Después de lo que el había escuchado y visto, no le quedó más dudas de que tenía que averiguar que estaba sucediendo, tenía que existir alguna explicación.
Bastian fue en busca de Claris, en el bar le habían indicado donde vivía, y quedaba solo a unas cuadras de allí.
El paso las cinco calles observando las arquitecturas del lugar, le parecía tan maravilloso todo.
Llego hasta la dirección que el había conseguido y se encontró con una casa blanca con ventanas en forma de U invertida, en el patio parecía tener una especie de flores llamadas santa Rita, los pétalos de aquellas flores hacían que las paredes de la casa se vieran aún más hermosa, el observo que por fuera avía una especie de campana, quizás era para avisar que alguien se encontraba afuera esperando ser atendido.
El la movió por medio de una tira de hilo grueso, la campana sono una vez y en seguida de adentro salió Claris.
–Hola, ¿Bastian, verdad?. –Pregunto sin recordar bien el nombre.
–Hola, sí, soy yo.
–Dime, que ha sucedido, creí que estarías escribiendo.– Decía ella mientras se acercaba a Bastian.
–A surgido algo extraño en la casa y quisiera saber si usted está al tanto.
Claris se sorprendió pues no sabía a lo que el se refería.
–¡Pasa!, tomaremos algo mientras me cuentas.
Bastian ingreso a la casa y vio que por dentro todo era cálido, no avía mucho que observar, todo lo que allí avía era lo justo y necesario para una mujer que vivía sola.
El tomo asiento cerca de la cocina donde Claris preparaba un poco de té n***o.
Ella sirvió las pociones en dos tazas de porcelanas blancas, y se acomodo para escucharlo.
– Dime, de que se trata.
El no sabía por dónde empezar, decidió que debía contarle primeramente los golpes de la puerta, mientras el continuaba con la narración, Claris se sorprendía cada ves más.
– Ayer por la noche cuando fui a dormir alguien se acostó a mí lado pero cuando quise ver de quién se trataba, no sé encontraba nadie.
El menciono cada detalle de todo, pero entendió que quizás Claris tampoco estaba al tanto de los hechos, el pensó que quizás por eso aquella cabaña se encontraba vacía hace varios años.
–No sabía que ocurrían esas cosas allí, talvez fue por eso que la inquilina anterior se fue sin pagar nada.
Él prestó mucha atención esa información.
– ¿Dice que otra persona ocupo esa casa anteriormente?.
– Si, era una joven, no recuerdo su nombre, pero se que su apellido era Parker.
– ¿Y dice que solamente se fue?.
– Así es, ella vivio un tiempo allí, luego cuando envié a un empleado a cobrarle el alquiler ella se avía ido.
Bastian penso que quizás era la mujer del retrato,y pregunto.– He encontrado unas fotografías de una mujer, ¿quizás pueda ser ella?.
–Tal ves.–Dijo Claris intentado recordarla bien.– Entonces ¿Que quieres hacer?,¿Vas a dejar la cabaña?.
El la miro saliendo de sus propios pensamientos.–No, claro que no, en realidad quería saber si estaba alucinado o en verdad estaba sucediendo aquellas cosas.
El bebió todo su té de un sorbo y se levantó de la mesa.–Creo que mejor me iré, disculpe que la haya molestado.
–¡ Vuelve cuando quieras, solo estaré aquí!.
– De acuerdo, gracias.
El se despidió de ella y se fue.
Regreso pensando que quizás no era nada malo y que solo debía ignorar todos los sucesos paranormales.
A horas del medio día Bastian, subió a la cabaña y por el camino compro unas cuantas cosas para preparar su almuerzo.
Al llegar luego de un rato, Bastian observo que la cabaña se veía terrorífica por fuera, quizás la empezó a ver de esa manera luego de que le sucediera todas esas serie de cosas.
Solo se rió de el mismo he ingreso a la casa con sus compras.
Mientras preparaba su almuerzo en la cocina sintió que el aroma de clavel comenzaba a manifestarse, él dejo por un momento lo que estaba haciendo he inspiró profundamente aquel aroma.
Fue hasta la comedor, y luego hasta la chimenea y sintió que el aroma estaba en toda la casa, miro la fotografía y dijo.– ¿Tú tambien lo también lo sientes, Parker?.– Sintió que ya estaba loco, pues lo único que le faltaba era hablarle a una fotografía.