«—¿De que mujer hablas? —Una gitana, ella… ella dijo muchas cosas—, sonreí y la abracé. —Escucha, esas personas solo quieren sacar dinero e inventan historias que ni al caso. —Es que… —Belly escucha, réstale importancia a lo que dijo, olvídalo y mejor disfruta de esto. —Si, tienes razón. —Yo siempre tengo razón—, sonríe y entrecierra los ojos —Vamos al agua, no te quedes aquí. —Ok, iré, pero adelántate—, solicitó. —Primero ayúdame colocando esto—. Le entregué el refresco, agarré el protector solar y se lo di. —¿Qué quieres que haga? —Que me lo pongas en la espalda—, se quedó mirándome —¿Puedes? —, asintió. Me di la vuelta y esperé que sus manos recorrieran mi espalda, una vez que hicieron contactos sonreí, tenía las manos muy delicadas. —Ahora te ayudo—, le quité el protect

