POV DANTE
Sophía, era ella. Y esa niña…
Me deshabrocho la corbata y la lanzo al sofá que esta frente a la cama de Lucas. Doy vueltas de un lado a otro sin saber que hacer.
Esa niña preciosa podría ser mi hija. Tengo que descubrilo. Debo indagar más sobre esa vida falsa que ha creado aquí.
—Me vas a marear de tantas vueltas que das, ¿podrías simplemente parar?— me grita Lucas desde su cama. Estamos aun en el hospital y el muy idiota está bien pero no quiere el alta y según escuche finge estar en coma. Es un tonto.
—¿Cómo quieres que haga eso? ¡No puedo! Sophía está viva.— La alegría hace que mi corazón lata nuevamente después de mucho pero la rabia, el dolor y la frustración se mezclan todas dentro de mí formando una bomba que quiere estallar.
Me mintió, fingió su muerte y la de mi hija para hacerme sufrir. ¿Tanto me odiaba?
—Bueno, eso deberia hacerte feliz, ya no tendre que aguantar tu tan… “agradable genio”— lo fulmino con la mirada.
—Agradable o no, debes soportarlo.— la verdad es que si he sido un ogro, pero no asi como este idiota quiere hacerme creer.— Debo investigar a fondo su vida aquí, por ahora pienso fingir que creo su perfecta mentira.
—Tenemos formas de descubrir más de su vida.— dice Lucas sonriendo, no lo había visto así desde hace cinco años antes de saber que Ayla supuestamente había muerto. Ambos éramos fríos y… ogros
—¿Cuales?
—Ayla.— dice sin poder ocultar la emoción en su voz.
—¿Ayla?— suspiro y sonrió al darme cuenta, aquella noche cuando Lucas entró al hospital, era ella— así que vi bien. Sabía que era ella.
—Lo era. También la vi antes de perder el conocimiento en la entrada del hospital, iba saliendo acompañada de unos niños.— informa y me tenso al instante.
— ¿Niños? ¿Cuántos?— pregunto sabiendo de sobra la respuesta.
—No lo recuerdo con claridad, pero creo que eran tres.— Lo sabía, son los trillizos. ¿Así que no mentía cuando decía que estaban vivos?
—Mis hijos también están vivos— susurro, me despeino el cabello. Sophía Ferrer, vas a tener que darme muchas explicaciones de todo esto.
— Ya vete de aqui— me lanza una almohada a la cabeza— Ayla viene en camino, si te encuentra aquí, no sabremos nada.
—¿Así que finges estar débil para venga a visitarte?— le pregunto en tono bulón. — Eres patético. —Él me ignora y se acomoda para empezar su actuación.
—Cierra cuando salgas. Deja un celular en algún lado, así escuchas lo que diga.— asiento y así lo hago. Deje un dispositivo más pequeño en la lampara de la mesa de noche, ahora sabría que más podría estar ocultando Sophía.
Marco está esperando fuera de la habitación y salimos al estacionamiento.
— ¿Qué tienes de ella?
Mi voz cortó el aire como una hoja afilada.
Marco me miró con cautela. Ya me conoce lo suficiente como para saber que no estoy preguntando por simple curiosidad.
—Se hace llamar Elena Barinova. Vive en una zona médica residencial, cerca del hospital. Tiene custodia completa de una niña llamada Seraphine... no encontramos información sobre el padre. No hay registros. Nació bajo un sistema privado, sellado.
—¿Y los otros? —pregunto con los dientes apretados.
Marco duda.
—¿Otros?
—Si, debe haber otros dos niños.
Marco asiente lentamente, tragando saliva.
—Estamos rastreando verificando en el sistema. — despues de una larga pausa continua el informe—Hay un par de registros escolares privados asociados al apellido Barinov. Dos niños. Uno de ellos tiene antecedentes de agresión leve… con un perfil de temperamento bastante fuerte. Se llama Killiam.
Me congelo. Su comportamiento debe ser la falta que le he hecho. Aprieto mis puños hasta dolerme. Sophía, vas a pagar todo esto.
—¿El otro?
—Marlon. Más callado, pero con puntuaciones altas en pruebas lógicas. Están inscritos con una diferencia de segundos, nacidos el mismo día junto a la niña Seraphine. —Hace una pausa— Trillizos.
El silencio se volvió insoportable.
Trillizos.
Dios bendito.
Mis hijos.
Mis hijos están vivos y ella.
La furia me atraviesa como una lanza. Es mi culpa y la de ella aún más, no debí confiar demasiado en ella. Terminó alejándome de mis hijos, eso no te lo voy a perdonar Sophía, no tan fácil.
Soy un completo idiota por haber confiado en que estabas muerta. Por haber dejado que me arrancaran a mis hijos de las manos.
—Quiero pruebas de ADN, movimientos, todo. Y quiero vigilancia 24/7. Sin ser vistos. Si se siente acorralada intentará huir.
—Dante… si ellos son tus hijos… ¿qué vas a hacer?
—¿Qué crees que voy a hacer, idiota? Voy a recuperarlos. A todos.
Y si alguien se interpone… que Dios lo ayude.
Eso te incluye, Sophía Ferrer.
El pequeño dispositivo parpadea en rojo. Está grabando. Me acomodo en la silla frente a la laptop, auriculares puestos. El volumen sube. La voz de Ayla entra en mis oídos.
—Lucas… —susurra con dulzura. Se oye una silla arrastrarse y una exhalación larga—. Ya estoy aquí. Perdón por tardar tanto. Pero justo anoche se nos complicaron las cosas.
Lucas no responde. Está fingiendo estar en coma. Y como es un terco enamorado, sabía que ella vendría. Él lo sabía más que nadie.
—No puedo creer que esto esté pasando otra vez —continúa Ayla, ¿otra vez?—. Sophía está completamente alterada y yo también, ¿sabes?. Está empacando, haciendo maletas. Quiere irse antes de que él lo confirme todo.
Mi mandíbula se tensa.
—Dante la vio con Sera… y ese hombre no es estúpido.—Sera, mi pequeña —Está juntando piezas. Tú lo conoces mejor que nadie.
Bien, princesa. Corre si quieres. No vas a llegar lejos.
—Yo le dije que debíamos haber escapado antes. Pero ella insistió en quedarse un poco más. Que los niños estaban adaptados, que ya no había peligro. Nunca duramos tanto en una ciudad. Y aquí llevamos ya dos año.
Pausa. Silencio. ¿Por qué huye si se suponía que yo no sabía nada? ¿De quien huyes Sophía?
—No sabes lo difícil que fue dejarte. Pero quise engañarme a mi misma, creia que no te amaba, pero…— esta llorando, escucho su sollozos— Me equivoqué. Lo lamento tanto.
— Se que Dante es alguien importante para ti, pero él sigue siendo un peligro. Para todos. Y ahora… también para los trillizos.
El impacto me arde en el pecho como fuego. La confirmación directa. Mis hijos.
—A veces creo que me odia, ¿sabes? —ríe con tristeza—. Porque yo aún creo que él los amaría si supiera la verdad. Pero ella… ella ya no confía en nadie. Se que él la ama pero no supo protegerla ni a sus hijos.
Suspiro. Quema. Pero duele más saber que la traición vino de la menos indicada.
—Killiam está más rebelde que nunca. Dice que su mamá miente. Que algo oculta. Marlon calla… pero observa. Es más letal cuando no habla. Y Seraphine… ella simplemente quiere que “ese señor lindo del hospital” que conoció ayer sea su papá. Si supiera que es su papá de verdad.
Casi se me salen las lágrimas. Así que también sentiste lo mismo mi bella princesa. Papá promete ir por ti muy pronto, mi bello ángel.
—No quiero irme, quisiera cuidarte hasta que despiertes pero no puedo dejar sola a Sophía. Ella es mi hermana elegida. Mi familia. Y no puedo abandonarla. No cuando su mundo está por estallar.
Una respiración temblorosa. Luego:
—Lucas, por favor, vuelve. Te necesito despierto. Y si no… al menos quédate conmigo un poco más.—le susurra. Lucas espero que aguante, se que le duele no poder decirle que él esta bie. No se como pagarle esto, Lucas es como mi hermano.
—Me voy, pero vendré a despedirme pronto. Te amo, como no tienes idea.
Se oye el crujir de una tela. Un beso en la frente. Supongo
Sus pasos al alejarse.
Cierro los ojos. Ya lo sé todo. Y no sabe lo que voy a preparar para ti Sophía, no te la vas a acabar.
POV LUCAS
Si supieras que mi corazón también te pertenece, mi grandota. También te amo.
Perdoname por hacer esto…pero Dante necesita a Sophía y a sus hijos.