Cuando El Pasado te Encuentra

1840 Palabras
Sali del hospital como un huracán, tenía que irme antes de que Dante nos encontrara. Lo conozco y se que no se va a quedar de brazos cruzados. Va a seguir indagando. ¡Maldita sea! ¿cómo se me salió todo esto de control? El no tenía que encontrarnos. ¿De todos los putos países como se le ocurrió venir a éste y siendo éste tan grande a esta ciudad? El destino la jugaba en mi contra. —¿Mamá, estas bien? ¿Estás enojada conmigo por escapar de tía?— me pregunta Sera, la verdad es que si estoy enojada pero con Dante, uyyyy maldito tonto, llevo cinco años tranquila lejos de mafiosos y corruptos y de una loca psicópata que amenazó a mis hijos, y viene y se aparece a poner todo de cabezas, infeliz. —No mi cielo, pero sabes que lo hiciste mal.— le explico despeinando mi cabello— tía Ayla ha de estar muy preocupada. La llamaré. —Lo lamento, no quería hacer que se preocupara. Solo queria verte porque ya te extrañaba— dice bajando el rostro. Se me encoge el corazón. Ella sabe que me derrite con esa mirada y es difícil regañarla, siquiera decirle que no, pero debo se imparcial con ella. Abro la puerta trasera y dejo a un lado mi equipaje y al otro dejo a Sera, le pongo el cinturón de seguridad y le doy un beso. —Escucha nena. Se que estas arrepentida y te creo, pero estas castigada.— sus ojitos se abren y baja la cabeza nuevamente, no dejare que me manipule. Si no soy fuerte ahora no podré hacer nada cuando esté más grande y quiera desafiarme, aunque ya lo hace. Es como tener a …ese tonto versión niña junto a Marlon. —Pero mami, yo lo siento, no quiero que mis hermanos se rían de mi por estar castigada.— me dice haciendo pucheros y es que soy tan blanda cuando hace eso. Es mi osita de peluche. Sus hermanos son muy bulones, bueno al menos lo es killiam, porque Marlon es más como… serio y solo habla lo necesario y cuando es necesario. Demasiado reservado. —Cielo, fui clara cuando dije que no debes hablar con desconocidos. Hay gente muy mala y te pueden hacer daño, hermosa. Asiente derrotada. Me subo del lado del piloto y empiezo a conducir. Le avisaré a Ayla que esta conmigo y ademas debo irme de este lugar lo antes posible.—Siri llama a Ayla por favor— esta llamando. —Sophía no encuentro a Sera, se me ha escapado. — me responde alterada del otro lado de la linea. —Tranquila Ayla, esta conmigo.— la escucho suspirar —¡Voy a apalear a es mocosa! ¿Como puede hacerme esto, acaso me odia?— dice en tono dramático. —Eso no es el problema. Ayla, Dante la vio.— susurro para que Sera no escuche. —¿Qué dijiste? ¿Como sucedió eso?— pregunta. Y ya ella sabe el protocolo, nos iremos de rusia la siguiente semana. Lo justo para arreglar todo antes de irme. —No lo sé, pero debemos irnos Ayla. Ya voy en camino— le informo, la pobre estaba fuera de sí, con eso de que visita a Lucas a escondidas ya es demasiado tensión. Creí que lo había olvidado. Fueron cinco años sin saber de él. Me temo que sí se enamoró perdidamente de él. Y se que Lucas en su momento la amó también, pero al creer que ella había muerto hizo su vida casándose con la Darla ésa. Ojala ella lo olvide, no quiero que sufra demasiado. Al llegar al departamento me encuentro con una discusión algo tonta. La verdad no tengo cabeza para lidiar con ellos. —Sera, a tu habitación. Ya sabes que tienes prohibido usar tecnología. — la niña baja la cabeza y se dirige a su cuarto.— Ustedes dos ya paren. ¿Cuál es el objeto de su discusión? —Él quiere que te cases con Gabriel y yo me opongo.—Me responde killiam, a veces es bien difícil distinguir quien es quien pero no para mí. El caracter de cada uno es muy distinto — con quien debes casarte es con nuestro padre. —¿Cual? ¿El que nos abandonó y dejó que mamá cargara sola con tres críos?— espeta furioso Marlon, pero demasiado tranquilo, creo que debo intervenir. Rasco mi cien, la cabeza me va a estallar y con estos dos no se puede, son demasiado inteligentes y saber como apelar a todo lo que digo. —Ehhh, ehhh, alto ahí jovencito— paro a Marlon, juro que no he metido esas ideas absurdas en su cabecita.—¿De dónde sacas eso corazón? Nunca he hablado en mal de tu padre, son cosas de adultos y no deben discutir sobre mi vida como si no tengo derecho a elegir. —Mamá necesitamos verlo, es nuestro padre y nuestro derecho, no puedes negarnos eso.—me exige killiam. Si supieran que esta cerca, demasiado. —A mi la verdad,…me da igual.— responde Marlon despreocupado. Pero se que de alguna manera le molesta no verlo o siquiera saber su nombre. Siempre que piden por él, al menos killiam y Sera, Marlon… no habla de él, les cambio el tema. Me pueden llamar anticuada pero no puedo hablar en mal de él a sus hijos, y decirle que murió me pesa. Siempre supe que llegaría el día en qué tendría que hablarle de él, pero ahora mismo no estoy lista. —Cielo, ya basta. Estoy muy cansada— killiam se enoja. Es el más explosivo en cambio Marlon casi no habla. En un principio creí que se trataba de Autismo, pero los estudios arrojaron claramente que no, es que es solo demasiado, reservado. —Sophía, ¿hablamos?— me llama Ayla, entenderé si se quiere quedar. Dudo que quiera dejar solo a Lucas. Nos vamos hasta mí habitación y ella cierra con seguro y se acerca con nervios —No hay forma de viajar en vuelos esta semana. —¿Cómo que no? ¿Qué ha pasado?— pregunto extrañada. —Solo me informaron que los vuelos fueron cancelados, supuestamente se acerca una tormenta y prefieren prevenir accidentes. Pero me temo que es por los atentados que han ocurrido últimamente —¿Pero porque una maldita semana? ¡Necesito salir lo antes posible de aquí!— estoy desesperada, haría lo que fuera necesario para evitar que él nos encuentre. Es por su bien pero más por el de nuestros hijos, no dejaré que esa víbora los toque. —Solo tenemos dos opciones — dice Ayla pensativa. —¿cuáles?—pregunto —Irnos por tierra haciendo paradas hasta que estén disponibles los vuelos nuevamente— es una gran idea así que la medito— O… pedirle ayuda a Dakota —No, eso nunca. Salimos este próximo sábado en la madrugada. Iré a avisar al director que no volveré al hospital. — Ayla esta muy nerviosa, yo estoy igual solo disimulo. —¿Crees que ya él nos esté rastreando?— pregunta y yo no lo dudo, debe estar planeando cualquier cosa para desenmascarar mi mentira. —Estoy más que segura, ese hombre no se quedará tan tranquilo — murmuro pensativa. No puedo olvidar su rostro, esa mirada llena de intensidad, estaba pálido y las palabras apenas salieron. Siento tanto esto Dante, pero si no protejo a mis hijos esa loca de Miranda cumplirá su amenaza, mientras siga creyendo que estoy muerta no hay riesgos. Mi pecho se aprieta. Me duele hacerle esto. Pero es también su culpa, estaba totalmente cegado con esa mujer y de seguro sigue igual. —No puedo quedarme aquí a esperar. Tengo que protegerlos, Ayla. No puedo permitir que él los vea, que se acerque. Mi voz se rompe al final. Ella lo nota, pero no dice nada. Solo asiente. —Está bien. Saldremos el sábado, pero por rutas alternas. Voy a buscar contactos. Y avisaré a Gabriel. —No— la detengo.— si él aparece aquí, será más fácil para Dante descubrir que si soy Sophía. La abrazo con fuerza. Pocas veces hemos estado tan al borde. Pensé que habíamos escapado, que esa parte de mi vida había quedado enterrada junto con mi nombre. Pero Dante… él nunca deja cabos sueltos. Cuando salgo del cuarto, el silencio es denso. Camino por el pasillo y escucho sollozos apagados. Abro la puerta de la habitación de Sera lentamente. —¿Mami? Se me encoge el alma al verla, abrazada a su osito, los ojos hinchados. —Ven aquí, osita —me siento en la cama y la envuelvo entre mis brazos—. Lo que hiciste estuvo mal, pero no significa que no te ame, ¿de acuerdo? Asiente contra mi pecho. —¿Nos vamos porque yo escape de casa?— me dice con su carita triste y roja y sus ojitos hinchados por las lágrimas. ¿Cómo supo que nos iríamos? —Sí nos iremos, pero no es tu culpa, mi amor. Pero esta vez… puede que sea por mucho tiempo y que no volvamos a esta ciudad. Ella no pregunta más. Ha crecido entre huidas y maletas. Sabe lo que significa. Aunque Dante creyó que morí, no fue el caso de Miranda, siempre me ha buscado, es una maldita que buscará la forma de arruinarle la vida a mis hijos, pero antes la pongo en su lugar yo Salgo del cuarto y me encuentro a Killiam en la cocina, removiendo cereal en un tazón que ya ni está lleno. Marlon está apoyado en la pared, con los brazos cruzados. Sus ojos me buscan. —Mamá —dice Killiam sin apartar la vista del tazón —. Sabemos que algo está pasando. —¿Vamos a tener que escondernos otra vez? —¿Estaban espiandonos a sí tía y a mi? Y no es esconderse —respondo, forzando una sonrisa—. Es protegernos. Solo por unos días, ¿sí? Además eso sirve como viaje en familia. Marlon no dice nada, pero su mandíbula se tensa. Lo conozco demasiado. Esa mente callada trabaja el doble. —¿Es por él? No respondo. —¿Es por papá? Trago saliva. Estoy por mentir… pero ya no se si sea lo correcto. —No. Encontré un mejor trabajo. —¡Ya deja de mentirnos mamá! Sabemos que entiende que ever en esto.— levanta la voz killiam con los ojitos aguados. Me duele tanto verlos así. No soporto que esos ojitos lloren. —Nene, no podemos controlar algunas cosas. Simplemente pasan sin que queramos. Ambos bajan la mirada. Killiam aprieta los puños. Marlon solo dice: —Entonces más vale que no lo veamos. No quiero conocer a alguien que hizo llorar a mamá. Y por un segundo, desearía que Dante los hubiera conocido como yo: con el corazón en llamas, con esa furia protectora, con esa dulzura que solo mostró cuando creía amar.
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