—Sí, eso podemos verlo —añadió Seth—. Aunque tu coño esté bien mojado, debemos también empapar ese virgen culo tuyo. No queremos lastimarte. Untaron el lubricante en todo mi hoyo. Sus dedos comenzaban a hacer círculos y presionar hacia adentro. Tomaron más y lo añadieron mientras mi cuerpo se abría para que entrase y esparciese el fresco gel. Mientras un hombre preparaba mi culo, el otro tomaba mis pechos y jugaba con ellos; tiraba de ellos y pinchaba mis pezones. No pasó mucho antes de que me corriera, alzando mi trasero para tomar más de ese dedo en mi culo. Estaba lista para más. No tuve que decir nada, pero una polla tocó mi entrada y se deslizó hasta lo más profundo, como si supiera exactamente donde la quería. Bien adentro de mí. Eché mi cabeza hacia atrás y gemí. Reconocía la po

