Amelie.
Salgo de la cocina con el café ya listo y me es extraño no verlo en el pasillo donde lo había dejado.
—¿Blake? —dejo el café encima de la mesa y comienzo a buscarlo por la sala.
Me detengo al verlo dormido en el sofá, está abrazado a uno de los cojines. Tomo asiento junto a él, mi mano va a su mejilla y la acaricio con suavidad.
—¿Qué estoy haciendo? —suspiro y aparto mi mano—. Blake, despierta... —lo muevo varias veces, pero no hay respuesta.
Pensé dejarlo allí en el sofá, opción que descarto en pocos segundos y decido levantarlo como puedo del sofá para poder llevarlo a mi habitación.
—¿Qué comes tú? —hablo entre dientes mientras tironeo de su cuerpo.
No sé cuánto tiempo me lleva llegar a mi habitación, pero en cuanto llegó lo lanzo encima del colchón. Contengo todo el aire que había perdido haciendo fuerza con el cuerpo casi inconsciente de Blake.
Le quito los zapatos para luego dejarlos a un costado de la cama, lo había dejado en el lateral donde estaba acostada Claire; cubro su cuerpo con las cobijas y lo observo con detenimiento.
—No entiendo que me está pasando contigo... —suspiro y camino hacia el baño para cepillar mis dientes.
Enjuago mi boca, me seco con la toalla de manos, apago las luces de la casa y vuelvo a mi habitación. Tomo el control remoto y apago el televisor para luego acomodarme en mi lugar, junto a Blake, quién está profundamente dormido, abrazado a la almohada.
Analizo sus facciones y cada músculo de su mandíbula y cuello están relajados, hay una pequeña curvatura en sus labios.
Iba a acariciar su cabello, pero de la nada se sienta en la cama, en ese momento finjo estar dormida por si acaso. Abro un poco mis ojos y veo como se quita su camisa para luego lanzarla al suelo, igual que con sus pantalones; vuelve a acomodarse en la cama y continúa durmiendo.
—¿Qué hiciste conmigo, Blake? —paso mi mano por su cabello con suavidad y luego acaricio su espalda desnuda—. Me estás haciendo dudar demasiado —él coloca su brazo alrededor de mi cintura y se acerca a mi cuerpo.
—No me dejes, Amelie... —murmura dormido y yo paso saliva nerviosa.
Acaricio el brazo que se encuentra abrazando mi cintura y clavo mi mirada en el techo.
|| ... ||
Mi teléfono comienza a sonar y yo extiendo mi mano hacia la mesa de noche tratando de no mover a Blake para que no se despierte. En la pantalla veo el nombre de Claire; así que, descuelgo la llamada con velocidad.
—No vayas a matarme, por favor —sonrío observando a Blake.
—Tú y yo hablaremos de esto luego —balbuceo.
—Si, si —suelta con velocidad—. Pero dime qué sucedió entre ustedes, quiero saber que se declararon su amor y terminaron entre las sábanas —niego riendo.
—Se quedó dormido en el sofá y yo lo traje a la cama, aún está dormido —paso mi mano sobre su espalda.
—Pero seguro durmieron abrazados, piel con piel —muerdo mi labio inferior conteniendo una risa.
—Yo ni siquiera dormí, rubia —suspiro—. No pude dejar de mirarlo y acariciar su cuerpo... —cierro mis ojos y apoyo mi cabeza sobre el respaldo de la cama.
—¿Sabes? —la escucho con atención—. Creo que deberían irse estos días juntos, escapada romántica —pongo mis ojos en blanco.
—¿Cómo voy a escaparme con un hombre que está a punto de casarse y yo estando con Connor? —mantengo mi tono bajo para no despertar a Blake—. Estás loca, rubia —ella ríe.
—Locos están ustedes que no son capaces de aceptar que ambos se quieren —Blake comienza a moverse.
—Debo colgar —aviso antes de finalizar la llamada.
Dejo el teléfono debajo de mi almohada y él abraza mi cuerpo con más fuerza. Lo observo con detenimiento y abre sus ojos con lentitud.
—¿Cómo llegué a tu casa? —cuestiona y se sienta en la cama—. ¿Qué hago en ropa interior? —me observa.
—Solamente te puedo responder la segunda pregunta —pide explicación con su mirada—. ¿No recuerdas nada?
—Lo último que recuerdo es haber ido al bar para tratar de encontrarte a ti, pero ya no estabas —se sujeta la cabeza—. ¿Tuvimos sexo? —niego riendo.
—Para calmar tus nervios, no —bajo mi mirada—, no tuvimos sexo —musito.
—Lo malo sería que lo hayamos hecho y que yo no lo recordara —suelta un quejido—. Se me parte la cabeza —decido levantarme de la cama.
—Y estás en ropa interior porque a mitad de la noche te la quitaste tú —me coloco mis pantuflas—. Puedes tomar una ducha y yo te prepararé un café —salgo de mi habitación y camino hacia la cocina.
Pongo la cafetera, también hago varias tostadas, saco fresas, bananas y kiwis para luego picarlas en dos bowls. Llevo el plato con tostadas y los bowls a la mesa del comedor.
Escucho unos golpes en la puerta, camino hacia allí y la abro para encontrarme a Michel.
—Buen día, señorita Bennett —me entrega unas llaves.
—¿Y esto? —cuestiono confundida.
—Las llaves del coche de Blake, lo dejo en el bar ayer porque estaba muy ebrio para conducir y yo lo traje —veo que tiene un bolso detrás de su hombro—. Imagino que aún sigue aquí porque ni siquiera me ha llamado —asiento lentamente.
—Se está duchando, sí —me tiende el bolso.
—Empaqué ropa para el señorito porque debe apestar a whisky —ambos reímos—. Cumplí mi misión, ahora me voy —se despide y veo como se aleja hacia su coche.
Cierro la puerta detrás de mí y veo a Blake con una toalla atada a la altura de sus caderas.
Aún se pueden ver las gotas de agua en las hebras de su cabello, mis ojos van bajando por su cuerpo, por sus perfectos pectorales marcados y me detengo en la definida V que se pierde por la tela de la toalla.
—¿Todo en orden? —cuestiona con una pequeña risa.
—Sí, sí —sacudo mi cabeza—. Michel trajo esto —le extiendo el bolso y la llave de su coche.
—Perfecto, necesitaba ropa —deja la llave encima del mueble del recibidor—. Voy a cambiarme y vuelvo —asiento y veo como se pierde por el pasillo.
Parpadeo varias veces y vuelvo a la cocina. Tomo dos tazas, vierto café en ellas y las llevo a la mesa del comedor. Unos cinco minutos más tarde ya tenía toda la mesa preparada con el desayuno y justo aparece Blake.
—Vuelvo enseguida —me dirijo al baño.
Abro el cajón del pequeño mueble que estaba junto al lavabo, en el cual tenía analgésicos y más medicamentos guardados; tomo dos ibuprofeno y vuelvo al comedor.
—Ten, aquí tienes —le entrego las dos pastillas—. Con el jugo de naranja va estupendo para la resaca —tomo asiento en la silla que se encuentra frente a él.
—Podría contratarte como mi cuidadora personal —se pasa las pastillas de un solo trago.
—Me gustaría tener que no —doy un sorbo a mi café—, ya que prefiero no verte ebrio —él asiente.
—Creo que deberíamos hablar... —llevo fresas y bananas a mi boca.
—¿Sobre qué? —ladea su cabeza mientras unta mantequilla en la tostada.
—Nosotros, Amelie —asiento lentamente—. No quito lo que te dije anoche —bajo mi mirada y carraspeo levemente mi garganta.
—Entonces recuerdas lo que sucedió —juego con mi taza.
—Tú me importas y mucho, Amy —vuelvo a asentir—. No sabes lo que me gustaría poder lanzar todo a la mierda y poder estar contigo —toma mi mano sobre la mesa.
—¿Por qué no lo haces, entonces? —clavo mis ojos en los suyos—. Tanto dices que te importo, que quieres estar conmigo, pero continúas haciendo todo esto —paso saliva.
—Hay razones que me exceden, Amelie... —yo suspiro—. Si fuese posible lo haría ahora mismo —hace una pausa—. De igual forma, tú aún estás con Connor y yo no he dicho nada al respecto —señala.
—Tú vas a casarte —voltea su mirada—. No me pongas esa cara porque lo harás de igual forma —aprieta sus labios.
—¿Yo te importo a ti? —un nudo se forma en mi pecho.
—No me hagas esa pregunta —paso las manos por mi rostro.
—¿Te importo o no? —asiento con lentitud—. Escapemos estos tres días, necesitamos estar solos tú y yo —lo observo confundida.
—¿Estás loco? —asiente sonriendo.
—Estoy siguiendo el consejo que te dio tu amiga hoy en la mañana —entreabro mis labios para hablar—. Sí, estaba despierto y escuché —se levanta de su asiento y se coloca en cuclillas junto a mí—. Escapemos, tenemos que utilizar este tiempo para estar juntos —sujeta mis manos entre las suyas.
—De acuerdo... —musito y él sonríe—. Pero tenemos que hablar con Michel y Claire —asiente.
Unas dos horas después ya estábamos acomodando las cosas para irnos y hablando con Michel y Claire.
—Entonces, ¿recuerdas el plan? —observo a mi amiga con atención.
—Me lo has preguntado diez veces ya —se queja y yo ladeo mi rostro—. No tengo que estar en mi casa por si Connor aparece por aquí aunque para él ambas nos fuimos a Minnesota a ver a mi hermano, ya que no estaba bien y tú me quieres acompañar —asiento con lentitud—. Me iré a casa de Michel estos días —mi sorpresa es evidente.
Hablé con Connor hace media hora para decirle que no estaría por tres días en casa, dado que el hermano mayor de Claire llamó y estaba enfermo; así que, mi amiga necesitaba viajar y no quería dejarla sola.
—¿Y Tony? —le recuerdo.
—Tony ya no importa —murmura—. Además, si conocí a Michel es tu responsabilidad —ambas reímos.
—Ya están nuestras cosas en el coche, Amelie —Blake llega a mi lado.
—Bien... —balbuceo.
—Llamen en cuanto lleguen —pide Michel—. Te dejé todos los papeles del coche en la guantera —Blake asiente.
Sí, no nos iríamos en el coche de Blake, ya que los periodistas son tan dedicados a su trabajo que al ver su coche comenzarían a sacar rumores extraños. Por esa razón, Michel nos cedió el suyo, que para nuestra suerte, tiene los vidrios totalmente polarizados.
—Gracias, chicos —Blake observa a nuestros amigos.
—No sean tontos —dice la rubia—. Vayan mejor, que acabaré por patearles el trasero a ambos.
—Y para todo el mundo tuviste que viajar a Chicago —señala Michel y Blake asiente.
Subimos al coche, nos colocamos los cinturones de seguridad y Blake enciende el motor.
Estoy muy nerviosa, saber que estoy engañando a Connor no me ayuda a poder calmarme. Él no se merece estar con una mujer como yo, a pesar de todo, es un buen hombre.
—¿Estás nerviosa, Amy? —coloca su mano sobre mi pierna.
—Estoy pensando en Connor —le confieso y él asiente con lentitud.
—No eres la única que está engañando aquí —suspira—, pero sabes que ambos necesitamos esto y si no fuese así, me hubieses dicho que no en el momento que te hice la propuesta —acaricia mi mejilla.
—¿Qué tal si nos descubren? —niega sonriendo.
—Iremos a una cabaña que es de mi abuelo, allí no hay nadie alrededor, es todo paz y tranquilidad —analiza mi mirada—. Si luego de esto decides que quieres que continuemos, haré lo que sea para estar contigo —musita.
—¿Acaso disolverás tu matrimonio? —hace una mueca.
—Tengo que estar casado mínimo seis meses —me volteo en mi asiento—. Pero trataré de hacer algo, lo prometo —su mano acaricia mi espalda.
—Mejor comienza a conducir —indico y eso hace.
En un momento del trayecto mis ojos se cerraron, haciéndome caer en un profundo sueño.
|| ... ||
Abro mis ojos con lentitud y me percato de que estoy sobre una gran cama desconocida. Observo el alrededor de la habitación y las paredes son de madera, hay una gran ventana con cortinas blancas.
Me levanto de la cama y me acerco a la ventana para encontrar fuera una hermosa playa.
—Veo que ya despertaste —volteo hacia mi izquierda y está Blake de pie.
—¿Hace cuánto llegamos? —mi voz suena adormilada.
—Una hora —responde observando el reloj—. Mientras dormías fui a comprar cosas para comer estos días y acabé de acomodar todo hace un momento —observa la ventana—. Así que, descubriste el paraíso que hay del otro lado —sonríe de forma tierna.
—Es muy hermoso —confieso y él asiente.
—Toma una ducha y sal de aquí que vamos a hacer la cena tú y yo —me guiña.
—¿Y mi ropa? —señala hacia una esquina.
Volteo y veo que hay un pequeño armario.
—Alli dentro están nuestros bolsos, no te molestes en sacar la ropa de allí —yo asiento—. El baño es la puerta que está aquí —acaricia una puerta que estaba a sus espaldas—. Ya dejé jabón, shampoo, compre cepillos de dientes, dentífrico y todas esas cosas —explica con prisa.
—Un muy buen amo de casa es mi compañero —ambos reímos.
—Para ti soy lo que tú quieras —se acerca y besa mi frente—. Ve a ducharte, te espero en la cocina —se va con paso lento.
Me acerco al armario para luego abrir mi bolso y tomar algo de ropa; camino hacia el baño con la ropa, la dejo encima del mueble que había allí, abro la llave de la ducha y comienzo a desnudarme. Estoy más de quince minutos bajo el agua, pero no me lleva mucho secar mi cuerpo y volver a vestirme. Cepillo mis dientes y arreglo un poco mi cabello, no necesito maquillarme, no lo veo necesario en este momento sinceramente.
Vuelvo a la habitación y veo que mi teléfono estaba cargando junto a la cama, me siento en el colchón y observo la pantalla del teléfono: habían mensajes de Claire y Connor, primero abro los de Claire.
"Claire: ¿Qué tal todo, reina?"
Enviado a las 15:40.
"Claire: Michel acaba de llamar a Blake, sé que estás durmiendo y que ya llegaron."
Enviado a las 16:29.
"Claire: Connor me llamó porque tú no le respondes los mensajes, le dije que te habías quedado dormida y tú teléfono lo tenía en mi bolso."
Enviado a las 18:14.
"Claire: Espero que disfrutes estos días, reina.
Te quiero."
Enviado a las 18:40.
El último mensaje fue hace diez minutos.
"Amelie: Gracias por apoyar esta locura, rubia.
Hablaré con Connor luego."
Enviado a las 18:50.
"Amelie: Tú disfruta con Michel ;)"
Enviado a las 18:50.
Desactivé mi última conexión en w******p porque sé que Connor es muy maniático de observar eso; así que, para evitar problemas.
Dejo el teléfono donde estaba antes y me levanto de la cama para salir de la habitación. Me encuentro a Blake de pie frente a un gran ventanal que había en la sala, estaba vestido con un pantalón jogging gris y una camiseta blanca, estaba descalzo al igual que yo.
Me acerco hacia donde estaba él de forma silenciosa para no llamar su atención y, en cuanto estoy a milímetros de suya, me abrazo a su ancha y fuerte espalda.
—Sabía que estabas aquí —ríe y se voltea para envolverme entre sus brazos.
—¿Cómo...? —entrecierro mis ojos y mientras lo observo.
—Tu aroma a vainilla se percibe en el momento que pisas cualquier lugar —besa mi cuello—. ¿Qué quieres cenar? —entrelaza sus dedos detrás de mi cintura.
—¿Qué opciones tengo?
—Lo que se te antoje, Amy —lo pienso un momento.
—Se me antoja mucho un empresario que tengo frente a mis ojos —me acerco a sus labios de forma peligrosa.
—Y a mi una cantante muy talentosa —coloca su mano sobre mi mejilla—, pero la disfrutaré en el momento del postre —me guiña y deja un pequeño beso sobre mis labios.
Unos veinte minutos después decidimos hacer una tarta de verduras y él se encargaría de preparar la masa para la misma. Ahora mismo me encuentro cortando verduras y colocándolas en la cacerola que está en el fuego, así se doraban.
—Me gusta mucho cocinar a tu lado —suelta en un tono bajo y yo lo observo.
—Es la primera vez que lo haces —asiente y también voltea a observarme.
—Pero disfruto tu compañía y eso es más que suficiente —se acerca para besar mis labios, no toca mi cuerpo con su manos porque las tenía llenas de harina.
—Eres muy tierno —paso mi mano por su mejilla.
—Y tú hermosa —acomoda la masa en el molde para el horno.
Decido probar un poco del relleno de la tarta para saber si estaba bien de sal y condimentos, también opto por ponerle un poco de queso, ya que me encanta y todo sabe mejor con él.
—¿Qué tal eso? —cuestiona y yo coloco un poco en la cuchara para darle a probar.
—Con cuidado que está caliente —coloco mi mano debajo de la cuchara por si algo se caía y la llevo hacia su boca.
—Me siento un niño siendo alimentado por su madre —dice antes de comer lo que le estaba dando—. Está muy bien —pasa la lengua por sus labios y yo sonrío.
—Pues ya está listo —él toma la cacerola con las verduras y las coloca en el molde.
Yo llevo el molde al horno, que ya estaba encendido, debido a que había que precalentarlo antes y lo cierro.
Veo con detenimiento como lava sus manos, los músculos de sus brazos, la forma en la que los pantalones marcan un poco su trasero y sus muslos.
—¿Acabaste con tu análisis? —bajo mi mirada nerviosa—. No te pongas así —seca sus manos y se acerca a mi cuerpo—, me gusta que me mires, me gusta saber que tú me miras, pequeña —deja un suave beso sobre mi mejilla.
—¿Está bien lo que hacemos, Blake? —lo escucho suspirar un poco.
—Para el resto no está bien que nosotros estamos juntos sabiendo nuestra situación —abraza mi cintura y me pega a su cuerpo—, pero si nos guiamos por eso, no estaríamos aquí y créeme, me encanta estar aquí contigo, querida Amelie —acomoda un mechón de mi cabello detrás de mi oreja.
Me abrazo a su cuerpo y puedo sentir como sus labios besan mi coronilla.
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CHAN... se escaparon mis bebés.
Tengo preguntitas pa los lectores:
¿Apoyan que estén haciendo esto?
¿Sienten que acabara bien?
¿Ven a alguien sufriendo?