y lo acaricio lentamente—. Aunque siento que estamos locos, Blake —reímos.
—Si por mí fuese mi prometida serías tú —me acurruco en su pecho—, pero jamás te presionaría a hacer eso y ya no puedo... —escucho los latidos de su corazón.
—Solamente debes hacer lo que es mejor para la empresa y para ti —él besa mi frente.
—Ahora mismo estoy en el lugar que me hace bien y es mejor para mí —abraza mi cuerpo—. ¿Puedo decirte algo, Amy?
—Claro —levanto mi rostro y lo observo.
—Quiero que tomes esta cabaña como nuestro lugar, que no olvides nada de lo que pasó aquí —acaricia mi brazo—, que si necesitas respirar del mundo, pensar, eres más que bienvenida —él analiza mi mirada.
—¿De verdad lo dices? —asiente sonriendo.
—Creo que nunca en mi vida hablé tan en serio —vuelvo a unir nuestros labios en un intenso beso—. Y no te olvides de mí —yo niego.
—Gracias por estos días a tu lado —le sonrío—. Necesitaba esto más que nunca.
—No quiero arruinar el momento tan especial —se apega más a mi cuerpo.
—Puedes decir lo que sea, está todo bien —trazo círculos con mi índice sobre sus pectorales.
—¿Qué harás con Connor? —en ese momento suspiro.
—Tendré que hablar con él porque no quiero lastimarlo, él no se lo merece —Blake asiente—. Pero no quiero dejar de tener su amistad —musito.
—Si sabe comprender las cosas continuará siendo tu amigo —acomoda mi cabello.
—¿Tú qué harás con Taylor? —suspira profundamente.
—Casarme obligado —dejo un beso en su cuello—. Los besos en el cuello me provocan cosas fuertes —ambos reímos.
—¿Aún me quieres en tu casamiento? —cuestiono de la nada.
—A ti te quiero en donde sea —me sostiene por el mentón y observa mis labios—. Me gusta mucho tenerte cerca —planta un corto beso sobre mis labios.
—Aunque siento que nos vamos a hacer daño —mascullo.
—Daño nos estamos haciendo separados —suspiro con pesadez—. Te prometo que haré lo que sea para que esto con Taylor acabe —entrecierro mis ojos.
—Creo que deberías esperar los seis meses estipulados —él niega.
—¿Y no verte en ese tiempo? —arquea su ceja—. No puedes pedirme eso, pequeña. No sé qué me hiciste, pero no me gusta tenerte lejos de mí, no quiero eso —se abraza a mi cuerpo.
—Entonces seremos como amigos a los ojos del mundo —musito y él ríe.
—¿Luego del sábado ya no podré besarte? —niego.
—Serás hombre casado —le recuerdo y asiente—. Seré una buena amiga para el señor Turner.
—¿Entonces esto es mi despedida de soltero? —ambos reímos.
—Se podría decir que sí —le sonrío.
—No pienso desaprovechar este momento —vuelve a besarme con necesidad.
|| ... ||
Observo la pared de mi habitación, hace media hora que había vuelto a casa y Blake estaba en el baño.
Mi teléfono comienza a sonar, lo tomo entre mis manos y veo que es Connor, decido responder luego de unos segundos.
—Hola —balbuceo mientras juego con mi collar.
—Hola, muñeca —paso saliva—. ¿Cómo estás?
—Bien, acabo de llegar a casa —suspiro—. ¿Tú cómo estás? —me levanto de la cama.
—Ahora que te escucho mucho mejor —sé que está sonriendo, es como si lo viese—. ¿El hermano de Claire está mejor? —entrecierro mis ojos.
—Sí, por suerte sí —rasco mi nuca—. Connor, necesito hablar contigo sobre algo... —en eso aparece Blake frente a mí.
—Salgo en quince minutos del trabajo —yo asiento—. ¿Tengo que preocuparme?
—No, no te preocupes —Blake acaricia mi mejilla—. Te espero aquí —intento sonreír.
—Perfecto —hace una pausa—. Te quiero, muñeca —bajo mi mirada.
—Yo a ti —finalizo la llamada y dejo el teléfono encima del escritorio.
Observo a Blake con detenimiento y él se acerca para luego besar mi coronilla.
—¿Todo bien? —asiento algo tensa—. No estés nerviosa, no estás haciendo nada malo —lo observo seria.
—Técnicamente engañé a Connor contigo —ladea su cabeza a la vez que da pequeños asentimientos.
—¿Lo disfrutaste? —se abraza a mi cintura.
—Mucho —él sonríe y me contagia a mí—. Disfruté mucho estos días a tu lado —acaricio su cabello y se acerca a mis labios.
—Yo fui muy feliz también, pequeña —sus dedos juegan con el dije del collar y noto un brillo especial en su rostro—. El collar tiene una sorpresa, pero la descubrirás tú sola —mis ojos lo analizan con detenimiento.
—¿No puedes darme una pequeña pista? —utilizo un tono más dulce de lo normal.
—Solamente que es especial para mí porque tu collar hace juego con esto —alza su muñeca y veo una pulsera del mismo color que el collar con un dije circular en el medio de la misma.
—Luego inspeccionaré esto —acaricio el dije del collar.
Coloca sus manos sobre mis mejillas, sus pulgares trazan círculos sobre estas y luego une sus labios a los míos en un beso demasiado profundo. Llevo mis manos a su espalda y lo acaricio sobre su camisa, al mismo tiempo que me pongo en puntillas para tratar de ponerme a su altura.
—Tengo que irme, pequeña —balbucea entre besos.
—Lo sé —mis manos se entrelazan detrás de su nuca y dejo un pequeño beso sobre sus labios—, pero me gustaría que esto fuese diferente —Blake asiente.
—Luego si en la noche tengo tiempo vendré y dormiré contigo —se abraza a mi cuerpo—. Si tú me lo permites, claro —río de forma suave.
—Te avisaré —siento sus labios besar mi frente—. Deberías irte antes de que llegue Connor y te vea —lo observo y asiente.
—Cuídate, princesa —deja un dulce beso en mis labios.
—Tú igual, guapo —acaricio su mejilla y veo como sale de mi habitación.
Tomo asiento en mi cama, escucho como abre y cierra la puerta principal.
Mis ojos se posan sobre la fotografía enmarcada que tenía sobre el escritorio de mi habitación, estaba con Connor, esa fue una de las primeras fotos que nos tomamos y estábamos muy felices.
Lo único que espero es que él no acabe por odiarme porque de verdad me gusta tenerlo en mi vida, pero siento que ya no estamos en la misma sintonía como pareja y no quiero atarlo a mí sabiendo que tengo a Blake en mi cabeza. Además, él merece ser feliz, es un muy buen hombre.
Escucho el timbre sonar, seguramente es Connor, porque no acepto las copias de las nuevas llaves; así que, camine hacia el recibidor mentalizándome sobre lo que estaba a punto de decirle a Connor. Abro la puerta y lo veo con una sonrisa sobre sus labios, se acerca para besar mis labios, pero yo me abrazo a su cuerpo con lo cual acaba besando mi mejilla.
—Hola, muñeca —acaricia mi espalda.
—Hola, grandulón —beso su mejilla—. ¿Quieres algo de beber o comer? —cuestiono en cuanto me alejo de sus brazos.
—Tranquila, puedo ir a buscar una botella de agua, no te preocupes —deja un corto beso en mis labios y camina hacia la cocina.
Cierro la puerta lentamente y suspiro con profundidad.
—Tú puedes, Amelie —me doy ánimos en un susurro.
Llevo mi mano hacia el dije del collar, pero me volteo al escuchar los pasos de Connor detrás de mí.
—¿Qué tenías que contarme, preciosa? —da un sorbo al agua que tenía en el vaso y yo muerdo la parte interna de mi mejilla.
—¿Nos sentamos? —señalo el sofá y asiente.
Nos acomodamos en el sofá de tres cuerpos, pero me coloco en una esquina y él a pocos centímetros de mí.
—No sé cómo decirte esto... —masajeo el puente de mi nariz.
—¿Estás embarazada? —mi rostro se transforma y niego inmediatamente.
—No, no —hablo con rapidez—, no hay embarazo ninguno —muevo mis manos.
—¿Entonces que sucede, muñeca? —acaricia mi mejilla.
—Creo que no fue lo correcto haber decidido retomar nuestra relación amorosa —mueve sus ojos lentamente y, acto seguido, da un leve asentimiento.
—¿Hice algo mal? —me percato de que su mirada luce triste; así que, decido tomar su mano entre la mía.
—Eres muy buen hombre, grandulón —le sonrío—, pero siento que como pareja no estamos igual que antes, no quiero que nuestra amistad se pierda porque funcionamos muy bien siendo amigos —veo una sonrisa sobre sus labios.
—¿No soy lo mismo que él, verdad? —lo observo confundida.
—¿De qué hablas?
—De Blake —paso saliva—, lo vi salir de aquí antes de llamar al timbre, no me vio, pero yo a él sí —suelta mi mano—. ¿Me dejas para poder estar con él? —entrecierro mis ojos y niego.
—Va a casarse mañana, Connor —le recuerdo.
—Eso no es impedimento para que ambos se gusten —señala—. Yo continuaré siendo tu amigo porque te lo he dicho antes, prefiero tenerte como amiga a perderte... —baja su mirada.
—No quiero lastimarte —balbuceo y escucho como suspira.
—Estaré bien, Amy —se levanta del sofá—. Debo volver a casa —también me levanto.
—¿Me odias? —sus ojos se posan sobre los míos y por unos segundos permanecemos en silencio.
—No —suelta con simpleza—, jamás podría odiar a la mujer que me hizo conocer mi verdadero yo —se acerca y deja un beso sobre mi frente—. ¿Todavía quieres que te acompañe a la boda de Blake? —no quiero que sea más difícil para él.
—Siento que lo mejor es que no —hago una pausa—, pero no porque no te quiera a mi lado, sino que no quiero hacer esto más difícil para ti —asiente y hace una mueca.
—Gracias —se acerca a mi cuerpo y me envuelve entre sus brazos—. Me tomaré unos días para pensar todo, no quiero que creas que te comencé a odiar, sólo necesito tiempo —yo asiento y acaricio su espalda.
—Lo entiendo —murmuro—. Cuídate, grandulón —dejo una suave palmadita sobre su espalda.
—Tú igual, hobbit —remueve mi cabello y sale de mi casa.
—Hola, Con... —escucho la voz de Claire fuera y rápidamente abro la puerta—. ¿Y a este que le sucede? —me observa sin entender nada.
—Terminé con él... —ella asiente procesando eso que acabo de decirle.
—¿Puedo pasar? —me hago a un lado y ella se introduce en casa.
Cierro la puerta y, al voltearme hacia ella, veo que tiene una bolsa.
—¿Qué traes ahí? —sonríe y camina hacia la cocina.
—Es helado —la sigo y veo que está sacando dos cucharas—, de chocolate, fresa y también frambuesa, creo —arruga su entrecejo.
—¿No sabes que sabores pediste? —rasca su nuca.
—Lo pidió Michel y en cuanto llegó el pedido, vine aquí —me entrega una cuchara—. Ahora nos vamos a sentar en el sofá, cómodas y hablaremos sobre estos últimos días —me guía hacia la sala.
—¿Qué haría yo sin ti? —nos quitamos los zapatos y nos sentamos en el sofá con el helado en medio de ambas.
—No estarías comiendo helado —señala con su cuchara—, ya que nunca compras —ambas reímos porque es cierto.
—Es que nunca sé cuándo es el momento adecuado para comer helado —Claire coloca helado de frambuesa en su cuchara.
—¡Siempre es buen momento! —exclama para luego llevar el helado a su boca—. Ahora me cuentas qué tal tu escapada romántica —me guiña.
Le cuento cada cosa de estos últimos días, los gestos de Blake, su forma de actuar, cada sorpresa que me había hecho y lo bien que me ha hecho sentir. Puedo ver como mi amiga da un pequeño saltito en su lugar con mucha alegría.
—Creo que fue de los momentos más bonitos que he vivido —deja su cuchara en el helado y me sacude por los hombros—. ¡Cálmate, Claire! —exclamo entre risas.
—Es que acabas de describirme momentos de película, Amy —posa sus manos sobre sus mejillas—. Cada vez estoy más segura que ese hombre está muerto por ti —saboreo el helado y hago una mueca.
—Que tonta eres —niego riendo—. ¿Qué tal tus días con Michel? —instantáneamente muerde su labio inferior—. Con eso ya me imagino muchas cosas —me hace un gesto con su mano.
—Fueron unos días intensos —relame sus labios—, es demasiado apasionado absolutamente en todas las cosas que hace. Es más, me llevo a su estudio de grabación y es precioso.
—¿Tanto? —asiente repetidas veces.
—Si hubieses accedido a que él te produzca lo sabrías, reina —palmea mi mejilla—. Es muy buen productor y no lo digo solamente porque me esté acostando con él —sujeta su cabello en un rodete.
—No era el momento, Claire... —suspiro y llevo otra cucharada de helado a mi boca.
—¿Sabes si tu abuela irá al casamiento de Blake con su abuelo? —juega con el helado.
—Emil no quiere ir porque sabe que Blake no hace esto por placer sino porque está obligado —Claire me observa con atención—. ¿En qué piensas?
—En como será el día de tu boda con él —muerde la cuchara y yo niego.
—No pienso casarme nunca —llevo otra cucharada de helado a mi boca.
Permanecemos hablando hasta que nos acabamos todo el helado. Decido ir hacia la cocina para desechar el pote de helado vacío y lavar las cucharas, hasta que oigo los pasos de Claire detrás de mí.
—Mejor suelta lo que tengas atravesado —suelto enjuagando las cucharas.
—¿Cómo sabes... —la interrumpo mientras cierro la llave del agua y me seco las manos para luego voltearme hacia ella.
—Te conozco hace más de cinco años, Claire —mis ojos de fijan en los suyos—. Y estoy segura que hay algo que no me has dicho —ella suspira.
—Michel me invitó para que lo acompañe a la boda de Blake —rasca su nuca.
—¿Pero no tenías una cita con tu ginecóloga?
—Hizo que me adelantarán el turno y ya está resuelto; así que, estaré para cuidarte en la boda de tu hombre —yo niego.
—Tú deberás disfrutar de esa "cita" con Michel —coloco mi mano sobre su hombro—. Yo estaré bien, pero no sé si ir con el vestido rojo, siento que es demasiado... —ella me sujeta el rostro.
—Demasiado es que ustedes dos no estén teniendo citas y haciendo cosas de enamorados, que en lugar de eso tengas que verlo casarse con otra mujer —yo suspiro—. ¡Tengo una idea! —exclama.
—Te escucho.
—Debes cantar en su boda, la canción que le cantaste a él —inmediatamente niego—. Sí, la Taylor mantequilla debe darse cuenta del gran partido que eres para Blake y que está jodida —bajo mi mirada.
—Sabes que no me gustan esos juegos —su teléfono comienza a sonar.
—Tú debes sacar garras, te recuerdo que ella te llamó zorra —saca su teléfono y sonríe.
—Responde tranquila —ella ríe—. Voy a buscar mi teléfono en la habitación —camino hacia allí.
Al llegar a la habitación veo la pantalla de mi teléfono encendida, me acerco a él y veo que es un mensaje de Blake, lo desbloqueo e ingreso al chat para leer.
"Blake: A eso de las diez estaré en tu casa, quiero dormir con tu cuerpo entre mis brazos una última vez. Mañana me iré al mediodía para que luego puedas prepararte, pequeña."
Decido responderle.
"Amelie: De acuerdo, nos vemos, Blake :)"
|| ... ||
Claire se había ido hace media hora, estuvimos planeando cosas para mañana, también cenamos pizza y luego se fue porque Michel estaba yendo hacia su casa.
Blake estaba a punto de llegar, lo ultimo que hablamos entre nosotros ha sido su aviso de que llegaba aquí en quince y ya han pasado quince minutos.
Escucho el timbre y salgo de la cocina con la fresa en la mano, al abrir la puerta me observa y ríe.
—¿Quieres? —extiendo la fresa hacia su boca.
—Lo acepto —camina hacia mí y me obliga a retroceder. Cierra la puerta detrás de su espalda y lleva su boca hacia la fresa que tenía entre mis dedos, sus labios rozan mis dedos y me provoca morderme los labios, gesto que le hace sonreír a Blake.
—Estás queriendo provocarme —veo que acaba de pasarse la mitad de la fresa que le di y se acerca más a mi cuerpo para abrazarme por la cintura—. ¿Cenaste?
—No quiero provocar, sólo demuestro una parte de lo que tú provocas en mí —planta un corto beso sobre mis labios y saborea los suyos—. Y sí, cené, mamá —doy un suave golpe en su pectoral y él ríe.
Su mirada analiza la mía con profundidad, como si estuviese buscando algo en mis ojos, pero no consigue dar con lo que tanto busca.
—Terminé con Connor —asiente con lentitud.
—¿Se lo tomó muy mal?
—Podría haber sido peor... —elevo mis cejas y suspiro.
—Hiciste lo correcto —acaricia mi mejilla.
—Me siento culpable la verdad —sostiene ambas de mis mejillas entre sus manos y me obliga a observarlo.
—Tú no eres culpable de nada, no busques eso, pequeña —musita—. Si quieres buscar a un culpable puedes echarme culpa a mí porque, al fin y al cabo, quién no hizo caso y no se alejó fui yo. Quiero que estés bien, princesa —me envuelve entre sus brazos y yo me aferro a su cuerpo.
—¿Puedes abrazarme así por siempre? —siento que sonríe por el sonido que escucho y luego sus labios besan mi frente.
—Lo prometo, pequeña —lo observo con detalle y ambos sonreímos—. Me fascina tu sonrisa —me sostiene por la barbilla y luego se inclina un poco para besarme con intensidad.